Un Príncipe Puede Ser Impulsivo El despertar de Amélie había traído un torbellino de actividad a la mansión. Desde el momento en que se supo que la duquesa estaba consciente, todo el personal de la casa entró en una febril conmoción. Las órdenes del marqués Abernathy, claras y tajantes, se esparcieron por cada rincón: "Amélie debía ser cuidada con extrema atención" Su salud era delicada debido al sangrado y cualquier descuido sería imperdonable. Los sirvientes corrían por los pasillos, algunos trayendo mantas, otros preparando infusiones relajantes y algunos más atendiendo los aposentos para asegurarse de que nada faltara. El ambiente, a pesar de la seriedad de la situación, estaba cargado de urgencia y preocupación. Todo debía estar perfecto para garantizar el reposo absoluto de la duqu

