Celeste le hizo caso a Damaso, así que se mudó a la casa que estaban pagando al banco y de cierta forma estaba más cómoda y segura, Liam se sentía tranquilo y libre, por lo menos allí tenía un jardín para corretear.
Celeste se levantaba temprano todos los días pero esta vez hacia desayuno y preparaba todas las cosas de Liam ya que debía ir a la escuela y por las tardes lo dejaba en el gimnasio, ella se esforzaba en su trabajo ya que quería otro cargo un poco mejor remunerado, pero el estrés y la presión del dia a dia, el reto de ser madre, de llegar a casa cansada y aun asi sentarse a hacer tareas con Liam y luego la cena y preparar todo para el dia siguiente era agotador.
Baltazar recibió la información por parte de su abogado, la reunión se había postergado, debido a que la parte involucrada no había dado una respuesta precisa.
—Esto es definitivamente como un grano en el culo, quiero el Cubo Negr* completo y si no lo entrega por las buenas lo tendrá que hacer por las malas, pero nadie me quita lo que es mio.
—Pues siendo así organizaré todo, pero te advierto que Celina dejó todo muy bien organizado.
El Cubo Negr* era una propiedad lujosa de última generación, sus paredes eran de un cristal blindado transparente, estaba hecho de un material extraño muy caro y poco comercial, desde el interior se podía oscurecer el cristal a tal punto de quedar totalmente oscuro, de allí su nombre, contaba con tecnología avanzada, Baltazar por ser ingeniero en robótica había diseñado todo el sistema interno, amplio sistema de seguridad, hermosas áreas verdes y mucho prestigio y lujo desbordaba este inmueble, aunque también un gran misterio estaba oculto en esa propiedad y por eso la insistencia de Baltazar de poseerla en su totalidad.
Celeste inocente de lo que se venía, siguió con su vida de manera normal, aunque comenzó a tener problemas de salud, se desmayó en varias oportunidades en el trabajo, en otras se quedo dormida y no pudo llevar a Liam a la escuela y tenía que llevarlo al trabajo donde le llamaron la atención, comenzó a tener problemas con sus compañeros de trabajo, hasta que un día el jefe la citó para despedirla.
—Pero ¿por qué? Si he cumplido con mi trabajo.
—Celeste sé que cumples con tu trabajo pero últimamente te has ausentado, has traído a tu sobrino cuando sabes que es prohibido.
—Fueron un par de veces.
—Sabes que fueron más de cinco veces, tu rendimiento ha bajado, te quedas dormida en tu puesto de trabajo, lo siento, pero ya es una decisión tomada, puedes pasar por tu cheque, y que te vaya bien Celeste.
Celeste no pudo evitar llorar, pero tomó sus cosas su cheque y se fue de alli, ese dia busco a Liam a la escuela y de allí fueron a comer helado, mientras conversaban Celeste comenzó a hacer preguntas al niño.
—¿Te gusta el helado mi amor?
—Si tía, está delicioso, gracias.
—Se que no debemos comer esto muy seguido, pero hoy quise que fuera nuestro día especial.
—Si, un día especial para nosotros— celebro Liam—Tambien lo tenia con mamá
—¿Tenias días especiales con mamá?
—Si algunas veces, veíamos películas o veíamos las estrellas.
—Las estrellas, que hermoso, siempre nos gustaron, de niñas las veíamos nos hacía sentir bien.
La conversación siguió y Celeste comenzó a preguntar cosas más profundas.
—Liam tu conociste al esposo de tu mamá?
—Mi mamá no tenía esposo.
Al parecer el niño no sabía parte de esta historia.
—Ah creí que tenía esposo y donde vivían?
La chica pregunto por que le parecía extraño que el niño no supiera lo del esposo de su mamá
—Y donde vivías con mami?
—En el cubo Negr*—Liam respondió con naturalidad mientras saboreaba su helado.
Celeste frunció el ceño no entendía absolutamente nada, que quiso decir Liam con ese cubo Negr*.
—¿Que es el Cubo Negr*, mi amor?
—Tía es mi casa así se llama, es muy hermosa y grande, mami la mantenía muy linda para mi.
Celeste sonrió y acarició los cabellos del pequeño, pero se quedó con la intriga de saber que era el Cubo Negr*. Al terminar el helado decidieron ir a casa y para sorpresa de Celeste se encontró con una visita que había llegado para quedarse.
—Hola campeón, que alegría verte.
Cuando Liam vio a Harold salió corriendo y lo abrazó muy fuerte.
—Papi, papi, te extrañé mucho.
Harold había salido del coma y obviamente se fue a casa de Celeste con la excusa de ver a su hijo.
—Mi bebe precioso—lo abrazaba fuerte y daba besos en su cabeza.
Celeste estaba conmovida por la escena, Harold cargo a Liam en sus brazos y le habló a Celeste.
—Hola, Celeste sé que debí avisar antes de venir pero, quería ver a mi hijo.
—Bueno ya estás aquí es mejor pasar a la casa.
Entraron a la casa y Harold se encargó del niño, lo bañó, le dio de cenar, le leyó un cuento y lo durmió, en todo ese tiempo Celeste se ducho y descanso un buen rato, tenia tiempo que no lo hacía. Luego fue a la cocina y se consiguió a Harold, ya era tarde así que le habló.
—Oye no quiero ser grosera, pero debes irte.
—Toma te prepare un te, se que te gusta después de bañarte.
Harold sabía cómo tratar a Celeste para convencerla, sabía cuáles eran sus puntos débiles.
—Gracias, a eso venía.
—Si, lo se, yo se que nosotros no quedamos en buenos términos pero me gustaría que me dieras la oportunidad de estar aquí con mi hijo unos días, así te ayudo con sus rutinas, para que tu descanses.
Celeste comenzó a reír, sabía cuáles eran las tácticas de Harold y le dijo.
—Pues no es necesario, hoy me despidieron, así que tendré mucho tiempo libre y podré atender sin problemas a mi niño.
—No le digas así, no es tuyo.
—Pues mi hermana me lo confió a mí, así que es mio y no pretendas jugar el mismo juego de antes, si piensas quedarte aquí, pues debes trabajar.
—No entiendo cual es tu agresividad conmigo.
—Ahora soy agresiva porque te estoy poniendo límites y obligaciones. Eres un sinvergüenza.
—Está bien será como tu digas Celeste, por eso fue que lo nuestro no funcionó.
Celeste lo miró y negó con la cabeza, pero no dijo nada más, no quería seguir perdiendo el tiempo con este tipejo.
—Duermes en el sofá, en el cuarto de lavandería hay mantas y almohadas.
Ella subió a su habitación y él se quedó en el sofá de la sala, por lo menos había logrado quedarse. Al siguiente día Harold preparo desayuno y llevó a Liam a la escuela, Celeste se había quedado dormida, cuando despertó se consiguió con Harold que había limpiado la casa y preparado desayuno. Ella sabía que todo lo que hacía era para hacerla creer que él era indispensable y que lo necesitaba, pero ella fue tajante con su pregunta.
—¿Cuándo saldrás a buscar trabajo? sabes que no puedes quedarte aquí.
Harold supo que lo que intentaba hacer para manipular a Celeste no le estaba funcionando.
—Bueno aún me estoy recuperando de mis lesiones y debo…
—Tener reposo, si supongo, por mi no hay problema además esta casa aun la estamos pagando los dos ¿o eso creo?
—¡Emm si!, si, por supuesto, las cuotas se han pagado con regularidad.
—Bien, me tomaré unos días de descanso así que cuidare a Liam y tu mientras tanto puedes ir buscando trabajo. una vez que lo consigas te vas de aquí.
Harold no respondió nada más y siguió con lo que estaba haciendo, esta Celeste era diferente, distante, directa y sin una pizca de querer negociar con él. Harold le mintió con respecto a las cuotas no las había pagado, ella era quien había pagado al banco, solo faltaba algo mínimo y los papeles vendrían a su nombre. Solo quería corroborar lo mentiroso que era él.