CAPÍTULO 5

1311 Words
CAPÍTULO 5 Luego de mi accidente con Fernando, el chico que casi me mata con su caballo me dirijo a mi casa aun pensando en esos ojos cafés, fue muy amable me ayudó lo cual es raro no parece como si hubiera vivido en el pueblo, se ofreció a llevarme, pero no podía aceptar la ayuda de un desconocido. Razón por la cual ahora me encuentro sola por el camino que lleva a la hacienda. Al llegar me voy directo a mi habitación a cambiarme de ropa y lavarme, ya que por la caída me ensucie de arena. Cuando salgo me avisan para almorzar, resulta que ahora no se encuentra Cristofer por un problema en la cosecha que hubo y tenía que ir para solucionarlo así que mi madre y yo almorzamos pacíficamente mientras me pregunta por mi vida en la capital, sobre mis amigos y mis estudios. Luego de terminar me dirijo de nuevo a mi habitación, me encuentro realmente exhausta así que decido darme una siesta. Al levantarme observo por la ventana que ya oscureció así que me dirijo a la cocina donde se encuentra nana Lupe, Sofi y ¿también se encuentra alguien más?, el chico voltea un poco pero no me ve así que logro observar su perfil distinguiendo así para saber de quién se trata. Manuel. Así que me acerco despacio y lo abrazo por la espalda haciendo que se sobresalte mientras voltea y se demora en reconocerme, pero al final lo hace. – ¿Acalia? – pregunta – ¿Lía? ¿Eres tú? ¿pero cuando volviste? – Guao muchas preguntas – respondo sarcásticamente – si soy yo o ¿no te acuerdas ya de mí? y llegue ayer, perdón por no avisarte – Que gusto verte – Claro si me tuviste en el olvido casi dos años – le reclamo haciéndole acordar que ni llamaba – Es que ya no pude ir a la capital – me contesta – a mi papá se le ocurrió mandarnos a estudiar al extranjero, además te enviaba mensajes y nunca recibía respuestas... yo siempre me acordé de ti... qué bonita te ves – dice mirándome – No digas eso de seguro se nota que lloré, fui a la tumba de mi papá – Ahora que volviste a la hacienda ¡te la tienes que pasar bien...! Es más que te parece si mañana vamos al arroyo y recordamos viejos tiempos – me hace sonreír – Eres increíble, gracias Luego de la visita de Manuel que tenía que hablar de algo con Sofi, nana se acerca y me dice que mi madre me está esperando para cenar junto al "patrón", le agradezco por avisarme así que rápidamente me dirijo a la terraza donde se encuentran sentados. Antes de entrar por completo escucho como ellos conversan sobre mí. – Fueron 3 años y parece otra – dice mi madre como si no lo pudiera creer – Pues sí, es una pena que se haya aferrado a vivir con sus abuelos y que por eso no hayan tenido la cercanía de madre-hija – Me perdí muchos momentos importantes con mi hija, pero ahora que está aquí va a cambiar... estoy decidida a lograr que se quede. – Y como siempre lo vas a cumplir – me aclaro la garganta para hacer que me noten que ya llegué, veo que Cristofer es el primero en reaccionar – Acalia ven siéntate aquí – se levanta del asiento y me lo ofrece – este fue el lugar de tu padre, a tu madre no le gusta sentarse aquí y tú cómo eres su hija debes ocupar ese lugar – Así es – digo mientras me acerca a la silla para sentarme – ¿Traigo la cena señora? – pregunta nana – Sí, por favor Lupe – se dirige a la mesa donde tiene lo necesario para empezar a servir – Huele riquísimo nana Marta cocina delicioso, pero no le sale como ustedes, gracias Lupe – agradezco mientras recibo el plato – Te lo hicimos con mucho amor, mi vida –mi madre agarra la salsa y se la ofrece a Cristofer quien me sigue mirando – quieres salsa mi... – mi madre se da cuenta que me mira – ¿Cristofer? – Después de ustedes – nos señala – ¿Quieres Acalia? – niego con la cabeza – cuéntame hija, ¿Cómo están tus abuelos? – le sonrío mientras le cuento sobre ellos, ya que ese tema no pudimos hablar en el almuerzo, pero mientras hablamos siento la mirada de Cristofer durante toda la cena haciendo que me sienta incómoda a pesar de todo el rencor que siento hacia él. *** – Buenos días, mi amor – escucho como dice mi madre acercándose para sentarse en la cama – vine a despertarte – ando algo soñolienta y con el cabello desordenado, a lo que me tapo los ojos con el brazo para que no me llegue la luz del día – como cuando eras chiquita... ¿También quieres que te haga cosquillas? – levanta sus dedos en forma de amenaza comenzando a acércalos a mi barriga. – No – niego moviendo la cabeza y sentándome en la cama – Como no quisiste salir temprano a montar te deje dormir – ¡Uy ma es que estaba cansada! – Buena ya sabes que todas las mañanas vamos Cristofer y yo a montar, espero que un día nos acompañes – toma mi mano v que gusto tenerte aquí de nuevo hija... ¿Vamos de compras cuando regreses del arroyo? – pregunta parándose – necesito papel para imprimir fotos y a ver si encuentro rollos. – Mamá, pero yo te traje unos – digo confundida – ¡ay yo no entiendo porque no te compras una cámara digital o un celular! – Porque no es lo mismo a mí me gusta revelar los rollos, imprimir las fotos y si sale bien quisiera montar una exposición – Ay mamá ¡estaría increíble! – afirmo levantándome de la cama – Sabes que con tu padre no lo pude hacer, pero ahora quiero hacerlo. ¿Te parece que si vamos luego nos pasemos por unos helados? – ¡Sí!, como cuando era niña y papá y tú me llevaban – Si te extrañe tanto – me abraza – que bueno que Cristofer te dió tu lugar anoche en la mesa. – Él no me tiene que dar nada porque yo sé perfectamente cual es mi lugar... – me suelta – ay mamá perdón, pero yo estoy segura que un día te vas a dar cuenta de que cómo es en realidad Cristofer Quintana – ¡Sé perfectamente cómo es! porque llevo mucho tiempo viviendo con mi marido – dice tajantemente – ¿¡Me vas a decir de nuevo que él salvó la hacienda!? – pregunto – porque hasta donde yo sé tú también tuviste mucho que ver es eso – Hay muchas razones por la que estoy contenta con Cristofer y creo hija que ahora que has crecido podemos entendernos mucho mejor – se acerca y de nuevo toma mis manos – mira algún día te vas a enamorar y no te va a importar lo que los demás digan, tal vez entonces me entiendas hija – Yo no soy los demás, ¡Soy tú hija mamá! ¡Tú hija! – Sí por lo mismo debería darte gusto que yo sea feliz junto a un hombre que me apoya y que me hace feliz – comienza a levantar la voz – Espero que así sea mamá y que yo esté equivocada – Por favor prométeme que si descubres que Cristofer es un buen hombre, que me ama de verdad... lo vas a aceptar de corazón. ♥♥♥♥♥♥♥ ♥♥♥♥♥♥♥ ♥♥♥♥♥♥♥ ♥♥♥♥♥♥♥ ♥♥♥♥♥♥♥ ♥♥♥♥♥♥♥ ♥♥♥♥♥♥♥ ♥♥♥♥♥♥♥ ♥♥♥♥♥♥♥ ♥♥♥♥♥♥♥ ♥♥♥♥♥♥♥ ♥♥♥♥♥♥♥ Quisiera saber sus opiniones, los estaré leyendo!! ¿Qué opinan de Cristina?
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