El viaje en carretera me había dejado frita. No sé cuántas horas dormí, pero debieron ser bastantes.
El sol estaba en lo alto cuando abrí los ojos, y habría dormido más si no fuera porque el calor me estaba sofocando. Había olvidado oscurecer las ventanas.
Decidí que necesitaba una buena ducha y desayuno antes de poder tomar una decisión coherente sobre mi futuro inmediato, pero el universo no quería darme esa oportunidad.
Mi teléfono se quedó sin batería anoche, y el cargador estaba en el coche. No había nada de comida en la casa de huéspedes, y no supe como regular la moderna ducha por lo que me tuve que bañar con agua fría.
Así que tendrá que enfrentarme a Margaret con el mismo humor de mierda.
Cuando salir en busca del bendito cable me quede un poco hipnotizada por lo que tenía frente a mí. La brisa marina entraba por mi nariz y se esparcía por mi cuerpo como un sedante de alta calidad.
La playa de arena blanca me recordó lo feliz que fui de niña, el amor que recibí de mi padre, e incluso de mi madre. Recordarla a ella me generaba una sensación agridulce, pero la presencia de mi padre en mis recuerdos lo hacía todo más bonito.
Como cuando pasábamos todo el día en esta playa, e incluso, si mal no recuerdo aprendí a nadar en la piscina que estaba a mi espalada.
Sin darme cuanta estaba sonriendo como hace años que no lo hacía. Porque yo deje de sonreír el día que mi padre fue diagnosticado, el día que me entregaron un reloj que contaba el tiempo que me queda con él.
Fueron 5 años de lucha. Al principio había un buen pronóstico, lo operaron y estuvo en tratamiento, él siempre tuvo buen ánimo, pero el miedo ya estaba aferrado a mi pecho.
Y tenía motivos para temer, los últimos dos fueron los peores. Vi a mi fuerte y alegre padre conversarse en un montón de huesos, deprimido y frustrado, porque no quería morir... él no quería morir.
Lucho, e intento aferrarse a la vida, pero su vida se reducía a nuevos tumores y un dolor constante. Ni una bomba de morfina lo hacía sentir mejor.
Mi madre lo cuidaba de día y yo por las noches mientras ella trabajaba, nos volvimos sus enfermeras y sirvientas, y lo hicimos gustosas, pero era agotador. Ella lo amo hasta el último día, no tengo dudas de ello, pero termino por romperse al final... por rompernos.
Ella perdió al amor de su vida, y yo no solo perdí a mi padre. Perdí mi adolescencia, y es egoísta, jamás lo admitiría en voz alta, pero eso también me dolió.
Los pocos momentos en los que salí no era una buena compañía, solía sobrepasarme... con todo, liberando de forma muy negativa toda la tensión que acumulaba.
No pude ir ni siquiera a mi baile de graduación, porque mi madre tenía turno esa noche. Vendí un montón de cosas para poder comprarme ese vestido que nunca llegue a estrenar, mi novio que había planeado "la gran noche" término yendo con otra chica y perdiendo la virginidad con ella.
Perdí a muchos amigos, no los culpo por alegarse. Intentaban apoyarme, pero era difícil ser amigo de una chica que nunca esta, que nunca puede salir, que no responde, ni tiene tiempo... mucho menos podía ir a mi casa.
Mi padre quedo postrado en una cama de hospital en la sala de nuestra casa, y prohibió las visitas de cualquier tipo hasta que se sintiera bien y tuviera mejor aspecto... pero eso nunca paso.
Por alguna razón pensar en todo ello no dolía tanto el día de hoy. No cuando tenía los recuerdos de ese último verano en esta playa.
— Una buena vista — escuche una voz desde atrás.
Y no debí haberme dado la vuelta, Lucas estaba a pocos metros solo usando unos ajustados bóxer. Era entendible que no le avergonzara pasearse así por la vida. Si yo tuviera ese cuerpo ni siquiera llevaría la ropa interior. Iría desnudo por la vida gozando de los beneficios de estar así de bueno.
De seguro él no tendría que rogar por compañía, las personas se pelearían por complacerlo.
Tú tienes ganas de complacerlo ahora mismo.
No me culpaba. Se trataba de la simple novedad, solo había visto a un chico así de desnudo en vivo y en directo. Y tenía 15 años, no había comparación entre un prepuberto flacucho al cuerpo de Lucas. Con el doble de edad, el doble de músculos y el doble de...
Ay Jesús... que bueno esta.
Si, hasta mi vocecita se estaba relamiendo los labios.
— ¿Disfrutas de la vista? —pregunto riendo, aunque esta vez no se refería a la playa, y yo podía notar como mi rostro se tornaba escarlata.
Volví a mirar las olas, intentando ignorar como se reía de mí.
Escuche movimiento en la terraza, pero me negué a mirarlo de nuevo, al menos no hasta que el color de mis orejas volviera a la normalidad.
— Me habían dicho eras un chico de mañaneros — Una melosa y coqueta voz ocupo el lugar de la risa de Lucas —, ¿Quieres que te esperé en la cama o la ducha?
¿Esa chica sabía que yo los podía escuchar?
— ¿Tus fuentes no te dijeron que si no te espero en la cama o en la ducha es porque no quiero repetir? — La voz de Lucas era tan plana que la curiosidad me hizo mirar de reojo.
— ¿Como? — pregunto la chica confusa, y para mi sorpresa no era la misma que se sentó en sus piernas anoche.
— Te folle, ahora puedes correr con tus amigas y decirles que te di un increíble orgasmo... Ahora lárgate, arruinas la vista.
A pesar de lo que cualquier persona racional pensaría, la chica se aferró al brazo del cretino follador en vez de golpearlo en las bolas y huir de ahí.
— Pero anoche fue especial.
— ¿Especial? ¿Hablas de cuando te colaste en mi cuarto y me rogaste porque estabas según tu "muy caliente" —enfatizo con burla —, cuando te quitaste la ropa aunque te dije que solo sería sexo, o cuando lanzaste condones como si fuera confeti? No me culpes por no ser memorable.
Me fue inevitable no sentir un poco de lastima por la chica, estaba claro la forma de ser de Lucas, sobre todo con las mujeres, y algo me dice que ella también lo sabía, solo que pensó que sería la excepción... pobrecita.
Pero tampoco lo podía culpar a él por ser honesto. Era una situación en la que no ganaba nadie.
¿Y a ti que te importa? Tú no has follado, ni te han follado...
Touche.
— Si las tratas así, te harás de mala fama — dije antes de poder tragarme mis pensamientos.
— ¿Siempre te metes donde no te llaman? — Su ceja enarcada era intimidante, y me hizo apartar la vista.
Te lo dije...
Canturreo la vocecita burlona. Ella estaba de un humor raro hoy.
— Lo siento —Me disculpe y volví a entrar a la casa de huéspedes.
Por horas intente comunicarme con Margaret, pero no hubo caso. Lo único que obtuve de ella fue un "Espera en la casa de playa... Volveré"
¿Cuánto tenía que esperar? No lo dijo, podía referirse a un par de horas o todo el verano. ¿Qué hacía con el ególatra de mi vecino? Tampoco lo dijo ¿Tenía trabajo? Por supuesto no lo menciono.
Lo único que me quedo claro, es que no quería irme aun. Quería recordar a mi padre un poco más, y esta playa traía recuerdos hermosos.
No quería aceptar el trabajo que me ofreció Hunt a la primera, y mucho menos irme a vivir con él. Sondearía un poco antes de elegir, vería a cuanto están los moteles en esta zona y la paga por temporada alta.
Al salir vi por uno de los ventanales a Lucas, aun no se había vestido.
Gracias a Dios.
Si fuera otra persona la dueña de la casa, seguiría el consejo de Hunt, y me quedaría como Margaret me había dicho. Sin embargo algo me dice que la convivencia con ese hombre no es simple.
Los sueldos por la temporada están muy bien, y anoté varias propuestas, incluyendo la que me mando Hunt esta mañana por mensaje. Y los moteles están baratos y son lindos, pero ninguno me convence.
En ninguna parte del pueblo costero me siento a gusto, no logro evocar ningún recuerdo de mi padre, las calles de este lugar no me reconfortan, ni me dan un atisbo de felicidad.
Concluyo que la felicidad me la proporciona la playa, pero un hospedaje en esa zona es impagable.
Estoy por rendirme cuando mi teléfono suena, y para mi sorpresa en Margaret.
— Al fin respondes...
— Pero si soy yo la que ha llamado —se excusa.
— No es graciosos. Llego a este lugar donde se supone que tendré un trabajo y me encuentro con que ya no estas...
— Lo sé, lo siento, fue un viaje de último momento y todo ha sido un caos... Pero te juro que en cuanto vuelve nos pondremos a trabajar.
— ¿Y que se supone que haga mientras? — pregunto aun enfadada, pero agradecida de saber de ella.
— Te estoy depositado en este momento tu paga del mes. Mientras, tomate los días de mi ausencia como unas pequeñas vacaciones, disfruta de la casa de playa...
En ese momento mi teléfono suena y me avisa que se ha efectuado un depósito en mi cuenta.
Ok... estas podrían ser unas lindas vacaciones, pero yo veo mucho más allá.
— ¿Cuántos días te quedan en Europa?
— Al menos unas dos semanas....
— Esta bien, me quedaré y te esperaré... ¿Le puedes avisar a tu hijastro? No quiero que piense que me estoy aprovechando...
— No te preocupes por Lucas es un Playboy malhumorado, pero buena gente. Yo le aviso — Alguien le hablo, interrumpiendo nuestra conversación —. Tengo que dejarte, hablamos cuando llegue.
Al menos tendría acceso a mis lindos recuerdos y ahorraría en hospedaje. Pero no me tomaría unas vacaciones, buscaría un empleo para estos días y juntaría todo el dinero posible.
Comienzo a ver más que posible cumplir mi sueño y recuperar mi fondo universitario.
Ningún local que quiere contratar por un par de semanas, y todos dicen que el pago es a fin de mes, por lo que si me voy antes, solo me quedo con las propinas.
Mi última opción es Hunt, y no quiero aprovecharme, pero en verdad quiero volver a pintar.
Ni siquiera hace preguntas, necesita una camarera urgente. Acepta pagarme por día y todas las propinas que pueda ganarme.
Si consigo ahorrar para comprar materiales de calidad, estoy segura que puedo crear algo asombroso para el final de temporada y garantizar más de un año de estudio. Podría terminar la carrera como siempre lo planee, como mi padre lo había planeado para mí.