Últimamente Imogen y yo hemos estado muy ocupadas, siempre vamos al valle de flores, pero ya no me siento en aquella enorme piedra a esperar a Zayden, desde hace unas semanas entro a las lecciones de Imogen y realmente son muy interesantes, he aprendido algunos conocimientos básicos de curación, no sabía que cada reino tiene un árbol especial que sus hojas tienen la capacidad de curar las heridas de una persona.
El día de ayer Imogen y yo fuimos al árbol del reino Berrycloth a cortar algunas hojas para las lecciones de esta semana. He tratado de convencer a Imogen que me enseñe algunos hechizos y siempre me ha dicho que soy muy pequeña para aprender esto, sin embargo, seguí insistiendo y al final acepto, pero antes de enseñarme a hacer hechizos debo de leer un libro completo de hechizos, memorizarlos y ella me enseñara como hacerlos.
-Me sorprendes mucho Aubrey, estas aprendiendo muy rápido las lecciones de curación, si sigues así te podre enseñar un poco de magia – dijo Imogen guiñándome un ojo - ¿Estas leyendo el libro que te di?
- Sí – dije sacando mi libro de la cesta con flores que llevaba en mis manos.
- ¿Has estado llevando el libro todo este tiempo contigo? – pregunto sorprendida.
- Sí, cuando tengo que esperar a que termines de hacer algunos trabajos en los reinos me pongo a leerlo – dije encogiéndome de hombros.
- ¿Qué has aprendido? – pregunto mientras abría un portal para volver a casa.
- El hechizo que más me ha llamado la atención es como hacer las luciérnagas para iluminar un camino – dije emocionada – “Luz de la luna y luz de sol, préstame un poco de tu brillo nocturno e ilumina todo lo que está a mi alrededor” – dije repitiendo el hechizo.
- Muy bien – dijo alegre.
- ¿Pero por qué no aparecen? – pregunte fastidiada – He intentado que aparezca todo el día.
- Tienes que creer que todo tu alrededor ya está iluminado – dijo mientras entrabamos a la casa.
Cuando entramos a la casa a través del portal nos dimos cuenta de que fuera de la casa había unos caballeros del reino Waylock.
-¿En qué puedo ayudarlos caballeros? – dijo Imogen saliendo de la casa.
- El rey necesita su visita inmediata, él y su hijo han sido heridos por unos lobos del bosque – dijo el caballero.
Imogen rápidamente tomo su capa verde y su cesta con algunas flores curativas.
-¿Aubrey quieres venir conmigo? – dijo haciendo que yo asintiera rápidamente.
- Por favor acompáñenos – dijo uno de los caballeros abriendo la puerta del carruaje.
- Nos vemos en el reino caballeros – dijo Imogen riendo, entramos de nuevo a la casa y ella abrió un portal hacia el reino Waylock cuando lo atravesamos llegamos al pasillo que había visto cuando estuve por primera vez en este reino.
- Por favor, Hechicera Imogen acompáñenos – dijo uno de los consejeros del rey.
Nos guiaron hacia otro salón en el que nunca había estado, subimos unas escaleras y luego entramos a una habitación en donde al fondo había una cama en donde estaba el rey acostado y había un joven sentado a la par de la cama.
-Aquí está la hechicera mi rey – dijo el consejero, Imogen y yo hicimos una reverencia.
- Hemos venido lo más pronto en cuanto nos dieron la noticia mi rey – dijo Imogen acercándose a la cama, yo camine detrás de ella.
- Gracias Imogen, eres muy amable – el rey intento moverse, pero hizo un gesto con su cara de dolor.
Mire a nuestro alrededor y había tres caballeros en la puerta cuidando al rey y uno de los consejeros reales.
-Veo que aquí está la pequeña niña que me protegió la última vez – dijo el rey viéndome con una sonrisa, yo hice una pequeña reverencia y me acerqué.
- ¿Qué le sucedió? – dije curiosa, Imogen me dio una pequeña palmada en el brazo.
- Lo siento mi rey, es un poco curiosa – dijo Imogen haciendo que el otro chico que estaba sentado a su lado riera.
- Vaya que lo es – dijo riendo.
- Lo siento – dije sonrojada.
- No te preocupes niña, mi hijo menor es igual a ti de curioso – dijo el rey.
Imogen le dio la vuelta al rey hasta que su espalda quedara descubierta, ella empezó a tocar los huesos de espalda hasta que llego a la mitad de la columna en donde se detuvo.
-Una de sus vertebras se ha movido de su lugar – dijo Imogen tocando la espalda – Lo ayudaré para que la vertebra vuelva a su lugar, pero sentir un poco de dolor – Imogen me miró a mi – Aubrey me ayudas a preparar un ungüento de las hojas que cortaste ayer para el príncipe.
- Señor dejara que una pequeña niña trate a su hijo heredero – dijo el consejero que estaba dentro de la habitación.
- Si la hechicera le ha dado una orden a la niña es porque confía en ella, entonces yo también confío en ella – dijo el rey.
Puse mi cesta con hojas en una mesa que estaba en el centro de la habitación y empecé a mezclar las especias para hacer el ungüento, realmente estaba muy nerviosa no quería decepcionar a Imogen.
-Te ayudaré – dijo Willow apareciendo frente a mí, yo la miré sorprendida – No te preocupes, solo puedes verme tú – dijo haciendo que yo me sintiera aliviada.
Empecé a hacer el ungüento y Willow iba asegurándose de que yo hiciera bien todo, me acerqué al príncipe mientras seguía revolviendo el ungüento. Él me miro directamente a los ojos intimidándome automáticamente.
-No lo veas, solamente trata de hacerte sentir nerviosa para que falles – dijo Willow, yo asentí y empecé a poner el ungüento en el brazo del príncipe.
Cerré los ojos fuertemente y me repetí a mi misma en mi mente “Por favor funciona” seguí poniendo el ungüento hasta que terminé de ponerlo completamente.
En ese momento escuche al rey gritar del dolor y al menos ya había terminado de curar al príncipe sino me habría asustado y tal vez habría arruinado todo.
-Listo – dijo Imogen mientras tenia una aura de su poder en su manos.
- Gracias a las dos – dijo el rey, esta vez él se pudo dar vuelta solo – Increíble ya puedo moverme – dijo el rey feliz – Gracias por haber venido lo antes posible – dijo el rey.
- De nada – dijo Imogen haciendo una reverencia y yo hice lo mismo.
- ¡No puede ser! – dijo el príncipe levantándose de su asiento asustado mientras veía su brazo.
- ¿Qué sucede príncipe? – dijo Imogen preocupada.
- ¡Mi brazo! – dijo él mirándome sorprendido, él empezó a caminar directamente hacia mi y yo en ese momento sentí que estaba a punto de desmayarme del miedo - ¡Mira lo que hiciste! – dijo extendiendo su brazo hacia mi y yo cerré los ojos inmediatamente.
- ¡Imploro piedad! – dije arrodillándome ante él - ¡Por favor castígueme a mi pero no a la hechicera Imogen! – dije mientras sentía como unas lágrimas empezaban a salir.
Toda la habitación se quedo en silencio por unos segundos y después empecé a escuchar unas carcajadas, en ese momento abrí los ojos y vi al príncipe riendo frente a mí.
-¿De qué hablas niña? – dijo riendo – Mira mi brazo – dijo extendiendo su brazo y cuando lo vi me sorprendí al ver que la gran herida que hace unos minutos tenía ya no estaba.
- Increíble – dijo el rey viendo el brazo de su hijo.
Yo tampoco lo podía creer, había hecho el mismo ungüento en un conejo herido que había encontrado en el bosque, pero no se curó tan rápido como lo había hecho el príncipe.
-Es increíble lo que le ha enseñado a esta niña hechicera- dijo el rey viendo a Imogen quien se encontraba igual de sorprendida que yo.
- Gracias – dijo Imogen un poco nerviosa.
- ¿Ya ha inscrito a esta niña a una academia para jóvenes? – dijo el rey viéndome con una sonrisa.
- Todavía no – dijo Imogen.
- No lo haga, Rashad ordeno que esta niña sea aceptada en la academia real de Waylock – dijo el rey.
- Pero señor, esta niña no tiene poderes, no puede entrar a la academia – dijo el consejero.
- Según lo que recuerdo de esta niña ella posee un Willow muy fuerte es más que suficiente para ella – dijo el rey.
- Como usted ordene rey – dijo el consejero haciendo una pequeña reverencia.
- ¿No estas emocionada niña? – dijo el rey alzando una ceja.
- Bueno es que… Ni siquiera se qué es eso – dije un poco tímida.
- Aprenderás muchas cosas, historia, medicina, y lo más importante defensa personal debes de sentirte afortunada, no todas las niñas del reino pueden tener acceso a esa educación – dijo el príncipe guiñándome un ojo.
- Diles que es un gran honor para ti que puedas obtener esa educación – dijo Willow apareciendo al lado del príncipe.
- Es un gran honor para mi poder obtener esa educación – dije nerviosa.
- Bien hecho – dijo Willow antes de volver a desaparecer.