Luego de habernos despedido del rey y del príncipe regresamos a la cabaña y yo todavía no podía creer lo que acababa de suceder, ahora si estoy emocionada.
-¡Imogen iré a la academia! – dije emocionada mire a Imogen pero ella se veía un poco enfadada - ¿Qué sucede?
- Esto no debía suceder – dijo caminando hacia la mesa de trabajo en donde hacia algunas especias, apoyo su peso sobre la mesa y luego vio mi cesta – Dame tu cesta – dijo acercándose a mí y arrebatándomela de las manos.
- ¿Qué sucede? – dije asustada.
- ¡Esto no debe suceder Aubrey! ¡No debes exponerte de esta forma! – dijo enfadada.
- ¿Qué tiene de malo? Además, aprenderé más – dije sonriendo.
- Lo siento Aubrey pero no puedes ir – dijo mientras empezaba a crear un aura de poder en sus manos.
- ¿Qué estás haciendo Imogen? – dije retrocediendo.
Ella se empezó a acercar a mí con su aura de poder en sus manos, Imogen hizo un movimiento rápido con sus manos lanzando su poder hacia mí y yo cerré los ojos
- Un hechizo para borrar la memoria – dijo Willow quien estaba frente a mi sosteniendo el poder de Imogen en su mano.
- Willow no sabes lo que haces – dijo Imogen un poco sorprendida al ver a mi espíritu.
- Sabes que no dejare que la toques – dijo Willow desvaneciendo el poder de Imogen que tenía en su mano.
- Lo hago para protegerla – dijo Imogen.
- ¿Esta es la forma en que la proteges? – dijo Willow riendo.
- Puedo mostrarte lo que veo – dijo extendiendo su mano hacia ella.
Willow me miro y me sonrió.
-No tengas miedo Aubrey – dijo Willow sonriéndome.
Willow tomo la mano de Imogen y ambas cerraron los ojos por unos segundos, luego Imogen se alejó asustada de Willow.
-Viste lo mismo que yo, sabes que eso puede suceder – dijo Imogen.
- Sabes muy bien que la única forma que ella rompa la maldición es así – dijo Willow.
Imogen me miro con arrepentimiento y empezó a caminar hacia mi yo empecé a retroceder y ella se detuvo.
-Lo siento Aubrey, no era mi intención asustarte – dijo Imogen.
- ¿Por qué me querías borrar la memoria? – dije asustada.
- Aubrey, las hechiceras a veces pueden tener algún tipo de visión del futuro, pero eso significa que sucederá – dijo Willow – La visión de Imogen les mostraba que podrías estar en peligro, no necesariamente por ir a la academia, sino que por algo más que puede estar relacionado con la academia, aunque no sabemos qué es exactamente, y por otro lado la visión que yo tuve fue con respecto a tu maldición.
- ¿Podre encontrar la manera de romper la maldición? – dije con un poco de esperanza al pensar que podría vivir más tiempo.
- Puede ser que de un evento se desencadene un camino el cual nos puede dar una pista de como romper la maldición, pero no es exactamente una solución definitiva – dijo Willow.
Después de ese momento con Imogen ella decidió que lo mejor sería que ella durmiera fuera de la cabaña para que yo no sintiera miedo, aunque sé que Willow siempre está conmigo para cuidarme y eso me hace sentir más tranquila.
Al día siguiente me desperté por la culpa de algunos rayos de sol que entraban a través de la puerta de la habitación que estaba abierta, bostece y me estire un poco antes de levantarme, fui a la cocina y solamente había un plato con comida, pero Imogen no estaba por ningún lado.
-Willow, ¿Sabes a donde fue Imogen? – pregunte antes de empezar a comer.
- Salió antes de que el sol saliera, fue a comprar algunas cosas al pueblo – dijo Willow apareciendo frente a mí y sentándose.
Terminé de comer y empecé a arreglar mi cabello e hice una trenza, había aprendido a hacer mi primera trenza en forma de corona gracias a Willow quien me explico. Saqué el libro que me había dado Imogen y empecé a leerlo por segunda vez, esta vez tiene que salirme algún hechizo. Cuando pensé que estaba a punto de crear un aura por primera vez Imogen entro a la casa haciendo que perdiera la concentración.
-Aubrey tendremos visitas – dijo Imogen mientras sacaba algunas cosas de su cesta.
-¿Quién vendrá? – pregunte curiosa.
- El hijo del rey – dijo mientras sacaba un vestido, cuando vi el vestido mis ojos se iluminaron admirando el vestido.
No era como los vestidos que suelo usar, tiene dos diferentes tipos de tela, era un vestido beige con mangas largas y holgadas de color verde musgo.
-Ponte este vestido – dijo entregándome el vestido que yo estaba admirando.
Rápidamente me empecé a desvestir sin importarme que estaba en la cocina de la cabaña, me puse el vestido y empecé a acomodarme las mangas para que estuvieran en su lugar.
-Te queda muy lindo – dijo Imogen viéndome.
Yo empecé a girar mientras jugaba con la falda de mi vestido, Imogen empezó a ordenar unas cosas en la cabaña y yo aproveché ese tiempo para ir a cortar unas flores que estaban en el arroyo más cercano de la cabaña, miraba mi reflejo en el agua mientras colocaba algunas flores en mi cabello.
-Allí vienen los carruajes reales – dijo Willow.
Regrese corriendo a casa para avisarle a Imogen.
- ¡Imogen allí vienen! – dije haciendo que ella botara un frasco de vidrio por accidente.
- Ay no – dijo agachándose para limpiar el suelo.
Ambas terminamos de limpiar la cocina justo a tiempo cuando tocaron la puerta.
- ¿Qué tal me veo Willow? – dije, Willow apareció y me sonrió.
- Te ves exactamente así – dijo copiando absolutamente toda vestimenta, la mire y realmente nos veíamos muy lindas.
Imogen abrió la puerta y vi a muchos caballeros y algunos carruajes frente a la casa. Me pare detrás de Imogen esperando a que entrara el hijo del rey, en ese momento los caballeros anunciaron la llegada del hijo del rey e hice mi reverencia al igual que Imogen, cuando levante mi vista me sorprendí.
-Es un placer tenerlos aquí príncipes Waylock – le dijo Imogen a Zayden.
Zayden me miro muy sorprendido y yo lo único que quería era golpearlo por haberme mentido y haberlo esperado por una semana cerca de aquel arroyo en el valle de flores.
-Es un placer volverlo a ver príncipe – dije refiriéndome a el príncipe Desmond, mientras que ni siquiera miré a Zayden quien todavía me miraba directamente.
- Saluda a la salvadora de tu hermano mayor Zayden – le dijo Desmond a su hermano.
- Mucho gusto – dijo Zayden mirándome y yo solo lo mire seria.
- Por favor acepten este humilde regalo como agradecimiento de parte de mi padre y mía – dijo Desmond, en ese momento se acercaron los caballeros y dejaron un gran cofre, lo abrieron y eran muchos botes de vidrio con diferentes especias muy difíciles de conseguir según lo que había aprendido en los libros.
- Muchas gracias príncipes – dijo Imogen.
- Y para ti mi pequeña salvadora – dijo Desmond mirándome mientras se acercaban otros caballeros, pero esta vez con una caja más pequeña – Es tu uniforme para la academia real – dijo mientras abrían la caja y me mostraban el uniforme.
Era un vestido color verde musgo con algunos botones e hilos dorados, cuello redondo, unos zapatos cafés y una capa roja. Era muy hermoso.
-Gracias – dije muy sorprendida al ver el vestido.
Los príncipes se quedaron para almorzar con nosotras, el príncipe Desmond le hablaba a Imogen sobre algunos proyectos que empezarían en el reino mientras que Zayden y yo no decíamos nada, solo seguíamos comiendo.
-Me gustaría que mi hermano menor viniera aquí todos los días para que recibiera algunas clases extras de magia – le dijo el príncipe Desmond a Imogen, yo lo mire muy sorprendida al igual que Zayden.
- Por supuesto, seria un honor para mi entrenar al pequeño príncipe – le dijo Imogen a Desmond.
- Perfecto, desde mañana empezaras a venir aquí hermano – le dijo el príncipe a Zayden.
- Aubrey ¿Por qué no le enseñas al príncipe Zayden los alrededores? – dijo Imogen.
- Es una buena idea – dijo el príncipe Desmond.
- De acuerdo – dije levantándome de mi asiento para salir de la cabaña, escuché los pasos de Zayden detrás de mi pero no me detuve hasta habernos alejado un poco de la cabaña – Este es el bosque y aquella es la cabaña – dije de mala gana.
- Perdón por no haber llegado al arroyo – dijo Zayden un poco sonrojado.
- ¿Qué arroyo príncipe? Ni siquiera lo conozco – dije cruzándome de brazos - ¿Acaso usted es aquel niño mentiroso que conocí una tarde en el valle de flores? No creo que un príncipe sea capaz de ser tan mentiroso.
- Es que tu fuiste muy extraña ese día – dijo frunciendo el ceño.
- Preferiría que me hubieras dicho la verdad a hacerme esperar una semana en el valle de flores – dije pasando a su lado mientras hacía chocar nuestros hombros.
- No me puedes hablar así, soy tu príncipe – dijo persiguiéndome.
- Usted no es digno de recibir el titulo de príncipe, un mentiroso no puede ser príncipe – dijo ignorándolo.
- ¡Esta bien! Podemos ser amigos – dijo poniéndose frente a mí, yo le sonreí.
- Yo ya no quiero que seamos amigos.