Capítulo 6: Separados

1474 Words
Christopher dio un salto en el sofá al tiempo que Jilliane caía al suelo por el susto que su madre les provocó por aquel grito, y vaya que estaba en posición de reclamarles. Con rapidez, el chico se levantó y le tendió la mano a la menor para que se levantara, ambos, ya de pie quedaron mirando con cierto temor a su madre, en especial la chica.  — ¡Necesito una explicación para lo que acabo de ver ya mismo! — Mamá... — ¡Cállate, Chris! — Ambos se miraron el uno al otro confundidos, se supone que Hanna había pedido una explicación—. Sólo... denme un momento. La mayor se dispuso a caminar en vaivén, tratando de controlar su ira, su respiración, canalizando cómo reaccionar de la mejor manera posible ante aquello. — Habla, Chris. —  ... Bien. Mamá, Jilliane y yo no nos queremos como simples hermanos, nos vemos como hombre y mujer. Siempre la he cuidado y... Christopher fue abruptamente interrumpido al ser abofeteado por su madre, Jilliane gimió de dolor al ver cómo el rostro del joven era volteado con suma fuerza. — ¿Como hombre y mujer? ¡¿Qué diablos les pasa?! — ¡Mamá! Déjame terminar. — Ya cállate. Jilliane Becker... ¿puedes decirme algo que no sea esto? Las manos de Hanna temblaban, sus ojos mostraban dolor y tristeza, las lágrimas eran contenidas. — No... la verdad él siempre me ha estado cuidando, celando de todos los chicos. Pensé que lo hacía por molestarme, pero cada vez que lo hacía, mi corazón se salía de control hasta que pude comprenderlo todo, lo que ambos sentimos el uno por el otro. Y cuando vino Diana yo... — Ok, suficiente. Jilliane, ve a tu habitación ahora mismo. Christopher, tenemos que hablar. El joven asintió a su hermana, indicándole que debía obedecer. La chica sin decir nada más se alejó, notando que la mejilla de Christopher estaba totalmente roja por el golpe propinado por su madre, ya al estar por salir de la sala, le miró preocupada. — ¿Por qué? ¿Acaso no hay suficientes chicas en el mundo? Diana se veía muy bien para ti. — Me fijé en Jill desde hace muchos años. — ¿Han estado ocultándome esto desde hace cuánto?  — Desde que vino Diana. Jill la odia. — Comentó con una sonrisa. — Ella es MI hija, Christopher. TU hermana. Nada va a cambiar eso, así que olvídate de ella. — Eso ya lo habíamos hablado ella y yo, y le prometí no rendirme. — Si te vuelves a acercar a mi hija... — ¿Qué harás? Independientemente de lo que digas lo vamos a hacer. — Hanna entre el enojo tomó a su hijo del cuello de la camisa, acercándolo a su rostro, tomando un tono de voz amenazante. — Si los veo de nuevo, te irás de esta casa. — Entonces iré buscando dónde puedo ir. Aquello enfureció más a la mayor por lo que le empujó con brusquedad, haciéndole retroceder un par de pasos. — A mi hija no te acerques. — ¿Olvidas que soy yo tu hijo realmente? Yo sí tengo tu sangre, ella no. — Insinuó con una sonrisa. — Es suficiente. Ambos son mis hijos ¡Y no puedo aceptar esto! No te acerques a Jilliane. Le dio la espalda al chico comenzando a alejarse de aquella zona, sentía como su corazón se desquebrajaba en pequeños trozos. — No me rendiré con ella. Finalizó Christopher tomando asiento nuevamente en el sofá, con su mente en blanco pensando en alguna forma de poder aplacar la situación en casa. Sabía que debía irse del lugar tarde o temprano, pues su madre no iba a permitir que se acercaran al menos unos dos o tres metros de distancia, no habría ni siquiera paz en la hora del almuerzo. Tomó su celular. La única persona en la que podría confiar o pedir ayuda en este momento era nada más y menos que Sonny, por lo que comenzó a escribirle textos. "Viejo, necesito ayuda." "Oh vaya, ¿ya sabe su madre?" "Sí, nos descubrió antes de poder hablar bien con ella" " ¿Y ahora qué?" "Me dijo que debía irme de casa" "Puedes venir aquí por un tiempo y luego buscar un lugar propio para ti. Ya tienes 19 y puedes trabajar" "Gracias, viejo." Mientras tanto... Hanna al dejar a su hijo en la sala, emprendió camino a la habitación de la chica, al entrar, ésta se encontraba en su cama sentada y abrazando sus piernas mientras apoyaba su espalda a la pared. Cerró la puerta a su espalda para luego comenzar a acercarse a ella, la chica le miraba con cierto temor. — ¿Por qué me hicieron esto? — Yo... Yo intenté que no sucediera, pero... — ¿Desde cuándo comenzaron con esto? — Lo nuestro como tal inició cuando Diana comenzó a venir, el séptimo día que vino, para ser exacta. — ¿Y desde cuándo sienten atracción? — Pues...  Jilliane bajó el rostro, no podía responderle que llevaba cuatro años teniendo sentimientos por su hermano mayor. — Okay.. sólo diré esto, ustedes no estarán juntos. Hanna se retiró de su habitación, la chica tomó su almohada dejando enterrado allí el dolor que sentía. El resto del día transcurrió sin mucha plática entre ellos tres. ... Ya muy en la noche, Christopher se levantó de su cama, eran las 3:00 a.m., de forma inmediata caminó hasta el cuarto de la chica, cerró la puerta con suavidad y la despertó con sumo cuidado la chica al abrir los ojos se lanzó a sus brazos abrazándole con fuerza, él le correspondió con la misma intensidad, mientras el cabello de la chica acariciaba su rostro. — Jill... esto no va a mejorar si sigo aquí. — ¿A qué te refieres? —preguntó mientras se separaba de a poco de él. — Mamá no va a permitir que estemos juntos, ni que hablemos si estamos en la misma casa. Jilliane frunció el entrecejo desviando la mirada a su mejilla lastimada, comenzando a acariciarle en aquella zona. — Estás un poco inflamado. — No te preocupes por eso... no duele a comparación a lo que tendremos que soportar pronto. — Chris... — Me iré de casa, iré con el tío Sonny por un tiempo, buscaré trabajo y me independizaré. — ¿Qué? Pero... — Es la única forma para que mamá se calme, y no quiero que por mi culpa te haga daño como hizo conmigo, no sería capaz de ver que te lastime físicamente, nunca lo hizo... — Pero, Chris... — ¿Qué haces en la habitación de Jilliane? —Ambos fueron interrumpidos, ninguno había escuchado la puerta abrirse. — Le estaba diciendo a Jillie que me iré de aquí, así que puedes estar tranquila. Le dio un último vistazo a la chica para luego alejarse, lo que más le dolía es que no pudo darle un beso antes de marcharse. Christopher ya tenía todo recogido, esperaba el amanecer para marcharse. Hanna con una expresión ruda, esperó hasta que el chico se retirara de la habitación. — Hoy no he podido dormir, Jill. Quería ver cómo se encontraban y vi que Chris no estaba en su habitación así que... — Quiero estar sola. La joven se cubrió con las sábanas sin importar las palabras de su madre o cuándo se retiró, quedándose dormida entre lágrimas. Ya en la mañana, la chica se levantó por el ruido que se hacía al Christopher sacar sus cosas. Salió rápidamente viendo que su madre le ayudaba, se veía muy mal, entre ojeras y tristeza de ver a su hijo irse, sumado a la noticia del día anterior. Jilliane corrió hasta la habitación de Christopher, por suerte él estaba allí, ambos cruzaron la mirada por un par de segundos, sin aguantarse más, la chica corrió a sus brazos besándole una vez más antes de que él se marchara, ya que no sabía cuándo volvería a verle. — Hablaremos en las noches por el celular para que mamá no se enoje... así que haz tus tareas en el día. No le digas nada a mamá de lo nuestro, déjala que lo supere de a poco, yo iré viendo qué hacer. Besó su frente y acto seguido tomó sus dos últimos bolsos para poder irse del lugar antes de que su madre les viera en aquella forma romántica. "Al menos pude besarte una vez más." Pensó con tristeza para luego seguirle el paso. Ya los tres en el estacionamiento, las mujeres aguantaban sus lágrimas. Christopher se despidió de ambas con la mano y arrancó el vehículo. La chica se dio media vuelta comenzando a adentrarse a la casa. — Hija... — Déjame... saldré con mis amigas. ¿Cuál será el destino ahora entre estos dos chicos? 
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD