Culpa George se arrodilló entre sus piernas y se sacó la camisa dejándose apreciar por la joven y se rio bajo al ver sus ojos abrirse y su mano elevándose para tocar su abdomen, pero luego bajó la mano avergonzada. - Puedes tocarme... - su voz sonó ronca con la respiración agitada - Yo quiero tocarte... El joven miró a Rose en silencio como pidiendo permiso y la joven asintió suavemente. George bajó la mano y la acarició con la mano abierta rozando su piel desde su tobillo a su lado subiendo por su pantorrilla hacia su muslo arrastrando el camisón con él. Cada vez que la mano se detenía Rose contenía la respiración expectante. Su piel era suave y blanca como seda, George tragó saliva al ver sus reacciones. - Levanta los brazos... - le pidió y la joven obedeció para que el joven le saca

