Observó con cuido el plato que estaba a punto de decorar, notando que era un poco pequeño para la comida que planeaba colocar ahí, por lo que lo tomó y lo colocó nuevamente en la alacena, para poder sacar uno más grande.
Se encontraba cansado, adolorido y con sueño, pero eso no era un impedimento para preparar el desayuno, en especial porque sus amigos estaban a nada de irse y no quería que se fueran sin comer o con la panza medio llena.
Dae se asomó por la cocina, haciendo una mueca cuando vio a su mejor amigo ahí, sabiendo que era demasiado temprano como para que alguien estuviera despierto y con buenas energías.
―Juyeonie ¿Qué haces despierto? ―susurró para no asustarlo, pero igualmente el castaño se sobresaltó, viéndolo con ojos redondos.
―Uh, buenos días. Yo me levanté para prepararles el desayuno, para que no se vayan sin comer―sonrió, mostrando los platos sobre la mesada de la cocina, en donde estaba a punto de colocar los alimentos―No me gusta que coman en sus trabajos o la universidad, cuando tienen muchos ingredientes aquí.
En ese momento Kyubok llegó, comenzando a olfatear al sentir el delicioso olor de la comida.
―Muy buenos días―saludó, haciendo que Juyeon sonriera en grande.
―No era necesario que te levantaras temprano para cocinar, de hecho, podíamos ayudarte a hacer todo esto―dijo mientras señalaba las ollas, las cuales tenían una gran variedad de comida, como si fuera un desayuno de restaurante.
―Estoy acostumbrado, realmente no es un problema para mí―se encogió de hombros, comenzando a servir―Hoy cociné así, pero para los siguientes días solo caliento la comida en las ollas y es más fácil.
―Bueno, pero ¿Por qué solo hay dos platos? ―Kyubok se adelantó para ayudarle, por lo que Dae lo hizo también.
―Yo no tengo hambre, no se preocupen por eso―negó, correteando rápidamente hasta el comedor, para dejar los palillos y vasos sobre la mesa, también buscando el escapar de la conversación.
―Come con nosotros, aunque sea un poco, por favor―pidió Dae, juntando sus manos mientras llegaba hasta el comedor con dos platos, uno más lleno que el otro―Amamos tu compañía y nos encantaría que comas con nosotros.
―Cierto, sabes que siempre quisimos que vinieras a comer con nosotros―Kyubok se sentó en una de las sillas con su plato, atento a los movimientos de sus menores―Come lo que tu estómago desee, pero no dejes de comer.
Juyeon suspiró, la verdad es que sí tenía hambre y solamente intentaba ocultarlo para no comer, por lo que iniciar haría que terminara comiéndose el plato completo.
―Bien, comeré.
Dos días habían pasado desde la mudanza de Juyeon, dos días en donde un desquiciado Hanju lo había estado buscando por cielo y tierra, al punto de llamar a los padres del castaño y decirles que había escapado sin motivo alguno.
Juyeon se había enterado de aquello poco tiempo después, ya que sus padres habían intentado denunciarlo como desaparecido, pero ante un proceso legal activo, se explicó que él no estaba desaparecido y que estaba iniciando una denuncia en contra de Hanju por violencia y abuso doméstico.
Claramente ellos no podían hacer nada, en especial porque el castaño ya era un omega independiente, por lo que solamente prometieron testificar a favor de Hanju, ya que según ellos, el alfa era un hombre bueno que solamente brindaba paz y cosas positivas al omega, quien probablemente estuviera confundido.
Todo aquello había sido un shock emocional para Juyeon, pero sabía que eso podría pasar, en especial la parte de sus padres.
Claramente tenía miedo de lo que pudiera pasar, pero intentaba mantenerse ocupado lo más posible para no pensar de más.
―Hoy queremos hacer algo diferente, así que queremos que nos acompañes―dijo el rubio con una sonrisa, haciendo que el castaño se interesara, porque la pareja solía tener rutinas bastante marcadas.
― ¿Qué es? ―preguntó con la boca llena, pero cubriéndola con una mano, para que no vieran la comida masticada.
―Queremos adoptar un gatito―chilló emocionado, haciendo que Juyeon se emocionara también, porque los gatitos eran unos animales preciosos en su opinión―Lo estuvimos pensando y ahora que estás con nosotros, creo que también podría ser una buena compañía para ti ¿No crees?
―Y-Yo realmente no tengo experiencia con mascotas, pero realmente siempre quise tener una, solamente que…que Hanju no me lo permitía―apretó los labios, sintiendo un nudo de tan solo decir su nombre―Porque no quería gastar dinero en otro animal.
La pareja se quedó callada ante aquello, viendo con atención a Juyeon, no pudiendo creer lo que habían escuchado.
― ¿Te decía animal? ―preguntó enfadado Dae, por lo que Juyeon regresó la mirada a su comida, para después asentir.
―Bueno…a veces. Lo decía cuando era desordenado o me ensuciaba al comer, por eso ya no comía con él―suspiró, sabiendo que siempre había tenido todo claro para saber que era una mala idea ser su pareja, pero hasta ese momento enumeraba todo y se daba cuenta realmente.
―Es una mierda, todo él era una mierda―se quejó Dae, apuntando a su amigo con sus palillos―Olvida todo lo que ese monstruo te dijo, puedes comer con comodidad con nosotros y jamás vamos a juzgarte por nada, mucho menos cuando nosotros comemos peor que tú.
Juyeon soltó una risita.
―Yo intento no pensarlo demasiado, sé que él solamente quería hacerme sentir mal y realmente lo lograba, pero no se preocupen―soltó un suspiro, haciendo que la pareja se sintiera un poco más tranquila.
―Bueno, pero ahora que no estás más con esa bestia, queremos adoptar un gatito, por lo que queremos que nos acompañes―sonrió, haciendo que Juyeon sonriera de nuevo, asintiendo rápidamente ante la emoción.
Sin embargo, en ese momento un malestar comenzó a expandirse rápidamente por todo su cuerpo, especialmente en el área de su cuello. Apretó las manos y dejó caer los palillos, arqueándose sobre sí mismo cuando el dolor comenzaba a ser más fuerte e incluso insoportable.
― ¿Qué sucede? ¿Juyeonie? ―rápidamente ambos corrieron hasta es castaño, quien sollozaba en medio de gritos contenidos, sosteniéndose su marca con fuerza― ¿¡Qué pasa!?
― ¡Mi marca, duele! ―gritó mientras se dejaba caer de la silla.
Sus manos no permitían que la pareja viera la marca por completo, pero en la extensión del cuello se podían notar las venas de color n***o que comenzaban a formarse, haciendo que ambos jadearan horrorizados, porque aunque sabían que eso pasaría en algún momento, jamás pensaron que sería en ese momento y de esa forma.
Dae abrazó fuertemente a Juyeon mientras aguantaba el llanto, intentando ayudarlo en ese momento tan doloroso, del cual muchos omegas preferían evitar con la muerte.
―Llamaré a Jungsu para que nos ayude―dijo Kyubok mientras se levantaba, corriendo hasta su habitación para tomar su celular.
Juyeon había leído alguna vez sobre el dolor que podía llegarse a experimentar por un lazo roto, pero jamás pensó que este sería millones de veces peor a lo que se leía en internet. No podía comprender cómo su piel podía arder de esa forma, como si una quemada de tercer grado comenzara a desarrollarse en su cuello, sobre su marca.
Dae no podía hacer nada más que brindar su cuerpo para que fuera apretado por el contrario, pero en medio del sufrimiento y el abrumador descontrol emocional que mantenía en ese momento, era capaz de sentirse agradecido de estar acompañado en ese momento y no solo como lo había pensado en el pasado.
―Tranquilo, tenemos a un amigo que sabe mucho sobre lazos rotos y podremos ayudarte, resiste por ahora―le aseguró el rubio entre lágrimas, haciendo que el castaño asintiera, pero igualmente no podía dejar de retorcerse y llorar.
En ese momento no sabía qué era peor, si el dolor de haber sido enlazado sin su consentimiento o el dolor por el lazo roto.
···
Dae había tenido la idea de colocarle una compresa fría sobre el lazo roto, ya que la misma estaba hirviendo, por lo que el frío podía ser de ayuda y en realidad lo estaba siendo.
Juyeon se encontraba con el rostro húmedo por las lágrimas, pero Dae se encargaba de pasar toallitas húmedas para quitar lo salado de las mismas y después un pañuelo suave seco, siendo mejor cuidado que en toda su vida.
― ¿Quién es Jungsu? ―preguntó finalmente en voz baja, jadeando bajito cuando sintió un punzón más fuerte en su lazo roto, siendo espantoso y agotador.
―Es un amigo nuestro, pero es más cercano a Kyubok. Es un estudiante de medicina, pero está realizando sus prácticas profesionales ya, en el área de lazos rotos―explicó, haciendo que el castaño se sorprendiera, porque no sabía que tenían un amigo que supiera de ese tema―Por eso el tema del dinero para las curaciones no me preocupaba demasiado, no porque no vayamos a pagarle, pero él siempre nos dice que no es necesario o nos acepta realmente poco.
Eso le hizo confundirse un poco.
― ¿Te ha tratado la marca?
―Sí, ayudó a que cicatrizara sin problemas o infecciones, por eso está en tan buen estado―sonrió orgulloso, mostrando su marca―Hace un gran trabajo y es confiable, una persona muy agradable.
Aquello le dio un poco más de confianza a Juyeon, ya que si ellos decían que el chico era confiable, le creería al cien por ciento.
― ¿Es un omega? ―preguntó con inseguridad en su tono, haciendo que la vista de Dae se desviara ligeramente de su cuello, para tomar la otra compresa fría, la cual recientemente había salido de la nevera.
―Es un beta―afirmó, tomando con cuidado la compresa helada anterior, para intercambiarla―No te vamos a dejar solo con él, de hecho te va a tratar en la sala, para que podamos estar contigo.
― ¿No tienen que ir a trabajar?
―Nos iremos cuando termine la curación de hoy, créeme que esto es una prioridad, Juyeonie. Igualmente, no llegaremos tarde, así que deja de preocupar tanto esa bonita cabecita tuya, que todo va a salir totalmente bien―le sonrió, confiando en sus palabras.
Mientras esperaban a Jungsu, Juyeon se mantuvo descansando en la cama, incluso cayendo dormido ante el horrible dolor que había sentido y que incluso, seguía doliendo en ese momento.
Dae y Kyubok se mantuvieron en la sala, preparando las cosas para salir.
Media hora después, el timbre del departamento se escuchó, por lo que Dae corrió hasta la puerta para poder abrirla.
―Hola, Jungsu, es muy bueno verte por aquí―sonrió en grande al recibirlo, el beta sonriendo y quitándose sus zapatos, para poder colocarse las chanclas de goma para los invitados.
―También es muy bueno verlos, ya extrañaba venir por aquí.
Jungsu era un beta de veintitrés años, estudiante de medicina a punto de culminar la carrera. Su cabello era de color n***o, su cuerpo era fornido debido a las horas de ejercicio y sus brazos mantenían tatuajes en ambos, los cuales debía cubrir con camisas de manga larga en las horas laborales.
―Ojalá pudieras venir en otras circunstancias, lamentamos invitarte hasta ahora―intervino Kyubok, dándole un abrazo a su amigo, quien lo aceptó con gusto.
―No se preocupen, quiero ayudar, en especial si el chico está en condiciones difíciles―dijo, ya que sus amigos le habían explicado brevemente sobre el caso de Juyeonie, para que supiera la gravedad del lazo roto.
―No sé cómo puedes ver todos los días lo que nosotros vimos hoy, es demasiado para mí―hizo una mueca Dae.
―Es algo complicado, la verdad. Pero conforta el saber que puedo ser la persona que los ayude en el proceso para mejorar, así que eso me ayuda a no enloquecer―sonrió, dejando su mochila en el sofá―Tomé mis supresores al salir de casa, así que mi olor no está en ningún lado.
―Bien, porque estaba algo desconfiado y cuando le dije que eras beta, se sintió más tranquilo―dijo con una mueca ligeramente incómoda, porque no le gustaba mentir, pero sabía que debía hacerlo.
―Es la reacción natural, por eso digo que soy un beta, para que no se asusten o desconfíen―comenzó a sacar su caja de emergencia y a preparar los materiales necesarios―Igualmente, el olor puede asustarlos, así que es necesario.
―Bien, te preparamos algo para comer, para que te lo lleves―dijo Dae―Iré por Juyeonie, está dormido ahora.
―Gracias, chicos.
Dae se dirigió a la habitación y se subió a la cama con cuidado, comenzando a mover a su amigo con cuidado, para no despertarlo bruscamente. El castaño comenzó a despertar, apretando los ojos.
―Cariño, Jungsu ya está aquí―le susurró, haciendo que el omega castaño asintiera mientras se sentaba lentamente sobre la cama, sintiéndose fatal.
Sentía su cuerpo pesado, su cuello adolorido y su ánimo decaído totalmente. Se sentía pesado y peor que cuando el dolor comenzó a aparecer.
― ¿Cómo te sientes? ―preguntó Dae preocupado, porque no se veía para nada bien.
―Fatal…me siento horrible―se quejó, haciendo que el rubio se sintiera mal, por lo que le tomó de la mano.
―Estamos contigo y haremos que el dolor pase, no vas a estar solo en el proceso―lo alentó, al menos para que el menor pudiera levantarse de la cama― ¿Crees que puedes caminar?
Juyeon se arrastró lentamente por la cama, hasta llegar a la orilla y colocó sus pies sobre el suelo. Cuando se impulsó para levantarse, sus piernas temblaron terriblemente y casi cae al suelo, de no ser por la ayuda de Dae.
― ¡Oh! Cuidado, cuidado―lo apretó contra su cuerpo, asustado―Yo te llevo.
―N-No, peso mucho―se quejó con pocas fuerzas, pero Dae fue capaz de levantarlo sin problemas al estilo nupcial, ambos saliendo de la habitación.
―No pesas nada y yo soy fuerte.
Jungsu y Kyubok vieron con pena y preocupación al castaño, quien estaba bastante delgado y ahora pálido, la marca mostrándose totalmente oscura y con las extensiones delgadas, notándose hinchada e infectada.
―Puedes acostarlo, para que esté cómodo―indicó, por lo que Dae obedeció y lo acomodó―Con cuidado.
Juyeon se apenó ante la mirada de todos sobre su cuerpo, por lo que no vio a Jungsu.
―Un gusto conocerte, mi nombre es Jeon Jungsu y puedo ayudarte a que este mal recuerdo deje de ser una molestia―dijo con voz dulce, acercándose lentamente al castaño, para no asustarlo.
El omega asintió sin más, sin verlo o hablar.
―La marca no se eliminará, pero intentaremos reducir la concentración del daño y que deje de doler para siempre―explicó―Voy a acercar un algodón con pomada, es un poco fría, para que no te asuste.
El omega sollozó cuando comenzó a ser curado, porque el dolor era algo que no podía ignorar.
―Las primeras curaciones siempre son las peores, pero día a día mejora y deja de doler―explicó, intentando confortarlo de alguna forma.
― ¿A él le dolió? ―preguntó de repente, haciendo que Jungsu se confundiera, al no comprender.
― ¿Disculpa? No comprendo.
― ¿Si a mi ex le dolió romper el lazo como a mí? ¿Él también necesita terapia y curaciones? ―su voz era apagada, se podía escuchar que estaba sufriendo mucho, aún cuando jamás había escuchado al omega en sus mejores días.
―No, los alfas al romper el lazo no sufren si ellos son los que muerden a otros―hizo una mueca, porque sabía que esa no era la respuesta que el menor quería escuchar―Pero va a recibir un castigo por esto.
Juyeon no quería escuchar que el único castigo de Hanju sería el que la ley le entregara, él quería pensar que él estaba sufriendo, llorando y retorciéndose como él o hasta dolores peores. Pero sabía que eso no pasaba y que el único que sufría era él.
―No te conozco, pero estoy seguro de que perder a una persona como tú es un castigo para ese alfa de pacotilla, lo importante es que tú logres recuperar la vida que amabas vivir y que lo logres poco a poco―susurró Jungsu, logrando que, por primera vez, Juyeonie lo viera.
―Supongo.
Jungsu pensaba que ese omega podría mejorar y esperaba que fuera así. Él ayudaría en lo que fuera posible, aún cuando ni siquiera había podido hablar directamente con él.