Los noticieros interrumpieron su programación habitual con una alerta urgente. La pantalla mostraba ambulancias, luces giratorias, policías escoltando camillas y flashes de cámaras en la entrada del hospital central. —Último minuto. Ha sido rescatada Esmeralda Landeros, hija del empresario Casimiro Landeros. La mujer, secuestrada, fue encontrada con vida tras un operativo especial. Su estado de salud, sin embargo, se mantiene reservado. Violeta apagó la televisión con un gesto seco. Sophia permaneció sentada, mirando la pantalla apagada. La tensión en su cuerpo era visible. Las manos juntas. Los labios apretados. —Voy al hospital —dijo, poniéndose de pie. —¿A ver a Esmeralda? —No —respondió en voz baja—. A ver a Taddeo. No explicó más. No necesitaba hacerlo. El impulso era más fuert

