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Crueles Pasiones

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Blurb

Me llamo Claire Evans, tengo veintidós años y trabajo como... prostituta personal de Bastien Ivanov.

Es el único qué me usa cómo quiere y cuando quiere, los demás... sólo cuando Bastien no está en la ciudad.

Es una mierda ser usada por él... Pero eso cambia cuando pasa la mayor bendición de mi vida y cuando todo lo que amo, se convierte en un arma.

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1
Entró en el edificio en el que tantas veces he entrado antes, hace mucho que no venía a pesar de tener dos años trabajando con Bastien. Las puertas del ascensor cuando escucho el sonido de mi celular, lo ignoró y me adentro en la caja metálica que me llevará pisos arriba. En el camino voy pensando en qué querrá Bastien de mí hoy. Es obvio que abrirme las piernas, pero hay muchas cosas que se le ocurren estando en una oficina. Recuerdo que una vez me pego al cristal y me lo hizo ahí. Pero fue la última vez que vine hace como un año y medio. Lo disfruté. Cómo cada que se mete entre mis piernas. El ascensor se detiene cuando llega al piso en el qué la oficina de mi jefe está. Salgo para no ver a la secretaria de Bastien lo qué se me hace extraño. Entró en la oficina para ver al padre de Bastien sentado en su lugar con un socio. —Ella es Claire. —La zorra de Bastien—dice el señor—. Supongo que sabe usar esa boca. Trago despacio. Patrick se piensa antes de darle una respuesta, debí esperar a que Bastien llegará. Debí hacerlo. Patrick asiente para mí y queriendo y no hago lo que me pide el padre del que venía a satisfacer. No es la primera vez que Patrick me pone de rodillas para meterme un pene en la boca. Me pongo de rodillas frente al socio de Patrick antes de ver cómo se desabrocha el pantalón, sus manos empiezan a masturbarlo para ponerlo erecto un poco y qué yo haga el resto. Deslizó saliva por mi garganta antes de acercarme un poco a su… —Ponte de pie, Claire. Bastien. —Vamos Bastien. Deja que empiece—me levanto antes de alejarme del socio de mi jefe. —No comparto a mi mujer—el hombre guarda su pene en el pantalón antes de que Bastien vea a su padre de mala gana—. A ti ya te dije que no compartas a Claire, qué es mía. Y sí la comparto contigo es porque eres mi padre. Y tú, ni vuelvas a insinuar qué quieres qué Claire te dé una mamada. Y larguénse de mi oficina que quiero estar a solas con ella. Los dos se levantan de mala manera y salen por la puerta sin quejarse, cuando menos lo pienso terminó en el escritorio sentada con las piernas abiertas y con mi falda subida. Por como estamos me va torturar primero. Baja su mano hasta mi entrepierna para poner sus dedos en mi entrada, con ellos presiona mi parte sensible. Toma mi cabello con su mano libre antes de hacer que lo mire. —¿Cuántas veces debo decirte qué sólo yo puedo meterme en tu boca, v****a o culo?—trago saliva. No respondo y eso hace que apriete más mi cabello. —Responde. —Muchas. —¿Entonces por qué ibas a hacerle un oral a ese idiota?—trago saliva. —Su padre… —Mi padre puede cogerte, pero no autoriza quién puede hacerlo. Trago despacio mientras sus dedos trazan círculos en mi entrada. Guardo los gemidos que pugnan por salir de mi boca para darle satisfacción a Bastien quién altera mi débil feminidad. —A la otra procura quedarte afuera. —No sabía qué…—tomo sus hombros para aferrarme a él mientras sigue con el juego en mi humedad. —Ya lo sentirás. Me muerdo el labio antes de soltar el gemido que lo hace alejarse de mí, pide que me baje del escritorio antes de alejarse para tomar asiento en su silla. Trato de componerme para no hacerlo sonreír de forma cruel como acostumbra. —¿Para qué me llamaste, Bastien? —Necesito que te arregles hoy—eso enciende mis alarmas. —¿Para? —Tenemos una salida… al club. La última vez que fuimos… me usó toda la puta noche con su socio, y uno más que llegó después de tener un orgasmo devastador, que hizo que la parte más sensible de mi cuerpo estuviera ardiendo y con algunos golpes en mi piel. —¿Me vas a compartir?—levanta la cabeza para sonreír despacio. Su cabeza imagina muchas formas en las que puede ponerme en una de las secciones en conjunto que hace. Y el club al que me lleva es para personas con gustos especiales que Bastien disfruta ver. Y hacer, conmigo. —No. Hoy no, Claire—se acomoda en el asiento antes de verme directo a los ojos—. Hoy sólo te quiero para mí. Ya me acostumbré a lo posesivo que puede ser, a lo macabro que puede ser al estar conmigo. Pero sé qué así como es de posesivo también puede ser bastante celoso, y me lo ha demostrado en estos años que trabajo para él. Siempre termino abierta con su pene entrando una y otra vez en alguna parte de mi cuerpo. —Así qué te quiero lista a las ocho. —Pero tengo exámen mañana. —Sabes la excusa—es la cuarta vez que me tengo que enfermar en un exámen. —Bien. Me levanto de la silla que hay frente a él antes de suspirar y salir de la oficina. Pero al encaminarme al ascensor me detengo porque para él arreglada pueden ser muchas cosas. Me regreso para tocar despacio y escuchar el pase que da del otro lado. —Creí qué el dejarte excitada era suficiente—ladeó los labios antes de recordar que la humedad que hay en mi entrepierna es su culpa. Y en parte mía. —No me dijiste cómo me quieres hoy. Suspira antes de pensar en cómo me quiere hoy, me ha puesto de muchas formas. Con traje de gata, con vestidos de látex bastante cortos de abajo y bien escotados de adelante. También me ha disfrazado de ángel, de diabla. De conejita playboy, de colegiala con diminutas faldas que sólo él levanta y rompe. —Cómo quieras. Pero sin… —Sin calzones. De acuerdo. —Ahora vete. Cierro la puerta para irme al ascensor y esperar a que me lleve abajo, se me ocurren muchas formas de ir vestida, pero sí no me da información que valga la pena no sé qué me podré poner. Puedo llevarme un vestido de los que me gusta usar y no me dirá nada. Pero no sé. Son muchas cosas. El vestido que llevo en este momento es de los qué más le gusta que use, porque se levanta muy bien y deja que su m*****o se mueva sin problema en mi v****a. Es una mierda. El ascensor se abre cuando llega a su destino, suspiró antes de salir y caminar a la parada del autobús. Veo a mi padre antes de pasarle de largo cómo él conmigo, desde que mi madre murió he tenido que arreglarmelas sola sin él y sin un dólar del dinero que usa gracias a la empresa de su padre. Bastien no sabe de esto. Y quiero que se mantenga así, pero tengo la vaga idea de qué mi padre se imagina que soy la pareja formal de Bastien. Me lleva seis años, no es mucho pero tampoco es poco. Por eso no se ha animado a hablar conmigo y decirme sí ocupo dinero o algo así. Eso quiero creer. Aunque el estar con Bastien es de algo que no me puedo quejar. Mi madre vivía cuando me metí con él por primera vez, estábamos en un evento de caridad cuando pasó. El baño de mujeres fue testigo de mis gemidos mientras tenía el vestido rojo levantado y el pene de Bastien metiéndose en mi cuerpo con rudeza y sin delicadeces, se sintió delicioso sin un condón de por medio como todas las veces que he estado con él. Recuerdo que ese día mi madre le dijo a mi padre de su enfermedad, la misma que me la quito tres meses y medio después. Para ese entonces veía a Bastien una vez a la semana, hasta que me volví su prostituta personal. Y con Patrick… no tuve opción la primera vez. Las fantasías de Bastien pasan sus celos algunas veces y dejó que su padre se divirtiera conmigo mientras él veía desde un sillón que había en el despacho de su departamento. Llegó al departamento que comparto con Jaxon, un amigo de la universidad sí es que se le puede llamar amigo al compañero de casa. Al abrirla me topo con unos ojos verdes que se ven muy bonitos, mis ojos los bajo para toparme con una sonrisa en el rostro de quién sea que sea el sujeto que está en mi departamento en vez de Jaxon. —Claire, él es mi primo—escucho la voz de Jaxon en el fondo de la habitación—. Connor. Primo amado, ella es Claire. Mi compañera de departamento. —Un placer, Claire. —Lo mismo digo—le digo extendiéndole una mano. Su tacto es cálido y algo calmado. Retiro mi mano de la suya pero en sus ojos hay algo que no había visto antes en nadie, más que en Bastien. Le sonrío antes de separarme para adentrarme a mi habitación, necesito ver qué puedo ponerme para mi salida de hoy con mi jefe idiota. Entró en mi cuarto para ver en mi armario varios vestidos que él me ha comprado en estos años. Jaxon sabe de mis salidas con él. Es un buen compañero que no juzga a las personas por lo qué hacen con su vida o cuerpos. Tomo un vestido n***o, es corto y resalta mi figura a la perfección. Lo acomodó en mi cuerpo antes de tomar unos tacones altos y de punta de aguja, son los favoritos que de Bastien en mí. Me maquilló con algo súper impredecible en mi cara. Así le gusta verme, una vez lista salgo al pasillo para ver a Connor y a Jaxon con un par de paquetes de comida china cada uno. —Eso quiere decir que no llegarás a dormir. Los ojos de Connor van a mí cuando escucha decir eso, casi me come viva al verme cómo estoy vestida. —Sabes cómo es. —La última vez te llevo a la universidad—eso es cierto. —Bueno, ahora creo que me llevará a dormir si tengo suerte. —¿No tenías exámen de Mercados mañana? Asiento antes de ponerme la pulsera que me dio para entrar al club, aunque siempre viene por mí, pero no vaya a ser que envíe a alguien por mí. —Al menos la maestra te tiene concideración. Ya sé. Escucho el claxon de Bastien y sé que es el inicio de una larga noche.

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