Capítulo 10

1673 Words
Oscuridad. Solo eso había. Cuando se dio cuenta de que tenía los ojos cerrados, los abrió de golpe dándose cuenta de que estaba en el lago, pero no hubo mucha diferencia pues todo seguía muy oscuro. Por naturaleza, los licántropos eran capaces de aguantar la respiración bajo el agua por largo tiempo. Sin contar que eran excelentes nadadores… Alice, por supuesto, no sería la excepción, ya que se encontraba a unos cinco metros bajo la superficie del lago, moviendo lentamente sus brazo y piernas para mantenerse quieta en un mismo lugar. Poco a poco, sus ojos se fueron acostumbrando a la oscuridad, haciendo que la chica viera con más claridad lo que había a su alrededor. El agua tenía un color verdoso dando una ligera impresión de suciedad, al mirar hacia abajo no pudo ver mucho ya que al ser un lago tan profundo no se podía ver nada unos metros más abajo, pero lo que más llamó la atención de la novata fue la ausencia de vida en el lugar. A lo lejos, donde la oscuridad era más intensa, se generó un ligero burbujeo que no pasó desapercibido para la Luna Llena, haciendo que esta centrara toda su atención hacia aquel lugar. De la nada aparecieron dos luces resplandecientes, una cerca de la otra, con un intenso color verde esmeralda. Alice entrecerró los ojos, pues no sabía que era lo que estaba viendo. Mientras seguía analizando la situación, en un parpadeo aquellas luces desaparecieron. La chica empezó a buscar con la mirada a su alrededor, hasta que justo detrás de ella pudo volver a ver aquellos destellos de luz. Sin aviso, a su mente llego una revelación. Aquellos destellos de luz no era otra cosa más que el brillo ocular de un tiburón anguila, quien la tenia en la mira y se estaba acercando lentamente a ella. Se paralizo, pues nunca había visto uno en la vida real. Sabia como eran, sabia como se veían, que comían, incluso se podría decir que sabía cómo pensaban pues había leído todo sobre ellos, pero nunca había interactuado con uno. Aquel tiburón también existía en el mundo de los humanos, sin embargo, en el mundo oscuro era una criatura mucho más aterradora. Su cuerpo era alargado igual que el de una anguila con una cabeza de contextura aplastada, sus ojos eran completamente verdes y grandes con los que podía ver en la oscuridad sin ningún problema y sus dientes… Alice ni siquiera quería pensar en sus dientes, y si mal no recordaba, este animal no devoraba licántropos. Su dieta se basaba en animales acuáticos; peces, calamares o sepias, pero cuando otra especie invadía su territorio no era nada amable, pues los atacaba sin piedad alguna hasta que los dejaba mal heridos y dejaban de ser una amenaza, o en ciertos casos… hasta dejarlos sin vida. La novata trato de parecer tranquila y de no hacer movimientos bruscos para no enfurecer a aquel monstro serpenteante que cada vez se encontraba más cerca, mientras que trataba de buscar una manera de salir de aquel lago. Eso parecía estar funcionando, pues el animal no mostraba agresividad en sus movimientos, hasta que, por unos segundos, el animal paso por una parte iluminada del lago, mostrándose por completo a la chica, haciendo que esta ahogara un grito de terror y que un burbujeo se generara por esta acción. Debido a esto el animal comenzó a nadar más rápido formando un círculo alrededor de la novata. La chica se reprendió mentalmente por haber reaccionado de esa forma, pero tampoco se podía culpar, pues al ver al animal bajo la luz pudo notar que el tamaño de aquel tiburón no era normal, era el doble de lo que había leído, al menos unos ocho metros de largo tenia, sin contar que era demasiado grueso. “Si me llegara a devorar completa, no se le notaria para nada” pensó la chica. Para su conveniencia, el tiburón anguila solo la observaba, nunca había parado de hacerlo. Parecía como si ella fuera el ser más extraño que había visto; sentía curiosidad por ella. Después de un tiempo, el monstruo se posó justo enfrente, a unos pocos centímetros de su rostro, observándola fijamente haciendo que Alice, por mas que quisiera, no quitara los ojos de los suyos. Cuando el animal estuvo convencido, simplemente nado por encima del hombro de la Luna Llena, rozando su cara con su cuerpo escurridizo y pegajoso, alejándose y perdiéndose de la vista de la chica por el mismo lugar por donde lo había visto por primera vez. Alice estaba en shock. Cuando reacciono, nado rápidamente hacia la superficie tomando una profunda bocanada de aire al llegar. Se dirigió hasta la orilla, quedando de rodillas y con las palmas de las manos en el piso. Aun no podía creer que había salido de allí sana y salva. Se puso de pie lentamente y levanto la mirada encontrándose con el dispositivo que indicaba en fin de la prueba. En este había un botón con una luz parpadeante; ese es el que debía presionar. Comenzó a caminar con pasos firmes y cuando estuvo frente al botón se detuvo. Sentía un cosquilleo en la nuca…alguien la observaba. Volteo y elevo la mirada hacia el borde del acantilado encontrando al lobo n***o observándola fijamente. En los ojos del animal se podía notar rabia y frustración, no le había gustado para nada que la chica hubiera superado aquella prueba, era obvio que la quería hacer perder a toda costa. La novata al ver la rabia en aquel guardian no pudo sentir más que satisfacción. Le acababa de demostrar que no había podido detenerla y, que mejor para ella, que el animal no había despegado la mirada del lago desde que ella había caído en el y salido victoriosa. Había visto con sus propios ojos lo fuerte que era ella. Para ponerle más emoción al asunto ella levanto la mano, sin apartar la mirada de los ojos grises del guardián, y aun manteniendo el contacto visual presiono con fuerza el botón del dispositivo, que luego dejo de parpadear para emitir un sonido que indicaba la finalización definitiva de la prueba. Cuando el lobo escucho ese sonido, todos sus músculos se tensaron y fue peor cuando vio en la cara de la chica una leve sonrisa que, aunque casi imperceptible, pudo notar con claridad. Se estaba burlando de el en su propia cara. Sin soportarlo más, el animal emitió un fuerte gruñido y se aparto del acantilado saliendo de la vista de aquella mujer que lo había vuelto loco en menos de una hora. La Luna llena seguía mirando hacia donde estaba aquel animal hace unos segundos, deseando que se hubiera quedado un poco más para admirarle. Era precioso. No había visto otro igual y mucho menos uno que le hiciera sentir todo lo que hizo aquel. En eso estaba cuando una voz interrumpió sus pensamientos e hizo que esta girara la cabeza hacia donde estaba el dueño de la voz. - Felicidades… - dijo el lobo con el mechón blanco y ojos pardos que se encontraba recargado contra un árbol, con el pie izquierdo en el suelo y la pierna derecha flexionada haciendo que su pie derecho estuviera sobre el tronco del árbol y con los brazos cruzados sobre su pecho – …eres la primera en terminar esta prueba. Alice no supo como interpretar las palabras de su acompañante, pues no sabia si sus felicitaciones eran sinceras o si le estaba tomando del pelo. Ese hombre, a diferencia del lobo n***o, era difícil de leer, sus ojos, sus palabras, incluso sus gestos no reflejaban nada más que frialdad. Cuando estaba a punto de decirle algo al respecto, las palabras de aquel guardián le resonaron en la cabeza haciéndole notar algo que la descoloco. - ¿Dijo “la primera”? – Alice frunció el ceño al ver que el guardián asintió respondiendo a su pregunta. Agacho la cabeza mirando al suelo para poder entender lo que había escuchado. Si ella había sido la primera en llegar… ¿Dónde estaba el niño? Justo cuando estaba apunto de pensar lo peor, el silencio fue interrumpido por un grito. Un grito lejano y suave que a medida que pasaba el tiempo se iba escuchando mas fuerte y claro como si alguien estuviera cayendo. Aquel largo grito fue silenciado por el sonido del salpicar del agua. Tanto Alice como el guardián de mechón blanco habían visto como el niño caía de los árboles hacia el acantilado soltando un grito de guerra muy particular y había caído directamente en el lago, salpicando agua por todas partes. Después de unos largos segundo, se generó un burbujeo y apareció el niño chapoteando y tomando bocanadas de aire como si se estuviera ahogando. - ¡Ayuda! ¡Por favor! ¡Me estoy ahogando! Ni la chica ni el guardián se movieron del lugar en el que estaban. El niño no podía creer que ni siquiera la expresión en sus rostros había cambiado cuando el necesitaba de su ayuda. Cuando la chica levanto una ceja y miro los pies del niño, entendió el porqué. - Oh… - susurro el niño cuando, al ponerse de pie, noto que el agua difícilmente le llegaba a las rodillas. Levanto la mirada y los observo a los dos con una sonrisa apenada – Tranquilos, estoy bien. Alice rodo los ojos, lo miro y con la cabeza señalo el botón que nuevamente tenia la luz parpadeante. El niño comprendió lo que está quería decir con aquel gesto y se dirigió rápidamente hacia el dispositivo para presionar el botón haciendo que este nuevamente emitiera el sonido de finalización. Al ver esta escena, el guardián puso su mano en su frente negando con la cabeza, tomo un suspiro y volviendo su mirada hacia los novatos les lanzo las maletas que les había quitado a cada uno al inicio de la prueba. - Felicidades a ambos. Tomen sus cosas y diríjanse al sector de los Black Night, están dentro… por ahora.
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