Capítulo 4

675 Words
Marco. El sol no me dejaba conciliar nuevamente el sueño, cosa que hizo que me cubriera toda la cara con las sabanas de mi cama mientras empezaba a rodar en ella. Choque con un cuerpo que se me hizo familiar; ese cuerpo, ese toque tan único de cuerpo a cuerpo que sabría a ojos cerrados a quien pertenece. Supe que realmente era ella de tan solo abrir los ojos, vi claramente la cabellera castaña escura proveniente de mi mejor amiga; Vanessa. Comienzo a analizar la habitación y me doy cuenta que simplemente esta no es mi cama, mi habitación ni mucho menos mi casa. «Que lógica la tuya, Marco» pensé. Me siento en la cómoda cama y me preocupo de revisar que tenga mi ropa puesta, al verificarlo, si, estoy completamente vestido y nunca me había dado tanta felicidad tener hasta los calcetines puestos. No me malinterpreten, no es que no quisiera llegar a tener intimidad con Vanessa, pero no asi, no borracho ni mucho menos sin poder recordarlo. No podría, no con ella. A Vane no le podría hacer semejante cosa, eso seria caer bajo, demasiado bajo. No tengo ni la menor idea de como es que las personas borrachas se pueden acostar con cualquier persona o como esa persona lo llega a permitir. Ruego porque las personas aun estando inconscientes de sus actos se tengan al menos un poquito de amor propio o cordura, y no les permitan a las personas tomadas o gente que este en su sano juicio acostarse con ellos. Debemos aprender a no aprovecharnos de las personas en ese estado ni en ningún otro, no deberíamos aprovecharnos de nadie. ¿Quieres algo? Trabaja para conseguirlo. ¿Necesitas ayuda? Pídela. ¿Tienes sueños o metas que quieras cumplir? Lucha por ellas. Todo lo que queremos conseguir, tenemos que luchar por ello, no depender de los demás. Unos brazos que rodean mi cintura en un abrazo que me sacan de mis pensamientos, veo a heladito de vainilla y se ve tan tierna en esa posición y con un poco de su despeinado cabello en su rostro. Busco mi celular con la mirada y veo que Vane lo dejo en el velador que se encuentra en mi lado de la cama, lo tomo cuidadosamente para no despertar a heladito, lo prendo y me voy directo a la cámara sacándole asi algunas fotos, apago aquel aparato y lo dejo donde estaba para acomodarme y abrazar a la chica mas importante en mi vida. (...) Hace unas horas me había ido de la casa de Vanessa y todo lo que paso ayer, el velorio, el entierro, todo, me dejo nuevamente luctuoso. Realmente no me gustaba estar asi, pero por ella; la mejor abuelita del mundo mundial, se puede todo. Hasta romperte el corazón se puede. No iba a tomar, no mas, no siendo que hace apenas unas 6 horas se me fue la resaca. Era mucho mejor dormir hasta que se me olvidara mi nombre por dormir días o semanas, pero unos toques en mi puerta hicieron imposible mi idea en ese momento, gruñí por la frustración antes de dejar salir un "adelante". —Hijo, llego una carta—se detuvo por unos momentos para tomar aire, supuse que como estuvo llorando mucho (se le nota en sus rojos e hinchados ojos) le cuesta respirar por los mocos que se le acumulan y no puedes sacarlos por mas te suenes la nariz, a muchos nos pasa—y es para ti, cariño—nuevamente se detuvo, pero esta vez para sonarse mejor su fina nariz—dile a Vanessa que venga.—dijo antes de irse de mi habitación dejando la puerta abierta. Hice lo que mama me pidió y baje a la sala de estar para esperar a Vanessa y que me entreguen la dichosa "carta". En lo que heladito de vainilla llega me dedico a jugar ballena voladora en mi IPad. Después de jugar unas 20 veces, unos recuerdos de mi borrachera llegan a mi cabeza. ¡Dios-mío-santo bese a mi mejor amiga!
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD