|Capítulo 2|

1419 Words
Quería pensar que no estaba en un sueño, que esto realmente estaba pasando, que Caio está una vez más delante de mí, luego de haber pasado cinco años que no nos veíamos, mi mirada no se despegaba de la de él y no podía emitir palabra alguna, me sentía como en un trance en donde mis sentidos no respondían como yo quería. —Alana Entonces la voz fuerte y gruesa de mi esposo me sacó de él, reaccione como pude y aleje las manos de Caio de mi cuerpo, no quería que aquella escena se mal interpretara, era tal mi miedo hacia Marcos, que no quería que él pensara cosas que no eran, menos aún, cuando hacia tan solo horas, que había recibido una buena golpiza y mi cuerpo aún no se acostumbraba a ella. Me sostuve a la pared cuando creí que caería al suelo, por la brusquedad del movimiento que había hecho. —¿Te encuentras bien? Le miré al oírle preguntar, solo asentí y le di una sonrisa de labios cerrados. —Lo estoy — susurré —Señor Reis, veo que ya conoció a mi esposa Puse la mirada en Marcos cuando habló, la mirada incrédula que me dio Caio me sorprendió tanto, que debí bajar la mirada, suspiré. —Acabo de hacerlo, al parecer ella no se siente bien — contestó él —¿No te sientes bien cariño? Sentí ganas de vomitar al oírle hablarme cariñosamente, lo miré y negué mientras sonreía de labios cerrados. —Solo fue un pequeño mareo, no desayuné esta mañana — contesté —Debes cuidar tu salud cariño, ya te lo dije muchas veces Le sonreí lo más falsamente posible cuando luego de decir aquellas palabras, él acaricio con falsa ternura mi mejilla y deposito un beso en mi frente. —Sera mejor que entremos — dije Me alejé de los brazos de Marcos y hui de la cercanía de Caio, quien, sin esfuerzo alguno, me había hecho latir el corazón a mil por horas y había puesto mis nervios a flor de piel. Entré a la sala de juntas disimulando el dolor que sentía con solo caminar y tomé asiento en el lugar designado para mí, también fingiendo que todo estaba bien con mi cuerpo, cuando la realidad era que hasta respirar dolía. Mire como los dos hombres que hace segundos estaban conmigo fuera, ingresaron a la sala, Marcos tomo el lugar que estaba en la punta de la mesa, mientras que Caio se sentó justo frente a mí, del lado derecho de mi esposo. —Bien, será mejor que comencemos de una vez con la reunión, como prima cosa, me gustaría presentarles al señor Caio Reis y a su hermano Ciro Reis, quienes, si están de acuerdo, en un futuro serán parte de esta gran sociedad, como lo es Abrego & company... Los hermanos Reis, con razón nunca me di cuenta de que podrían ser ellos, o quizá, tan solo darme cuenta de que podía ser él, cada vez que hablaba con Marcos a cerca del nuevo socio, tal persona era nombrada por su apellido y hasta el último momento, Caio y Ciro habían sido eso para mí, tan solo Caio y Ciro, sin apellidos sin nada, al igual que yo. Me perdí de lo que decía Marcos, cuando le preste atención a la segunda persona que él había nombrado, Ciro me miraba y sonreía, mientras su mano se levantaba a la altura de su cara y movía sus dedos en forma de saludo, una sonrisita sincera se me escapo cuando lo vi hacer aquello, levante mi mano y disimuladamente lo saludé también, él mordió su labio inferior como solía hacerlo cuando se ponía tímido y pronto bajo la mirada y su mano también, pase saliva y le preste atención a Marcos cuando le oí pronunciar mi nombre. Carraspeé la garganta y me puse de pie, era hora de comenzar mi proyecto, exponer lo mejor posible y explicar con lujo de detalle todos los puntos positivos del mismo, para que esta asociación se llevara a cabo y principalmente, dejar feliz a Marcos, ese era mi propósito para hoy. Luego de tomar lugar frente a todos los presentes y obtener su atención, comencé a explicar cuál era el propósito de esta asociación, para enseguida seguir con todos los pros que obtendríamos ambas partes, todo parecía marchar bien, hasta que una de las diapositivas decidió no funcionar, levanté mi mirada del computador y le heche una mirada a los presentes, ellos esperaban pacientes por mí y los nervios me atacaron, mordí mi labio y volví la mirada al computador. —Esto no puede estar pasando — susurré —¿Hay algún problema? Levante nuevamente la mirada al oír aquella voz, remojé mis labios con mi lengua y me contuve al querer soltar un suspiro. —Yo... ¿Qué debía contestar? —Si la diapositiva no funciona está bien, puedes explicar lo que quieras y luego me lo haces llegar por correo — solucionó Mis ojos viajaron hasta el hombre que sabía que me haría un escándalo por este mini error y pronto pase saliva con dificultad al ver cómo me miraba, asentí con torpeza regresando la mirada a Caio, y pronto busque mi voz para poder continuar hablando. […] —¡No puedes hacer una puta cosa bien! Su voz resonó dentro de mi oficina, di un brinco en mi lugar y me puse de pie de inmediato, quería caminar con prisa hacia su persona, pero el dolor que tenía en cada parte de mi cuerpo, no me dejo hacerlo más rápido. —Yo no sé qué sucedió, la diapositiva funcionaba ayer por la noche lo prometo — dije Su mano se afianzo a mi mandíbula con fuerza, haciéndome soltar un quejito, me sentí pequeña cuando sus ojos furiosos se hincaron en los míos, las ganas de llorar me invadieron de inmediato, pero no solté ninguna lagrima. —Agradece que el contrato fue firmado, porque si no, deberías de rezar por tu vida — hablo entre dientes — solo una cosa debes hacer y a esa maldita cosa la haces mal — agregó Su mano me soltó con brusquedad y mi cuerpo fue a parar inevitablemente al piso, cuando salió de mi oficina y azotó la puerta con fuerza, me solté a llorar. La rabia que invadió mi cuerpo hacia mí misma, logro que golpeara el piso con fuerza con mis puños, no me gustaba ser así, comportarme como si fuera una mujer sumisa y miedosa, cuando realmente no lo era. Limpié mis lagrimas con cuidado, ya que los moretones de mi rostro dolían, me puse de pie con lentitud y cuando logré estar en pie comencé a caminar hacia el baño privado que tenía en mi oficina, cuando la puerta fue golpeada, detuve mis pasos y giré para poder ir a sentarme en la silla, de tras de mi escritorio, me di una mirada rápida en el espejo de mano que tenía y suspiré, el maquillaje no se había corrido a causa de las lágrimas, así que estaría bien. —Pase — dije Cuando la puerta se abrió, lo primero que vi fue a Sofia, pero cuando mi mirada fue hacia la persona que se encontraba de tras de ella, pestañeé evitando ocultar la sorpresa en mi rostro. —El señor Reis quiere hablar con usted — anunció ella, asentí —Trae dos cafés por favor — pedí Me levanté de mi asiento y caminé hacia él cuando Ciro me mostro una enorme sonrisa al cerrar la puerta, lo siguiente que hizo me lo imaginé conociendo su personalidad, pero verdaderamente no esperé que lo hiciera. Cuando su mano se aferró a la mía para llevarme hacia su cuerpo y envolverme en un fuerte abrazo, me queje, pues el dolor que tenía en cada parte de mi cuerpo era mucho. —Aun no me lo puedo creer — dijo Subí mis brazos correspondiendo aquel abrazo, sin importarme que mi oficina estuviese llena de cámaras y aun sabiendo que Marcos podría estar viendo eso. —Los extrañé demasiado — confesé, sintiendo el nudo formarse en mi garganta Ciro se alejó de mí y sonrió al verme llorar como niña pequeña, sus manos acunaron mi rostro y pronto sus pulgares limpiaron mis mejillas del rastro de las lágrimas, su ceño se frunció al hacerlo, realmente no lo entendí, pero un frio recorrió mi cuerpo cuando escuché sus palabras. —¿Que es ese moretón en tu rostro Alana? — consultó serio
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