No creo que papá y mamá quieran que pase noche vieja y navidad con ellos, no veo rastro del chico J. Posiblemente ha sido un sueño y estoy con alguien que pronto me echará. No suelo pasar las fiestas con ellos, siempre hay alguna borrachera que es más importante.
-Buenos dias -dice el chico J dándome desayuno caliente- supuse que tendrias hambre.
Tengo un poco de hambre, se me ha quitado en cuanto me he dado cuenta de que no estamos en un sueño.
-Si -digo mintiendo- estoy hambrienta y debo comer por dos, intento hacerme la idea. Ojalá y su padre aparezca pronto, tendré que ir al gimnasio después del parto.
-Creo que tu papá envió una invitación para una fiesta de la empresa, puedes ir conmigo o -hace una pausa muy dramática para mí gusto- ir con mis padres.
Ni loca, no es por él sino por mí.
-Creo que debes ir solo -digo con cierto pesar- te irá bien, ya ascendiste.
Pero él quiere que vaya con él así que insiste en que debo buscar algún vestido lindo. Definitivamente no iré con él a un evento de papá, no es que sea feo sino que sus lentes lo hacen ver mal y no se los puede quitar porque se quedaría completamente ciego.
-Es eso o ir con mis padres -dice- quiero creer que irás con los empresarios. Y en cualquiera deberás usar un vestido bonito.
Gracias por conocerme muy poco, eso me agrada mucho. De momento prefiero mantenerme bien lejos de mi padre, debe aprender a vivir sin mí.
-Ire con tus padres -digo un poco asustada- tu ya conoces a los míos y es muy grosero de tu parte no presentarme a los tuyos.
El chico J afirma que hay que hacer seis horas de camino pero juro que las siento eternas.
-¿Crees que lleguemos a enamorarnos? -pregunto con curiosidad- digo, ya sabes que la costumbre de repente esconde sentimientos.
Debe ser un poco creyente en las historias de amor, no puede ser tan jodidamente escéptico. Sin embargo no lo culparía.
-No -dice- miranos... tu la bella rica y yo el horrible pobre -eso último lo ha dicho como si se odiara a si mismo y no debe ser así- suena a novela rosa.
Soy una torpe, las personas me ven inalcanzable y es que yo lo hice, cree todo este lío y ahora todos me tratan con temor. Tal vez él ni siquiera me teme sino que lo ha dicho por lástima hacia mí y mi bebé.
-Creo que ese vestido te sienta bien -dice y yo siento que me he subido a una nube- aunque en ocho meses no se te vera bien.
Pero le gusta fastidiar cualquier situación cursi, comienzo a descubrir porque no tiene novia, desafortunada la que se enamore de él.
-Has herido mi corazón -digo fingiendo dolor- y el de mi bebé igual.
Pasan cinco horas de seis y sucede lo imposible, solo a mí me pasan tantas cosas tontas en menos de un día.
-Quiero vomitar -digo casi en tono de súplica- en verdad, debes orillarte, no lo puedo tener dentro más tiempo y tu auto no está en condiciones de un vómito.
Nos paramos y comienzo a vomitar como manguera sin poder detenerme, . Me siento terrible al vomitar tanto por tan poca comida.
-Sofía creo que debes tomar agua y volver al auto.
No está vomitando, no lo entiende por lo tanto no tiene derecho a opinar.
-En un segundo -digo casi muriendo- prometo que vuelvo en un segundo.
Y pasa el segundo, me recompongo y vuelvo a mi vida casi normal.
Una hora mas y casi llegamos a casa de sus padres, son las cinco horas más la hora que se hace entre su casa y el inicio de la ciudad. Creo que las únicas veces en las que he viajado tanto es cuando viajo en avión, estoy extrañando tanto mi vieja vida.
***
-Cariño -dice su madre- trajiste a una chica, pasen ambos, tengo chocolate caliente, entren rápido, hace un frío horrible, van a pescar un resfriado horrible.
Su madre nos sirve chocolate caliente y honestamente tengo demasiados años sin ver una bebida casera y caliente que no sea café. Mi madre ni siquiera volviéndose loca hace chocolate caliente.
-Es preciosa -comenta mientras me miran de manera rara- lo hemos educado bien.
Ellos están orgullosos por la novia aunque si supieran mi secreto no lo estarían tanto, ya les ha contado del puesto, se sienten muy orgullosos de su hijo. Hasta ahora sé poco de su familia pero tengo entendido que su madre dejó de trabajar hace poco cuando él se graduó y entró a la empresa, su padre aún trabaja y él le da manutención a ambos de su sueldo.
-Soy Sara -dice- y tu debes de ser Sofia, él nos ha hablado mucho de ti y es grandioso que el pequeño por fin tenga novia. Mejor que sea la chica que tanto menciona.
Yo no entiendo, se supone que nos estamos conociendo, él y yo nunca nos habíamos visto.
-¿Cómo me conociste? -pregunto totalmente intrigada- yo no recuerdo la primera vez que te vi.
Será un juego de él o algo real respecto a la manera en la que me conoció.
-Tu necesitabas llegar con tu papá y llevabas una caja muy pesada así que yo te ayudé con ella, subimos y tu ibas demasiado ocupada -dice y parece real- estabas viendo el celular, no parabas de hablar sobre una fiesta pero en cuanto te vi supe que debía acercarme a ti.
Estoy llorando. Es una historia tan linda y cliché. Adorable a decir verdad, comienzo a consumir su chocolate porque en serio esto es delicioso. Creo que estoy en un punto de locura-psicosis muy grande.
-Eso es grandioso -digo mientras reprimo el impulso por acabarme la taza de Jake- este chocolate es delicioso.
La noche avanza y nosotros conversamos sobre todo y nada, como si al amanecer se nos olvidara todo. Me siento joven, como si no fuera a tener un bebé pronto.
-Besame -susurro sintiéndome un poco tonta- besame.
Y justo a punto de besarme suena el primer fuego artificial y grito asustada escondiéndome en sus brazos. No hay nada que me dé más miedo en la vida.
-¿Te asusta? -pregunta y asiento con la cabeza- dejen de lanzarlos, está embarazada y no puede asustarse.
-¡Esta navidad es dichosa para nosotros! -dice su madre- llena de bendiciones, ordenare que paren los fuegos.
Nos retiramos a dormir a la habitación de Jacob y yo entiendo que dormiremos juntos de nuevo.
-Buenas noches -digo.
-Buenas noches -responde- para ambas personas.