Amelie hace sus dramas enfermizos

2112 Words

Apenas Ginebra vio la figura de Amelie parada en la puerta, sintió algo removerse dentro de su estómago. Su reacción fue visceral, instantánea, como un nudo que le subía por la garganta. Respiró hondo, clavó la mirada al frente y recordó su entrenamiento: profesional, siempre profesional. —Buenas noches —dijo con tono neutro, bajando del auto. Amelie la escaneó de arriba a abajo con desdén, sin devolverle el saludo. Ni un gesto, ni un parpadeo. Solo un vistazo cargado de juicio. Y luego salió corriendo. —¡Tiziano! —gritó, con voz entrecortada—. ¡Mi amor, qué te pasó! Vi que te llevaron de emergencia… ¡Dios mío, te duele algo? ¿Estás bien? ¿Por qué nadie me llamó? Se arrodilló junto a la puerta del copiloto. Sus manos temblaban mientras intentaba tocarle el brazo. Tiziano no la miró

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD