Ginebra durmió cerca de Tiziano

1371 Words

Ginebra tenía contactos. Sabía la ruta que llevaban esa noche. Tenía la fecha y la hora exacta del suceso. Solo era cuestión de encontrar las evidencias correctas. Si Amelie no decía la verdad, lo descubriría por su cuenta. Como si fuera una misión secreta. Y la verdad… en el fondo, así se sentía: una investigación personal, silenciosa, y urgente. Esa madrugada ya no quiso regresar a casa, no quería salir a conducir tan tarde. El ambiente estaba enrarecido, denso, lleno de silencios que pesaban como piedras. Así que se quedó allí, en el sofá ubicado al fondo de la habitación de Tiziano, recostada de lado, sin quitarle los ojos de encima. El viejo Amador, con la amabilidad de siempre, le ofreció una habitación para descansar. —Gracias, don Amador, pero me voy a quedar aquí esta noc

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