Apretó las manos con nerviosismo, sintiendo la mano ajena entre las suyas, las cuales intentaban darle algo de confort en medio de aquella situación tan estresante.
― ¿Tus padres saben de esta situación? ―preguntó el omega que anotaba los datos de Juyeon, al menos los que se requerían y no se mantenían en su registro académico.
―Bueno, sí. Pero ellos me dijeron que me mantuviera con Hanju y no he hablado con ellos en meses, así que no creo que sean de ayuda―se encogió de hombros, Dae manteniéndose a su lado.
―Entiendo, realmente el hecho de que ya no seas menor de edad es algo que nos da un poco de desventaja en cuanto a las consecuencias legales que caerán sobre tus padres, pero igualmente entiendo que no saldrán totalmente ilesos―explicó, haciendo que Juyeon se sintiera mareado ante tantas palabras, las cuales ni siquiera lograba procesar correctamente.
―Uhhh, ok.
―Como sabes, para nuestro país la seguridad sobre las parejas enlazadas es bastante importante, al menos cuando el proceso de denuncia se realiza correctamente, por lo que nosotros estamos aquí para ayudarte a que ese proceso sea mejor, pero no podemos ayudar al cien por ciento―explicó con una mueca, haciendo que tanto Dae como Juyeon se asustaran.
― ¿Cuáles son las partes que no pueden cubrir? ―preguntó el rubio.
―Bueno, para el proceso judicial requerimos de un abogado y no podemos pagarlo, sino que nuestro apoyo será el referir tu caso a uno de los mejores abogados asociados con la universidad―explicó, haciendo que Juyeon bajara la cabeza, porque sabía que no todo era fácil como pensó.
―No tengo dinero, Hanju es quien me mantiene y no me deja trabajar, no tengo nada―suspiró cansado, haciendo que el chico viera con ojos preocupados a Dae.
― ¿En promedio cuánto cobra un abogado? En este tipo de casos.
―En promedio doscientos mil wones, pero puede variar―Dae asintió, viendo atentamente las manos de Juyeon, las cuales temblaban a pesar del fuerte agarre que mantenía con las propias.
―Lo pagaremos, no será un impedimento―asintió decidido, haciendo que la cabeza de Juyeon se elevara de golpe, viéndolo con angustia y preocupación.
―Dae, no. No vas a pagar eso―habló firme, pero sus palabras no teniendo efecto alguno, ya que el omega rubio estaba el doble o más seguro que el mismo Juyeon―Es demasiado.
―No me importa, esto es necesario y lo vamos a pagar, no dejaremos que algo como el dinero sea la causa de que te mantengas con ese monstruo que tienes como pareja―fue serio con sus palabras, pero sintiendo su pecho doler al ver el rostro demacrado contrario, el cual se arrugaba por el llanto sin remedio.
Esto siendo una molestia demasiado grande.
―No, deja de decir eso, porque sabes que no lo eres.
―Quizá es mejor que dejemos las cosas así―asintió con una sonrisa falsa, viendo al omega asistente, quien negaba suavemente―No es tan malo, de todas formas no era un problema hasta que comencé a pensar demasiado.
―Siempre fue un problema, desde el día en el que te dio una cachetada frente a todos lo fue―habló duro mientras lo veía a los ojos, haciendo que Juyeon se congelara, recordando aquella humillación en su día de cumpleaños―No vamos a detenernos aquí, cuando ya lograste tomar la iniciativa de mejorar.
―Debemos ser pacientes, este es un proceso complicado para la victima―intervino el omega, quien se había presentado como Mingyu―Debemos ser comprensivos, pero también conscientes de que lo mejor que podemos hacer, es seguir con el proceso.
Juyeon se acomodó en el asiento, asintiendo suavemente.
―Bueno, el primer proceso que se realiza es la orden de restricción de violencia en el hogar, para que podamos garantizar tu seguridad y que el peso de la ley sea más grande si se acerca. Será esta restricción porque están enlazados―explicó, mostrándole unos papeles a Juyeon―Mientras te mueves de tu departamento, realizaremos este papeleo, el cual no es demasiado tardado para el abogado. Mientras tanto, tendrás que quedarte en un lugar seguro, lejos de su departamento.
―Se quedará conmigo y mi pareja, no sabe dónde vivimos actualmente―intervino Dae, Mingyu asintiendo mientras anotaba.
―Bien, en cuanto a tus clases, no te preocupes. Los materiales y deberes se te mandarán con Dae y las faltas están más que justificadas―explicó, haciendo que el castaño se sintiera un poco más seguro―Lo que te asignaremos ahora, son las citas para asistir a terapia, solo tú.
Aclaró ante la preocupación que el chico había expresado anteriormente, sobre que la única solución sería mandarlo a terapia de pareja.
― ¿Es necesario? ―no le gustaba mucho la idea.
―Sí, es para que puedas sentirte mejor poco a poco, es un paso muy importante―le sonrió, Juyeon encogiéndose de hombros―En especial durante el proceso de decaimiento de la marca.
Juyeon sabía que lo más doloroso para él sería el proceso de la marca, la cual terminaría de ponerse gris en poco tiempo debido a la lejanía y que si Hanju mordía a otro omega, esta se volvería negra.
No quería eso, ya estaba bastante disgustado con su apariencia en ese momento como para verla ponerse peor, pero sabía que ya no tenía opciones.
Aunque realmente, jamás las tuvo.
―Cuando la marca se torne oscura, podemos recomendar una clínica para su tratamiento.
Juyeon ya no respondía, solamente asentía sin verlo realmente.
―Es mucho dinero que no tenemos―se quejó con voz suave, sabiendo que igualmente no le harían caso.
―Es dinero que hay y que si necesitamos más, vamos a conseguirlo―Dae intentó verlo a los ojos, pero por la posición contraria era complicado―Igualmente, ese imbécil tendrá que pagar una indemnización, así que podemos usarlo para lo que necesites, como el tratamiento de la marca.
―Eso es verdad, deberá pagar por los daños causados―afirmó Mingyu.
―Bien.
Después de más pláticas, Dae se encargó de mantener a su amigo cerca de los puntos en los que normalmente tendría sus clases, para que Hanju no se diera cuenta de que no estaba asistiendo.
Los procesos más importantes se estaban llevando a cabo, siendo una ventaja el que el departamento también fuera de Juyeon, por lo que no requirieron de permisos para ir por las cosas del castaño.
Juyeon no hablaba durante las horas que pasaban, a pesar de que su mejor amigo había intentado que le dijera algo. Tampoco quería comer, ni siquiera cuando se le colocó una deliciosa pizza personal con tocino al frente, siendo aquello lo que más adoraba comer en el mundo.
Todo era un proceso y ellos apenas iban comenzando ese proceso, por lo que Dae sabía que debía ser comprensivo, amoroso y paciente.
Tiempo después, Kyubok y Misuk llegaron hasta donde ellos se encontraban.
―Les hicieron una evaluación al grupo de Hanju, por lo que no vio las cámaras mientras nos manteníamos ahí. Es probable que lo vea después, pero ya no tendrá importancia―fue lo primero que dijo el pelirrojo cuando llegó, sentándose al lado de Juyeon, para darle caricias en la espalda― ¿Cómo están?
―Ya hablamos con el chico del programa y tenemos todo planeado, solamente debemos pagar el abogado, nos dijo que el abogado nos va a escribir en unas horas para todo―explicó, haciendo una mueca para que supiera que el tema del pago era algo que no debían alargar―El collar se quedará aquí y nosotros nos vamos. El celular de Junseo lo apagamos, para que no tenga forma de contactarlo.
Misuk vio que el rostro de Juyeon demostraba muchas cosas, menos alegría, por lo que se agachó frente a él para verlo.
― ¿Tienes hambre? Sé cocinar muy bien y puedo hacer lo que pidas cuando lleguemos al departamento de los chicos―dijo con voz suave y una sonrisa, haciendo que Juyeon lo viera con ojos húmedos.
―Y-yo, siento que voy a vomitar, no puedo comer―explicó, haciendo que el alfa asintiera con la mandíbula apretada, porque no soportaba el verlo de esa forma, aunque no lo conociera del todo.
―No te preocupes, la oferta sigue en pie para cuando sientas ganas de comer ¿Te parece bien? ―preguntó animado, haciendo que Juyeon asintiera con una pequeña sonrisa ladina.
―Gracias.
―Bien, tus cosas están en nuestro departamento y podemos irnos ahora. No podemos tardarnos y que Hanju salga de su clase para darse cuenta de las cámaras―Kyubok suspiró, tomando su mochila y la de Juyeon―Hasta que no tengamos la restricción, tenemos que ser cuidadosos.
―Vamos.
Dae tomó la mano de Juyeon y caminaron hasta el estacionamiento, en donde se encontraba el vehículo de la pareja. Cuando llegaron hasta el auto, todos se acomodaron rápidamente, siendo Kyubok quien conduciría.
―Te traje tu pizza con tocino―le susurró al castaño, haciendo que este lo viera―Puedo calentarla en el pequeño horno, no en el microondas, para que sepa mejor―intentó animarlo.
Juyeon sentía que estaba siendo un malagradecido, en especial porque sabía que sería un intruso en el departamento de sus mejores amigos, por lo que intentaría dar un poco de sí para que aquellos esfuerzos fueran ligeramente agradecidos.
―Quizá puedo comer un trozo―aceptó, haciendo que Dae sonriera en grande, agradecido.
―Perfecto, la calentaré para ti después de que tomemos las fotos―dijo con una mueca, haciendo que la sonrisa de Juyeon se eliminara nuevamente.
Una de las cosas que más odiaba en el mundo era su cuerpo, en especial después de todos los cambios por los cuales había tenido que atravesar. Sin embargo, para el caso le habían dicho que tendría que tomarse fotos de su cuerpo para mostrar las heridas, recientes y antiguas, por lo que debían tenerlas lo más pronto posible y más cercanos al abuso de su expareja.
―No quiero que los demás vean las fotos, solo tú y el abogado―dijo mientras veía a los ojos del rubio, quien asintió sin pensarlo mucho, porque sabía el dolor que sentía el castaño por su propio cuerpo.
―Nadie más, solamente las tomaré, se las mandaré al abogado y las borraré―aseguró con una sonrisa, colocando sus manos nuevamente sobre las contrarias, dándole a entender que sus palabras eran sinceras.
― ¿Ya te escribió el abogado?
―Sí, hace nada. Dice que le han informado sobre todo y que me irá indicando lo que debemos enviarle, las fotos son claves para que la restricción se formalice rápidamente―lo confortó, colocando uno de sus dedos índices debajo de la barbilla ajena, para que lo viera―Eres muy valiente, Juyeonie. No cualquiera toma el valor para salir de un agujero n***o como este y lograrás hacerlo, estaremos a tu lado y quiero que entiendas que jamás volverás a estar solo.
Su pecho se sentía cálido, un nudo en su garganta manteniéndose con dolor, pero siendo más que todo por el sentimiento abrumador de tener a alguien preocupándose de esa forma por él, después de tanto tiempo.
―Muchas gracias, de verdad aprecio todo lo que hacen por mí, aunque sea difícil.
Cuando finalmente llegaron al departamento, bajaron las mochilas con cuidado y a Dae ayudó a Juyeon. Subieron al piso, el cual el castaño jamás había visto en persona y se asombró al ver lo espacioso y hermoso que era, más que en las fotografías.
Admiró todo con una gran sonrisa, quitándose los zapatos con lentitud.
―El lugar es muy bonito―jadeó, haciendo que Dae se sintiera emocionado, porque hace tiempo que quería llevar a Juyeon a su departamento.
―Muchas gracias, los padres de Kyubokie nos ayudaron mucho y estamos muy felices aquí, hasta tenemos habitación para invitados, la cual será tuya de ahora en adelante―Juyeon iba a quejarse de eso, pero recordó que estaba siendo muy malagradecido, dentro de su criterio, por lo que ahorró sus palabras.
―No quise abrir las maletas, porque no sé cómo te gustaría organizar la habitación, por lo que las dejamos junto a la cama para que puedas ver―dijo Misuk, quien había ayudado a organizar a último momento.
―Gracias, organizaré en un momento, solo quiero tomar una ducha primero ¿Puedo?
―Sí, solo debemos tomar las fotos primero―dijo Dae, no queriendo dejar ese detalle de lado.
―Bien.
Misuk y Kyubok se quedaron en la sala y Dae junto con Juyeon fueron a la habitación de invitados, para tener privacidad.
El rubio colocó el seguro de la puerta.
―Bien, quítate las prendas que cubran heridas, necesitamos una foto de todas―explicó, haciendo que Juyeon se abrazara a sí mismo, nervioso.
―Uh, yo aplico maquillaje en algunas, así que tendría que quitarlo.
El rubio asintió, correteando hasta la maleta más pequeña de su amigo, porque sabía que habían colocado ahí los productos de belleza. Buscó el bote y lo sacó, tendiéndoselo a su amigo, junto a los algodones.
―Tómate tu tiempo, no te preocupes.
Juyeon asintió y comenzó a desmaquillarse, haciendo que marcas purpuras y hasta rojizas se revelaran, haciendo que Dae se mantuviera atento y cada vez más asqueado de Hanju y el horrible monstruo que era.
Finalmente, desmaquilló su marca, demostrando que estaba mucho peor de lo que se veía normalmente.
―Estoy listo, ya no tengo más maquilladas―se vio en el espejo con una mueca de asco, apartando la vista en poco tiempo.
―Bien, tomaremos las fotos del torso, brazos, cuello y rostro primero.
Juyeon cerró los ojos mientras las fotografías eran tomadas, solamente escuchando el sonido de la cámara del celular, no queriendo ni pensar en cómo estaban saliendo esas fotografías.
―Bueno, ahora ¿Tienes heridas en las piernas o zonas cercanas? ―Juyeon abrió los ojos y asintió, colocándose su camiseta rápidamente.
Se quitó el pantalón y demostró que sus piernas eran las zonas más lastimadas, haciendo que Dae apretara las manos con fuerza.
―No le gustan mis piernas, dice que son muy delgadas―justificó.
―No es verdad y no tiene el derecho de hacerte nada de esto, sea como sean tus piernas―jadeó horrorizado, sus manos comenzando a temblar, pero intentando mantenerlas estables para que las fotos salieran bien―Nada de esto es justificable y no pienses que sí.
Las fotos fueron tomadas y finalmente Juyeon pudo vestirse nuevamente, suspirando en alivio ante su nula desnudez.
―Bien, le mandaré esto al abogado y después, fotos eliminadas―hizo un movimiento con sus manos, queriendo aligerar el ambiente.
―Gracias Dae ¿Ahora puedo ducharme?
―Sí, tienes todo lo necesario dentro y si necesitas más, no temas en pedirlo―sonrió y le acarició el brazo.
―Está bien.
Dae asintió y salió de la habitación, por lo que Juyeon asomó su cabeza en el baño, encendiendo la luz. Entró y se vio a sí mismo en el espejo, todas sus heridas del rostro estando a la luz.
―Seré libre―susurró mientras se veía a sí mismo, intentando darse confort―No podrá tocarme de nuevo.
Buscaba convencerse a sí mismo de aquello, esperando que no fueran solamente falsas promesas, sino que hechos futuros.