No estaban sólos.
Luego de ese último beso, alguien salió de entre las cortinas, ambos chicos apenas si habían separado sus labios cuando escucharon unos pasos fuertes que se aproximaban a ellos, voltearon con temor en sus rostros hacia la persona que había descubierto el romance de estos. Christopher de forma inmediata tomó el brazo de la chica llevándola a su espalda, mientras se enfrentaba a este ser.
— Tío...
— Yo siempre lo supuse, Chris. ¡Oye no te culpo! La chiquilla es muy linda, pero, ¿en serio, hijo?
— Si lo suponías no deberías entonces estar con esas tonterías.
— Hey.. calma amigo. Sólo te digo que están jugando a un juego bastante peligroso.
— Lo sé, por eso ya tomamos una decisión.
— Ah, ¿sí? ¿Y qué harán este par de mocosos?
— Yo me encargaré de hablar con mamá. —Sonny soltó una carcajada bastante audible, cosa que hizo enojar a ambos.
— Bueno chicos, yo no le comentaré nada a su madre aún si no se lo dicen. Pero sepan que el que juega con fuego, se quema. —Luego miró a la chica, que asomaba la cabeza detrás de Christopher —. Jill, ya cámbiate, tu madre está buscándote.
Dicho esto, Sonny se retiró dejando a los chicos un tanto enojados, asustados y confundidos.
— ¿Por qué crees que el tío no dirá nada a mamá? ¿O estará mintiendo?
— Porque le divierte... él es así. Todo lo ve divertido, y el que estemos juntos es como un manjar de diversión para él. Ahora ve a cambiarte de vestido.
Antes de irse la chica dejó un beso en la mejilla contraria, salió corriendo levantando la parte frontal del vestido y así evitar tropezar, al llegar a la habitación donde se debía hacer el cambio de ropa, su madre le esperaba con brazos y piernas cruzadas, mientras su rostro denotaba cierto enojo.
— ¿Dónde estabas?
— Estaba con Chris.
— ¿Con Chris?
— Sí, me llevó a ver el balcón que está lleno de rosas y demás flores.
— ¿No pudieron esperar para ir todos juntos? — Suspiró para luego poner rostro de frustración—. Hubiese amado ver tu cara al ver aquel lugar tan hermoso, tomarles fotos y demás. Ustedes me excluyen.
— Ehmm.. mamá, podemos ir de nuevo.
— No, no, vamos a cambiarte ahora mismo.
Con suma rapidez y cuidado, Hanna le ayudó a quitar aquel hermoso vestido para colocarle uno más casual. El vestido era n***o, la caída en las piernas era inclinado, más corto a la izquierda y más largo a la derecha, llegando la punta un poco por debajo de la rodilla de la extremidad correspondiente, en el dorso tenía un corte en V con tirantes transversales en todo el recorrido de su espalda. Lucía ligeramente punk.
Nuevamente al salir a la fiesta, la chica fue custodiada por su fiel vigilante, y este joven realmente cumplió su promesa de que haría hasta lo imposible para que ella no bailara con nadie más que con él. La dejó tan agotada que luego no quería levantarse del asiento, sólo se dedicaba a probar uno que otro dulce.
Así transcurrió la fiesta, hasta que se hicieron las 5 a.m. y los invitados comenzaron a marcharse a sus hogares. De regreso a casa, Hanna se encargó de llevar a su padre a casa, mientras les indicaba a sus hijos ir a casa a dormir. No fue ninguna molestia para ellos ir juntos de vuelta a su hogar.
Ya en vía, Christopher giró levemente el rostro hacia la chica, sonrió de forma ligera para tomarla de la mano y entrelazar sus dedos, de alguna forma quería que ella dejara de pensar en lo de su tío, y el vecino problema con su madre.
— En serio, todo estará bien. Tranquila, ¿sí?
La chica asintió con la cabeza apretando levemente su mano.
...
Dos días después de la fiesta, aún seguían pensando en cómo aclarar la relación a Hanna; Jilliane se encontraba bastante nerviosa cada que Christopher intentaba hablarle, pero la mayor le interrumpía, ya fuera porque tenía trabajo o porque la llamaban por el teléfono.
Así que al final todo salió como menos lo esperaban.
Una tarde los chicos se quedaron en casa viendo películas mientras su madre salía de compras, pensaron que ella tardaría al menos unas cinco horas como era costumbre. Antes de finalizar la película, se quedaron profundamente dormidos, Jilliane estaba recostada en el pecho de Christopher mientras este la abrazaba con un brazo y su mano libre la tenía entrelazada con la ajena.
El ruido de la canción de los créditos no les dejó oír la campanilla de la puerta, indicando la llegada de su madre.
Hanna se fue directo a la cocina, no se preocupó en asomarse a la sala a ver a los chicos pues las bolsas pesaban lo suficiente como para querer deshacerse de ellas. Ya en la cocina, la madre comenzó a preguntarse porqué ninguno iba a ayudarle a ordenar, así que comenzó a llamarles.
— ¿Chris?, ¿Jillie?
Ninguna respuesta.
Con cierto enojo comenzó a caminar hasta la sala, notando que el ruido de la tv era un poco alto y obviamente así no la iban a escuchar. Al asomarse a la sala vio a la cabeza de Christopher, ligeramente inclinada hacia el frente mientras este estaba acostado en el sofá, ella se acercó por detrás del mismo sin hacer mucho ruido al caminar, encontrándolos en aquella escena tan comprometedora, pero Christopher ya despierto, acariciaba los cabellos de la chica con dulzura, mirándola con una sonrisa.
— ¡¿Qué rayos significa esto?!