Un par de días después, mientras preparaban el desayuno, Valery habló con voz suave. —Deberías salir con Mike hoy. Desconectarte un poco —dijo Valery, acercándose a él con una suavidad casi instintiva. Jacob la observó, leyendo más en su mirada de lo que ella decía. —¿Estás segura? —preguntó, apoyando una mano en su cintura, buscando anclarse a ella. —Muy segura —respondió, arreglándole el cuello de la camisa con un gesto lento, casi acariciante—. Te hará bien… despejarte, reír un poco. Yo me encargo de la tienda. Vayan, hagan cosas de hombres… o lo que sea que ustedes llaman "divertirse". Mike alzó la mano desde la entrada con un gesto exagerado. —¡Prometo devolverlo entero! Aunque no garantizo sobriedad —añadió con una mueca cómica. Jacob rió, sacudiendo la cabeza. —No le hagas c

