—Despacio, Claire—me alienta Nathan.
Es mi terapeuta personal, al principio venía sólo los lunes después de la terapia que tenía en la mañana, pero me sentí más cómoda con él que con la doctora que me ayudaba en el hospital, así que le pedí que si podía venir más veces. Después las citas eran tres veces a la semana y ahora es todos los días a las cinco.
Avanzamos mucho en estos últimos dos meses, ya me puedo parar sola por al menos cinco minutos, pero caminar es… un fastidio. Pero poco a poco empiezo a caminar.
Nathan siempre se va antes de que Bastien llegué, pero él sabe quién es. Él lo contrato.
Cuando Nathan llegó Bastien y yo estábamos en su sala de música donde tiene un piano al que le estaba dando vida, mis pies que fue lo primero que pudo empezar a sentir en mi cuerpo, así que tocar el piano fue una de las cosas simples que empecé a ser como rehabilitación personal. Bastien fue a recibir a Nathan, duraron unos diez minutos antes de que Bastien nos presentará.
—Lo hago despacio—me quejo antes de dar un paso corto.
—Siempre quejándote—levanto la cabeza para ver a Bastien con un ramo de rosas rojas.
Me gustan las flores.
No replicó porque tiene un punto a su favor que hará que lo piense mejor y le dé la razón cosa que no quiero darle y por lo cual reservo cualquier comentario, queja o sugerencia que pueda salir de mi boca sin pensarla ni una vez.
Nathan sonríe antes de pedirme que dé otro paso, e igual está detrás de mí para ayudarme a caminar como si fuera una bebé a la que apenas se le está enseñando a caminar. Bastien toma asiento en un lugar mientras espera a qué mi terapia se termine.
Sigo unos diez pasos más antes de pedirle a Nathan que me deja otra cosa porque no creo aguantar mucho más de pie.
—Caminaste un poco más que ayer—dice al ver la marca que puso en el suelo—. Un buen avance.
Bastien cruza una pierna sobre la otra antes de sacar su teléfono y digitar varias cosas de manera rápida. Tiene muchas cosas que hacer y en la mayoría tiene que quedarse por culpa mía. Le he dicho que puede irse, pero su respuesta es que debe quedarse conmigo.
Por si lo necesito.
—Nathan—lo llama Bastien—¿Cuánto tiempo más, debo esperar para poder tenerla cooperando conmigo mientras gime mi nombre?
Me sonrojo cómo tomate al escuchar esa pregunta mientras que a Nathan le da risa el interés que tiene Bastien sobre mí. Quiero matar a Bastien en este momento por lo que… ¿No pudo decirlo con mejores palabras?
O tal vez decir: "Oye Nathan, ¿Cuándo puedo tener sexo con Claire sin que se queje de que no me siente mucho todavía?"
Tenía que ser tan… tan… tan él.
—Si sigue progresando como hasta ahora… diría que en unos dos o tres meses más.
Puedo ver el malestar de Bastien a kilómetros, tengo dos meses y medio en rehabilitación y con dos meses de recuperación del accidente en ese caso van cuatro meses sin sexo.
Y para Bastien… es demasiado tiempo sin usar.
—O en menos… la movilidad de sus pies ya la tiene al ochenta por ciento, es probable que antes.
Bastien asiente antes de ayudar a Nathan a subirme en la silla, después se alejan pero uno para volver y darme las flores que trajo para mí como cada que se marchitan las que hay junto a mi cama.
Bastien me regala un beso en la sien antes de acompañar a Nathan a la salida. Niego al darme cuenta de que Bastien dejo su teléfono en la silla, lo tomo para llevárselo con el nombre de Sharon reluciendo en el nombre del contacto.
Está por apagarse cuando deslizó mi dedo por la pantalla táctil para alcanzar a salvar la llamada.
—Hola…
—¿Quién eres y por qué tienes el teléfono de mi novio?
En mi cabeza se encienden mis alarmas cuando dice la palabra que me hace tragar saliva de manera gruesa. Bastien me ve y se queda quieto al ver mi reacción, me quitó el teléfono antes de dárselo. No digo nada, estoy viendo a cualquier lado en él que no esté.
—¿Claire?—se agacha para verme, pero mis ojos buscan otro lado—. Vamos Cariño, dime algo.
—¡Grandísimo idiota!—le grito—. Me voy con mi padre y ya no te quiero detrás de…
—¿De qué mierda hablas?—ve el nombre en la pantalla y no duda en presionar un botón. Pero me importa una mierda lo qué quiera demostrar—¿Por qué mierda le dijiste a Claire que eras mi pareja?
—¿Claire?—me detengo, solo un poco—¿Era Claire?—la escucho tragar saliva—. No pensé que fuera Claire, Bastien.
—Nunca piensas, Viena—su hermana—. Y no vuelvas a cambiar tu puto nombre en mi teléfono. Qué tengo bastantes contactos y por lo que tienes no te respondo.
Es su hermana.
Pues me asusto muy feo el que haya dicho que era la novia de Bastien, me regreso a la sala donde hago mis terapias antes de intentar levantarme y empezar a andar, poco a poco muevo mis pies. Creo que puedo hacer un par de metros.
Me doy la vuelta para regresar a la silla, veo a Bastien dando una sonrisa al verme caminando sola y sin la ayuda de un bastón o de Nathan para poder hacer esta actividad.
Tomo asiento antes de dar una sonrisa al lugar que me ha visto caminar poco a poco.
—Valdrá la pena verte caminar de nuevo—dice antes de darme un beso en la cabeza.
—¿Caminar o poder coger?—escucho una risa suave de su parte.
—Las dos.
Me acomodo antes de verlo a la cara, se acomoda antes de besarme los labios. No sé cómo demonios hace que me ponga de pie y poderle seguir el beso de esa forma. Sus labios son un recuerdo tan lleno de excitación y lujuria que hace que mi parte sensible quiera atención.
Al menos ella sí puede sentirlo.
Sus manos mantienen firme mi cintura para no caerme cuando pierda las fuerzas en las piernas, las mías las subí a su nuca para sostenerme mejor.
Al separarnos sus labios están rojos por el beso, le sonrío. Me la regresa antes de volverme a besar. Su lengua delinea mis labios, y la mía la llevo al encuentro de la suya. Ambos gemimos, y eso es…
—Dime que puedo coger contigo y me sentirás—por la cantidad de humedad que siento salir… es probable que sí.
—No sé… Averigualo.
No le digo dos veces antes de cargarme cómo sí no estuviera paralítica y caminar conmigo así por la casa, me lleva escaleras arriba mientras ve dejando besos por varias zonas de mi cuello.
Esos si los siento. Y puede hacer más cosas que sentiré, me pide que abra la puerta y no dudo en hacerlo, se interna antes de azotar la puerta de una patada.
Me deja caer en la cama antes de besarme los labios con ese deseo que me hace gemir y desearlo en mi v****a en ese momento.
—Cuanto quería tenerte así—desabrocha su pantalón antes de bajarlo junto con el bóxer.
Me muerdo el labio al verlo, enorme y grueso. Se quita la parte de arriba de la ropa quedando totalmente desnudo para mí.
Ayuda a qué quedé cómo él, pide que recueste mi espalda en la cama y con cuidado lo hago, me muerdo el labio cuando con cuidado separa mis piernas.
—¿Sientes el caos que hay entre tus muslos?—la esperanza de que pueda sentirlo dentro de mí queda marcada en esa pregunta.
—Un poco.
Ladea los labios antes de acomodarse de una forma que su boca queda a centímetros de mi sexo. Su lengua sale al encuentro y es…
—¡Ah!
—Me sentirás completo.
Vuelve a lamer y yo a gemir.
Con sus besos en mi zona íntima me voy mojando y gritando de placer. De verdad que voy a sentirlo de nuevo, voy a sentir su erección perderse entre mis piernas.
Sigue moviendo su lengua una y otra vez, con cuidado interna un dedo y el gemido que sale de entre mis labios es alto. Sigue jugando con mi excitación y provocandola hasta que grito junto con el orgasmo que hace que mi cuerpo se ponga sensible y mi v****a arda pidiendo algo más.
Se incorpora antes de besarme los labios y dejar mi sabor en mi lengua. Abre mis piernas con cuidado, odio no poder ayudarlo y dejarme guiar. Siento la punta entre mis pliegues y con ese sentir gimo despacio antes de gritar cuando lo deja entrar completo en mi cavidad húmeda.
No sé cómo diablos sube mis piernas alrededor de su cadera para perderse entre mis piernas de una forma más profunda y arrancarme grandes gritos de placer.
—Joder, amor.
—No te detengas.
—No pensaba hacerlo—se acomoda para poder lamer mis pechos con esas ganas de siempre.
Chupa y succiona antes de morderme y hacerme gritar de nuevo. Entra de nuevo muy rudo. Mierda. No puedo creer que haya recuerdo la sensibilidad en mi entrepierna y que Bastien lo haya aprovechado. Siento que veo las nubes con cada movimiento dado por Bastien y al final de eso vuelvo a tener un orgasmo.
Grito el nombre de Bastien, cuando ya alcance el orgasmo, pero mi pareja sigue moviéndose de manera ruda y seguida. Aprieta mis manos para seguirse moviéndose con rudeza y yo gimiendo como loca por sus movimientos. Cuando se viene cae con cuidado en mí antes de darme un ligero beso.
—Extrañaba tanto tenerte así.
Sale de mi interior para darme un roce en los labios.
Se acuesta a mi lado antes de darme un beso, me atrae a su cuerpo, para después darme un ligero beso en los labios.
Un recuerdo surca mi cabeza. Mierda no usamos condón ya pasó mi tiempo de la vacuna preservativa. Dios.
—Bastien… no usamos condón… y…
—¡Mierda! ¡Tu vacuna!—se levanta antes maldecir en voz alta como si fuera lo peor del mundo—¿Por qué no me recordaste antes de…? ¡Maldición, Claire!
—¡Estaba excitada!—le grito en contestación—También deberías haber recordado ese detalle.
Se talla la cabeza antes de negar despacio, recoge sus cosas y se viste antes de salir y azotar la puerta.
Bajo la cabeza triste para pensar en que un bebé es lo peor que pueda pasarle a Bastien, espero no estarlo… pero puedo tomar la pastilla del día siguiente.
Con poco de mis emociones me levanto para juntar mis prendas. No las tiró muy lejos por suerte. Una vez que estoy cambiada tomo mi teléfono y con el dolor de mi corazón, le llamo a alguien que me puede sacar de aquí.
—Hola papá.