Capítulo 25

1184 Words
El tiempo sirvió para llenar otro par de minutos mientras conjeturaban sobre las probabilidad de que el invierno que se avecinaba fuera lluvioso o no. Coincidieron en que lo mejor sería que lloviese suficiente para tener los embalses llenos el verano siguiente, pero no tanto como para que se produjeran desbordamientos. Rachel le estaba contando que Gage había tenido un accidente un par de años atrás por culpa de una riada de barro en Sudamérica cuando Shannon vio que se encendían las luces de la casa de enfrente. El corazón le dio un vuelco.  Reece había vuelto.  Le costó volver a concentrarse en la conversación.  -Al final no fue nada, por suerte -iba diciendo Rachel-. Y ya no viaja tanto fuera del país, desde que se casó con Kelsey y tuvieron a Lily -Habrá sido duro para ti que estuviese tanto tiempo lejos de casa -comentó Shannon al tiempo que se preguntaba si Reece la llamaría por teléfono o se presentaría en casa directamente.  -Sí -contestó Rachel. Algo en su tono de voz hizo que Shannon pensara si la mujer no estaría recordando todos los años que había esperado preocupada el regreso de otra hija. Una hija que no tenía la decencia ni de atender como era debido a esa conversación.  Volvió a sentirse culpable. Keefe tenía razón. Había sido ella la que había ido a buscarlos. ¿Qué había creído que ocurriría? , ¿un apretón de manos, un > y adiós muy buenas?  -Pero te llamaba por una cosa -añadió Rachel antes de que el silencio se prolongara violentamente-. Me gustaría que pasaras las navidades con nosotros. Entiendo que puedes tener otros planes, por supuesto. No te sientas presionada ni obligada en absoluto. Pero..., bueno, hace mucho que no se reúne toda la familia en fiestas.  Más de veinte años, pensó Shannon. Apoyó la frente contra la pared y cerró los ojos. Durante dos décadas había formado parte de una familia de cuya existencia ni siquiera había tenido noticia. Pero ellos la habían recordado y la habían echado de menos año tras años. Ni la mejor de sus fantasías se acercaba al cariño con que en realidad querían colmarla. ¿Por qué le costaba tanto aceptarlo?  -Sería fantástico -respondió por fin, tratando de sonar entusiasta.  -¿Vendrás? -inquirió Rachel con una ilusión que la desgarraba. Shannon quería sentirse unida a ella. ¿Acaso no debía haber algún tipo de vínculo natural entre madre e hija? , ¿una especie de reconocimiento instintivo?-. ¡Fantástico! Todos se alegrarán muchísimo. Todos. Cuatro hermanos, sus esposas, y los respectivos hijos. Shannon sintió escalofríos al imaginarse sola en medio de una reunión familiar al completo. Aunque quizá...  -¿Podría ir acompañada? -preguntó llevada por un impulso. Podía ser que Reece tuviese otros planes, pero si estaba libre, quizá no le importara pasar ese día actuando de escudo entre ella y los Walker-. Con un amigo. Mi vecino, en realidad.  -¿El alto, moreno y atractivo? -preguntó Rachel, y Shannon se quedó boquiabierta. -¿Qué?  -Keefe dijo que se acercó a tu casa el Día de Acción de Gracias y que estabas con tu vecino.  -¿Keefe dijo que Reece era alto, moreno... y atractivo?  -En realidad fue aportación de Tessa -reconoció Rachel-. Keefe no se detuvo mucho en descripciones, aunque sí que dijo que a David le cayó bien tu Reece. Y teniendo en cuenta que para Keefe el mundo gira alrededor de su bebé, creo que ese detalle lo llevó a la conclusión de que ese Reece quería algo con su hermana pequeña.  Tenía tantas objeciones que Shannon no sabía por dónde empezar. ¿Aclaraba que no era > Reece? , negaba que quería con ella? , ¿o criticaba a Reece por meterse donde no lo llamaban? Antes de que pudiera decidir por dónde empezar, Rachel prosiguió.  -La verdad es que me sorprendió cuando me dijo que se había pasado a verte. Serenity Falls no le pilla precisamente de camino -comentó la mujer, confirmando lo que Shannon ya había sospechado-. Espero que no te presionara mucho.  -¿Presionarme?  -Sé que Keefe puede ser agresivo con los asuntos de familia. Los cuatro chicos son así. Espero que no sugiriera que estás obligada de ninguna manera. A vernos, quiero decir. Nosotros sí queremos tener la oportunidad de conocerte, pero la familia no debe ser una obligación.  No, no debería, pensó Shannon al borde de las lágrimas. Pero eso había sido ella para su padre: una obligación, una carga. Debía concederle que nunca se había desentendido de ella. Por mucho que se hubiera arrepentido de quitársela a su madre, no había tomado la salida más fácil. Pudiendo haberla entregado a los servicios sociales de alguna de las muchas ciudades en las que habían vivido, se había quedado con ella como muestra de que la quería... a pesar de que nunca había sido afectuoso.  -Así que si Keefe te dijo algo -continuó Rachel- sobre Navidad o cualquier otra cosa, no quiero que te lo tomes como un deber.  -No me dijo nada sobre Navidad -mintió Shannon-. Solo pasaron a saludad.  -Mejor -dijo aliviada Rachel-. Aunque es una bendición que hayas vuelto a nuestras vidas, sé que... para ti no puede ser tan fácil como para nosotros. Nosotros sabíamos que estabas en alguna parte, pero, para ti, encontrarte de pronto con toda una familia formada... No quiero que te sientas presionada -repitió.  -No me siento así -dijo Shannon tras tragar saliva. ¿Por qué le costaría tanto aceptar lo que aquella mujer le estaba ofreciendo?  No había encontrado una respuesta satisfactoria cuando colgó el teléfono varios minutos más tarde. Se había pasado la vida entera deseando tener una familia y cuando la había conseguido, y una familia adorable además, lo que quería era... En fin, no sabía lo que quería. Eso era parte del problema.  El teléfono volvió a sonar. Shannon miró el auricular con precaución antes de descolgar. Saludó con cautela.  -Hola.  Solo una palabra, pero suficiente para que las piernas le temblaran y se le dibujara en la cara la sonrisa de bobalicona que había llevado en la cara todo el día.  -¡Hola! -exclamó con más efusividad mientras se apoyaba contra la pared del teléfono.  -'Tienes planes para cenar? -preguntó Reece.  -Bueno, alguien me dejó una nota esta mañana en la que decía que no sé qué de quedar a cenar, pero todavía no sé nada.  -Yo te informo con detalle -respondió con un tono íntimo que subió varios grados la temperatura de Shannon.  -¿Qué tienes en mente? -preguntó con voz ronca.  -Nada espectacular. Tú, yo, comer -dijo imitando a Tarzán, y Shannon soltó una risotada.  -Suena... interesante. ¿Has pensado en alguna hora en particular?  -¿Qué tal ahora mismo? -propuso Reece al tiempo que llamaba al timbre de la puerta. A Shannon se le disparó el corazón.  -No sé -contestó casi sin aliento-. Están llamando a la puerta. Puede que me propongan un plan mejor.  -Lo dudo -dijo Reece con una inflexión de voz que casi exudaba sexo-. Abre la puerta, Shannon. 
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD