Verdades que duelen

4473 Words

«Mierda». Ver a Vlad en la puerta de mi casa es tanto una sorpresa como un hecho que llevaba días esperando. Se había demorado, sobre todo porque no puso peros cuando le pedí alejarme de todo por un tiempo sin darle explicaciones. Ahora viene hasta aquí, unas pocas horas después de que mi hermana me llamara para darme la noticia de que mi padre está despierto, y sé que no viene con algo bueno. Vlad, cuando actúa, no lo hace a medias. Ni por impulsos. Tenerlo ante mí por decisión propia después de tantos meses, sin contar la visita que le hice, es como tener al alcance algo que necesito y que a la vez me niego. Quiero abrazarlo, joder. Quiero llorar como un jodido niño y decirle que me alejo porque no sé cómo estar cerca y verlos romperse conmigo. Nunca hubo nada lo suficientemente im

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD