—Tu amo se puede ir al infierno—escupo yo y él larga una carcajada que hace que me tape los oídos. Es un ruido agudo, capaz de destruir al que lo está escuchando. —Aunque podemos llegar a un acuerdo—susurra después. —No hacemos tratos con escorias como tú—doy un paso adelante—Tienes dos opciones. La dejas ir y yo te dejo con vida, o te mato. Tú eliges. Payton llora entre sus brazos. —O puedes decirme en dónde están las Llaves y yo la libero. —¿Qué llaves?—pregunta Audrey. Y entonces lo comprendo. Todos ellos están en busca de algo: las llaves del Cielo. Nadie sabe en dónde están, aunque compiten entre ellos para ver quien las consigue primero. No me cabe duda de que Mammón y todos sus sirvientes están del lado del mal. Quieren abrir el Cielo y asesinar a todos. Scott no mintió

