Narra Mateo:
Al llegar a la casa de mi tía comienzo por meditar, es que no sé por qué me meto en tantos líos, pero aquí estoy, mi amada prima hermana Julissa quiere algo de mí, sólo así me trata con tanto cariño. Para la manera en la que solemos pelear y sus crisis de celos por mi tía, su recibimiento ha sido agradable, me pregunto qué se trae entre manos. Por si fuera poco, pretende casarse con mi amigo y para colmo, el me confía una información que, si la revelo, sabría que fui yo, por lo que no debo abrir mi boca y menos con mi prima.
Natalia, Nata, Naty, Nat, Natia ¿Qué nombre usaré para llamarla? No había visto tanta belleza en una mujer, huele a virgen por todos lados. No he sido el mejor ejemplo de castidad, pero quizás por ella valga la pena convertirme en un ángel. No sale de mi cabeza desde el momento en que la vi, sólo basta eso para volver a un hombre loco sin siquiera tocarlo. Ella es baja de estatura, debe ser grandioso poder cargarla, porque esa piel canela hipnotiza a cualquier, su cabellera negra y lacia, con esos ojitos claros que intrigan, me provoca querer protegerla.
—Primo querido ¿Cómo estás? —pregunta Julissa entusiasmada. Definitivamente esto no huele bien.
—Dime Julissa ¿Qué pasa?
—¿Es que no puedo acaso saludarte sin querer algo? —con voz dulce expresa.
—No juguemos que ya no somos niños.
—Puede que estés a punto de cumplir treinta, pero tu espíritu puede mantenerse joven ja, ja, ja.
—Habla o déjame solo.
—Está bien. No me dejas ser cordial, siempre tan apurado.
—Si, siempre te daño la fiesta, pero ve al grano.
—Como sabes me casaré con Blake porque le amo y él a mí, entonces se me ocurre que su asistente y tu tengan una cita. La pobre chica está soltera —con cara triste informa.
—Ya vienes a buscarme pareja. No necesito tu ayuda, por favor ¡Supéralo!
—No tienes que ofenderme, lo que pasa es que ella es su asistente…
—Ya vete ¿Si? No me aburras por favor, niña.
—Natalia estará a gusto cuando sepa que la rechazas.
—¿Cómo dijiste? ¿Natalia?
—¡Oh! Parece que la conoces.
—Le vi en la casa de los Harris.
—Bueno pues es la asistente de Blake y está soltera la pobrecita. Si sales con ella le harías muy feliz.
—¿Te dijo ella que quiere salir conmigo?
—¡Claro! ¿Quién no querría? Eres muy apuesto.
—¿Y qué ganas tu con que salgamos ella y yo?
—¿Ganar? ¿Yo? Nada. Sólo le hago el favor a ella, pues le cuesta conseguir pretendientes.
—Ja, ja, ja ¡Eres pésima actriz! A mí no me engañas ¿Qué consideras que la pobre chica te ha hecho? —pregunto mirándole a los ojos.
—¿Ella? Nada.
—O me dices la verdad o le digo a ella que me diste su recado y ahí confirmo si es cierto que habló de mi contigo o no.
Da unas cuantas vueltas pensando qué mentira inventar y abre la boca para decir.
—Ella está enamorada de Blake.
Un balde de agua fría en mi rostro. Desde que la vi me pareció interesante, ahora resulta que está enamorada de Blake y para colmo, él puede ver, pero no puedo descubrir su secreto y menos con su futura esposa, porque si no le ha dicho a ella, tendrá sus razones. Es muy extraño, pero Blake tiene a dos mujeres enamoradas ¿Será que estoy dormido y esto es un sueño?
—Eres una mentirosa, te inventas cosas y ves donde no hay. Tus inseguridades y celos te juegan sucio, te crees tus propias mentiras, como cuando decías que yo estaba enamorado de mi tía, sólo para que me alejaran de aquí, pero ya soy adulto y no puedes hacer lo mismo porque puedo aplastarte contando un solo de tus secretitos, de los tantos que tienes.
—¿Ahora me vas a amenazar?
—No, no, no, sólo para que recuerdes las veces que saboteabas a las chicas cuando intentaban ser más populares que tú ¿O no recuerdas cuando cortaste la cola del cabello de Brianna?
—¡Cállate idiota! Tú me ayudaste, así que fuiste cómplice.
—¡No! Tú me hiciste cómplice que son dos cosas diferentes. Dijiste que ella estaba enamorada de mí, la invité a salir por eso y en la cita, mientras estábamos ocupados ¡Cortaste su cabello! ¡Su preciado cabello! Éramos sólo adolescentes ¡Por amor al cielo!
—Entonces debes saber que para proteger a Natalia tendrás que salir con ella porque si no, no respondo. Soy capaz de lo peor.
—¿Estás loca? Estas enferma, es un hecho.
—No quieras ver lo que ésta enferma es capaz de hacer si no la proteges. Te sugiero que andes con ella y la cuides de no meterse con Blake. Veo en tus ojos y tus palabras algo de interés por ella ¿Qué le ven a esa estúpida para enamorarse de ella tan rápido? Si no quieres que estemos en la ruina, te conviene ayudarme primito.
—Ella es buena, su corazón es dulce y puro, a diferencia del tuyo. Eso debe ser lo que vemos en ella que en ti no.
Se llena de furia, si las miradas matarán no estuviera respirando.
—Pero soy tu sangre y siempre debes sentarte al lado de tu sangre ¿O prefieres que mi madre se entere de que no me ayudas siquiera en algo tan diminuto?
—Si tanto miedo tienes, conquista a tu “futuro esposo” con tus encantos y deja esa chica en paz —le digo y salgo de su presencia.
Con que eso es. Mi prima tiene miedo de que Blake quiera estar con Natalia. Eso es un problema para él y para mí, porque yo estoy interesado en ella y si él está con Julissa, tendrá que hacerse a un lado y dejarme el camino libre con Nat. Me quedo con Nat, me gusta ese apodo.
Narra Natalia:
—Hola ¿Cómo estás? —mensaje de texto escrito por Mateo ¡Oh! ¿Cómo habrá conseguido mi número?
—Nat, tenemos que hablar, por favor —mensaje de texto recibido de Blake. No sé qué querrá ahora él.
—Niña, no seas tan escurridiza, quiero que hablemos —mensaje de Vlad Harris.
¿Será que los hombres se están volviendo locos hoy? Lanzo mi celular a la cama, no estoy de humor para contestar. Estoy buscando la ropa que vestiré mañana, quiero estar cómoda, pero es hora de ir un poco más formal a mi empleo.
Narra Blake:
—Abuelo, las cosas andan raras.
—¿Qué pasa? No hables así, por favor.
—Desearía que te liberen de aquí para que me ayudes. No se lidiar con las mujeres, no las entiendo, son complicadas.
—Es que eres nuevo en esto hijo, pero ya aprenderás, no te preocupes y sigue tu corazón.
—Julissa tiene una terrible enfermedad y no tengo el valor de romper su corazón, pero mañana debería hacerlo porque Natalia está enojada.
—Estoy seguro caf, caf —tose.
—Estoy seguro de que encontrarás la solución. Eres un chico muy inteligente, caf, caf, caf.
La tos es incontrolable, llamo a la enfermera y me retiran de la habitación. He venido a visitarle, pero al parecer su salud ha empeorado. Pienso lo peor, no estoy seguro de que mi abuelo logre ver otra navidad, desearía poder hacer algo para ayudar, pero no sé cómo.