De un sobresalto, Alissa despertó empapada de sudor. Cuando se dispuso a frotar su frente para secársela, se dio cuenta que tenía una vía y un adhesivo con su nombre y número de identificación. Estaba en el hospital. Estaba más confundida que nunca. No estaba segura si todo había producto de un sueño pero no tuvo tiempo para las respuestas, enseguida percibió la presencia de su jefe quien estaba sentado en una silla cerca de la cama. —Por fin despertaste, ¿cómo te sientes? —¿Qué hago aquí? Él sacudió la cabeza lentamente. —Te dejaron en Emergencias. Los médicos nos informaron que estabas muy golpeada y bajo los efectos de una potente droga. Alissa, te dije que no fueras sola. —¿Qué pasó con el micrófono? —No pudimos rastrear tu localización. Quisimos saber en dónde te encontrabas pe

