La Traición Ashcombe Hall – cerca de la medianoche Viktor aterrizó con un salto silencioso en el balcón del ala este, como una sombra arrojada por la noche. El frío del mármol le rozó las botas y su abrigo se agitó con el viento. La ventana estaba cerrada, pero no necesitó más que una presión de sus dedos para hacer saltar el seguro. Entró. El corazón latía con fuerza, más que por el esfuerzo, por la urgencia. El lazo palpitaba dentro de él como un tambor de guerra. Sus ojos, acostumbrados a la oscuridad, distinguieron de inmediato el desorden. La cama estaba revuelta. El cobertor colgaba de un lado, las sábanas arrugadas como si alguien hubiese caído sobre ellas de forma repentina. Un pequeño vaso sobre la mesita. Medio lleno. Un pañuelo. Ninguna nota. Pero ella no estaba allí. Vi

