Distancia y Miedo El día siguiente se arrastró con una lentitud insoportable. La mansión estaba en silencio, un contraste inquietante con el bullicio de los días previos. El cielo gris del amanecer se había alzado por completo, pero George no encontraba ninguna luz en él. Desde que había despertado esa mañana, con los recuerdos frescos del cuerpo de Rose entrelazado con el suyo, parecía que una carga oscura se había asentado en su pecho. Apenas había dormido, atormentado por lo que había hecho y ahora, cada minuto que pasaba solo aumentaba su ansiedad. Había evitado a todos excusándose para no desayunar con ellos, incluyendo a su padre, el rey Joseph y a su hermano Connor. No tenía cara para ver a su padre y al marqués que había sido su maestro. Había tomado a su hija bajo su techo. No t

