IV

1934 Words
Marinette —¿Qué estás haciendo aquí?—pregunté, sin girarme para mirarlo. No quería hacerlo, no quería volver a caer en esa trampa esmeralda. Temía no poder controlarme. —Es un asunto que no tiene que preocuparte—dijo él, y sentí como su voz sonaba tensa, como si de alguna forma se molestase en elegir cuidadosamente sus palabras.—Pero es mejor que no sepas de qué va todo esto. Cerré mis manos en puños y me giré hacia él desafiante tapándome de lleno con su cuerpo, demasiado próximo al mío. No me había percatado de que estaba tan cerca de mí y su imponente altura me hizo retroceder unos pasos. Dibujó una sonrisa burlona en sus labios, de esas que conseguían llevarse consigo todo mi uso de razón. Se aproximó lentamente hacia mí hasta que su rostro quedó a la misma altura que el mío. —Tranquila, bichito. Esta vez no pienso secuestrarte—murmuró sobre mi oído sintiendo como su respiración se entremezclaba con la mía. Una oleada de calidez se adueño de mi cuerpo y durante unas décimas de segundo sentí que iba a desfallecer. «No, no iba a dejarme intimidar por él. No pienso darle ese lujo» —Entonces... —dije apartándome de él bruscamente—no entiendo que haces aquí ¿Por qué me has seguido? —Te vi venir hasta aquí a ti sola—aseguró,—y puede ser peligroso, sobre todo si alguno de estos estirados se le ocurre seguirte. —Mira... no necesito que me protejas. Es más, por mí, puedes volver con todas esas mujeres con las que estabas hace un momento, creo que ellas son mejor compañía que yo.—Lo esquivé con rapidez e hice afán de salir de allí y perderlo de vista, pero entonces él se interpuso en mi camino. Me miró con ojos afilados y sin darme permiso apartó mi cabello azabache de los hombro dejando a la luz mi cuello desnudo. —¿Qué cojones es eso?—preguntó con un tono de voz amenazante, mirando un punto exacto de mi cuello. Instintivamente oculté la marca con mi mano y agaché la mirada. Tal y como había sospechado, Jouvet se había asegurado de poner un sello en mí para dejar bien claro quien era mi dueño. —Te ha marcado ¿verdad?—insistió él cerrando sus dos manos en puños. Mis mejillas se tiñeron de rojo y me mordí el labio avergonzada. —¿Y qué si es así?—lo desafié levantando la mirada.—¿Acaso tendría importancia? Sus ojos verdes me miraron fijamente y por el tiempo que tardaba en contestar sabía que no tenía una respuesta para aquello. —Tú mismo decidiste que esto ocurriera de este modo—dije dándole la espalda.—Es inútil resistirse.—pestañeé varias veces para evitar que las lágrimas regresaran a mis ojos.—Voy a casarme. Justo al decir aquellas palabras, Adrien me tomó del brazo y me atrajo hacia él de modo que solo unos centímetros separaban mi rostro del suyo. Aquel movimiento me tomó por sorpresa y apenas tuve tiempo de asimilar la cercanía de nuestros cuerpos. —Me hablas como si yo tuviese la culpa de todo—murmuró, recorriendo mi rostro con la mirada. En ese instante lo aparté de un empujón y lo miré con decepción. —¿Y es qué acaso no la tienes?—inquirí al borde de las lágrimas.—Tú fuiste quien me entregó a Jouvet... Tú fuiste el único que decidió poner fin a todo—le reproché mirándolo con rencor. —¡Lo hice porque no tuve elección!—exclamó, provocándome una pequeña encogida. —Siempre hay elección—insistí, y en esta ocasión no me molesté e ocultar mis lágrimas.—No tienes ni idea de lo mal que lo he pasado. Te estuve esperando durante días enteros, incluso cuando me marché de París pendré que vendrías a por mí. Pensé que te arrepentirías y vendrías a buscarme. Podríamos habernos ido los dos lejos, a salvo de los que te persiguen,de Jouvet y de todos los que quería hacernos daño, pero ya veo que era más importante Miraculous que yo. —No compares dos cosas distintas—espetó.—¡Y sí! Intenté buscarte muchas veces, quería saber como estabas y saber si el cabrón de tu padre te había puesto una mano encima. Pero, ¿Cómo pretendías que te encontrase, eh? ¡No tenía ni puta idea de dónde estabas, no sabía ni por donde empezar a buscar! Me dediqué a mirarlo simplemente, sin poder darle la razón ni mucho menos perdonarlo. Por su culpa he tenido que vivir un año entero encerrada y soportando críticas y rumores que atentaban contra mi persona. Y de eso él no tenía ni idea. —Eso es porque te diste cuenta demasiado tarde—sollocé.—Nada de esto hubiese ocurrido si no te hubieses empeñado en separarnos. Sentí sus manos, posarse sobre mis mejillas y limpiar mis lágrimas con delicadeza. Este simple contacto me hizo recordar tantas cosas, tantos sentimientos, tantos recuerdos que vivimos hace un año. Maldita sea... todavía seguía enamorada de él, todavía seguía amándolo con locura. —¿Te das cuenta de por qué decidí alejarme de ti?—me preguntó suavemente—Cada vez que estoy cerca... te hago daño. Y esta es la prueba. No llevamos juntos ni cinco minutos y ya te he hecho llorar. Lo miré directamente a los ojos, disfrutando de su cálido contacto durante esos tortuosos segundos. —He venido hasta aquí para recatar a Claude, lo capturaron la pasada noche.—terminó por confesarme.—No era mi intención encontrarme contigo. Sabía que si lo hacíamos ocurriría algo así. —Entonces... no tengo nada que hacer aquí contigo—aseguré apartándome de él lentamente—Lo único que estoy haciendo es retrasarte e interrumpir tus planes.—aseguró.—Este encuentro solo ha sido un error—en esta ocasión, Adrien no intentó detenerme, sino que se quedó en su sitio completamente inmóvil.—Será mejor que saques a Claude de aquí pronto y te marches—dije con un tono de voz neutro.—Jouvet está a punto de anunciar nuestro compromiso y será el momento clave para que podáis entrar a la prisión. No esperé una respuesta por su parte. Simplemente me alejé de allí a paso firme y con el corazón más destrozado de lo que ya lo tenía. Camine con desgana hacia el lugar donde había dejado a Jouvet y a papá, secándome las lágrimas con las mangas de mi vestido y recolocándome el cabello y prepararme para lo que estaba a punto de avecinarse. Sin embargo, cuando llegué a la parte central de los jardines me encontré con una escena que me provocó un escalofrío de terror. Jouvet estaba fuera de sí, gritando y ordenando a un puñado de guardias que saliesen en mi busca, incluso papá lucía sorprendido y tras esa capa de asombro el temor. «¿Qué ha pasado aquí?» —No es necesario que envíes a esos hombres a buscarme—dije situándome detrás de él. En cuanto escuchó mi voz, se giró con rudeza hacia mí y clavó su mirada amenazante sobre la mía. —¿Crees que puedes humillarme de esta forma? ¡¿Eh?! ¡¡¿¿Crees que puedes reírte de mí así??! Sus gritos y sus voces captaron la atención de los invitados y en cuestión de segundos, todos comenzaron a amontonarse a nuestro alrededor en busca de un nuevo entretenimiento. El olor a vino que desprendía de su boca era sin duda espantoso, y a juzgar por sus pasos torpes y tambaleantes diría que estaba completamente borracho. —¿De qués estás hablando?—inquirí, sin comprender nada.—Jamás ha sido mi intención ofenderte. —¡Te he visto! ¡He visto como te has alejado de todos en compañía de un hombre!—me inculpó acercándose peligrosamente a mí.—¡¿Quién demonios era?! —No se a qué te refieres—dije dudando levemente, ya que obviamente sí me había escabullido de la fiesta y había estado acompañada de Adrien. —¿Es qué acaso me ves cara de imbécil?—espetó con desdén.—¡¿Tengo cara de imbécil?! Estaba completamente borracho y sin duda no era dueño de sus actos, estaba completamente fuera de control. —Ya está bien, alteza—dijo mi padre situándose entre Jouvet y yo—Está claro que mi hija no ha hecho tal cosa. Mírela, está tan confundida como usted. Está claro que se trata de un malentendido. —Guardias—llamó Jouvet haciendo un chasquido de dedos—Quitad a este viejo de mi camino. En ese mismo instante dos guardias cogieron a mi padre a la fuerza y lo apartaron de mí de un empujó provocando que cayera al suelo. —¡Papá!—grité al ver como aquellos hombres se dirigían a mi padre.—¡¿Cómo te atreves?! —Dime de una vez quien era el hombre con el que estabas y a tu padre no le ocurrirá nada—amenazó Jouvet mirándome fijamente a los ojos. —¡Te crees muy duro por mandar a tu panda de gorilas a golpear a un inocente, pero luego no vales nada! ¡No eres capaz ni de hacerlo tú mismo! Todo el mundo soltó un grito despavorido al ser testigos del poco respeto con el que había hablado al rey. —Pero si de verdad eres tan valiente, venga, golpéame a mí Jouvet—no me molesté en decirle, alteza, ni mucho menos majestad, porque sin duda aquel hombre no se lo merecía—¡Golpéame a mí! ¡Vamos, lo estoy esperando! La ira se reflejó en los ojos de Jouvet, parecía fuera de sí, una bomba de relojería a punto de estallar. —Estoy hasta la coronilla de tus arrogancias, Marinette—dijo, escupiendo sus palabras.—Eres una mujer soberbia... y detestable...—continuó mirándome de arriba abajo, como si estuviese analizándome y evaluándome—No veo el día en el que seas mi esposa y por fin pueda ponerte una correa para que te estés calladita de una maldita vez. La rabia fluyó por todo mi cuerpo. No podía soportalo más... odiaba a aquel hombre, lo detestaba con todas mis fuerzas. Sus palabras fueron lo único que necesité para levantar una de mis manos y estamparla con fuerza sobre su rostro. Al principio, Jouvet se quedó shockeado, al igual que el resto de invitados, después se llevó una mano a su mejilla y me miró amenazante. Se acercó a grandes zancadas hacia mí y me agarró de ambos brazos, inmovilizándome por completo. —No vuelvas a hacer eso, Marinette—me advirtió con el rostro desencajado.—¡A mí me respetas! ¡¿Entiendes?! ¡A mí me respetas! Justo al decir aquellas palabras me empujó con fuerza, haciéndome caer al suelo. Mi cuerpo se encontró con el suelo, manchándome de la tierra y césped del jardín. Sin levantarme aún, me giré, contemplando con horror como se dirigía hacia mí amenazante. —Tú padre tenía razón—me aseguró mientras se quitaba el cinturón.—Necesitas mano dura para entender ciertas cosas, y me da igual que aún no estemos casados. Voy a hacer que me respetes como hombre, así tenga que molerte a golpes. Dicho aquello empuñó con fuerza su cinturón y lo levantó dispuesto a golpearme delante de todos los allí presentes.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD