Nadie dijo que sería fácil

1767 Words
Harry's POV Los días siguen pasando y sin darme cuenta ya son tres meses sin mi ___________. Al principio era más duro, si no fuera por Derek y Hailee probablemente ya estaría muerto. No mentiré diciendo que estoy perfecto, porque no lo estoy, aún la extraño y siento un vacío espantoso en mí, que puedo llenarlo temporalmente con alcohol y odio reconocer que también con Carolina. A medida que iba añadiendo sustancias me sentía mucho mejor en el momento, pero al día siguiente estaba aún peor, más deprimido, más mierda, más solo. Entonces tuve que añadir un elemento extra: mujeres. Cada día despierto al lado de una diferente: rubias, morenas, pelirrojas, altas, bajas, no me interesa. Todo sea por no estar solo de nuevo, por no sentir tanto frío en la noche. Reconozco que algunas son mejor en la cama que __________, pero ninguna puede ocupar su lugar, o siquiera igualarla.  - ¿Quién es _________? - pregunta la morena de ojos azules acostada a mi lado mientras se viste en la mañana. - ¿Mmm…? - gruño haciéndome el desentendido. - _________.... Has repetido ese nombre mientras lo hacíamos. ¿Quién es? - No te importa. - Ya veo- dice riendo- te dejó tu novia, ¿no es así? Tranquilo precioso, eres muy guapo, esa perra se lo pierde. - No hables así de ella. No es una perra. - Mientras que tú sigues sufriendo por ella te apuesto que ella ya se consiguió a otro. Acéptalo. - Lárgate. - En eso estoy lindo. Llámame cuando quieras...-dice saliendo. Maldita zorra, ¿cómo se le ocurre hablar así de __________? mi _____________!!! Ella sería incapaz de hacer algo así. Bueno, es verdad que ya hemos terminado, pero no puede estar con nadie más. Por lo menos todavía no. Mi celular comienza a vibrar y estoy a punto de mandar a la mierda todo cuando veo que es una videollamada de Liam, decido ignorarlo, no tengo ganas de oír sus problemas ahora. Suena otra vez, y otra. Y recién a la cuarta vez contesto y me doy con la sorpresa de que no es mi amigo. Sino Jacob. - Tío Harry!!!- grita emocionado y cubre su boca inmediatamente- lo siento, me emocioné- dice susurrando- pensé que no contestarías nunca! - Lo siento pequeñín, estaba durmiendo. ¿Todo bien? ¿Ha sucedido algo con tus padres? - No- susurra- quería saber de ti. Te extraño mucho y nadie quiere decirme nada sobre ti- hace un puchero- es más, le robé el móvil a mi papá un ratito para hablarte. - Estoy bien pequeñín, disculpa que no te haya visitado o llamado, pero... - Sí lo sé, estás trabajando. Termina pronto tío Harry, y ven por la tía ____________, te necesita mucho. - No es tan sencillo J. - Mamá dice que es por su bien, pero trata muy feo a mi tía-dice haciendo un gesto de desaprobación con sus labios- papá intenta ayudar, pero después ellos pelean y _______ se pone peor... - ¿Cómo está ella? - me atrevo a preguntar, después de lo que me dijo Hailee ni siquiera he mencionado su nombre delante de los hermanos. - Mal- susurra- sólo llora y pide perdón. Ni siquiera quiere comer. Es más, ahorita mamá la está gritando de nuevo. - Tu mamá no debería gritarle tanto- digo guardando las ganas de ir y personalmente matarla- tu tía necesita que la apoyen mucho. - Eso hago! - exclama orgulloso- hace un tiempo comenzamos a dedicarte cosas- sonríe- yo te hice muchos dibujos y ella escribió muchas cartas. ¿No te llegaron? - pregunta triste. - Por supuesto que sí, cielo- miento- me encantaron tus dibujos - seguro _________ los tiene escondidos - creo que deberías devolverle el teléfono a tu padre. - Sí, pero estaré llamando de nuevo ¿vale? - Me parece bien. - ¿No quieres que le diga nada a la tía ________? - Dile que la amo mucho. A pesar de todo. - Jacob! ¿Qué haces encerrado aquí? A tu madre casi le da un colapso nervioso... ¿Con quién hablas? - Mira- dice el niño entregando el celular. Ella pone la misma expresión que yo. Hace tanto que no la veo. Y realmente está mal, tiene los huesos pegados al rostro, ojeras y su piel tiene un tono amarillento. Además de que pareciese que ha estado llorando. - Harry- susurra ella tocándose los labios. _____________'s POV He estado mandando mi cv a algunas empresas, tal vez si comienzo a trabajar pueda dejar de pensar en Harry. Pero nadie me llama. No tengo experiencia trabajando, y, además, no he terminado mi carrera. No soy nada. Voy al baño y abro mi ya conocido pote de pastillas y tomo tres. Ya casi no hacen efecto. - ¿Qué haces que no respondes? - dice Dani en tono enojado mientras entra a mi habitación- te estoy llamando para comer desde hace rato. - Nada, lo siento. Ya voy. - Y espero que te comas todo, me ha costado mucho cocinar. Lo mismo para todos, ya me cansé de cocinar algo especial para la princesa. - Vale, ¿qué comeremos? - Lasagna- dice y levanta su ceja al ver mi rostro- ¿algún problema? - No puedo comer eso, lo siento- digo intentando controlarme, la última vez que Harry y yo estuvimos bien comimos lasagna en mi restaurante favorito. Mi cumpleaños. Esa noche. La foto. Todos los recuerdos comienzan a florecer. - Lo lamento, lo vas a comer. No será un restaurante de cinco tenedores, pero te comes mi comida. - Dani por favor. - Ya estoy harta __________! ¡Deja de actuar como una jodida niña! Hasta mi hijo de cuatro años ha comido ¿y tú no quieres? ¿Qué cojones te pasa? - Por favor- es lo único que digo antes de comenzar a llorar de nuevo. - Ya comenzaste...- mira mi mano- ¿qué escondes? - Nada. - Dame- me empuja y ahora es ella quien tiene mi pote- ¿es por esto que te comportas así? ¡¡¡Esto te está haciendo daño!!! Deja de tomar esas porquerías. - No, no las botes- digo intentando forcejear con ella, pero Dani es más fuerte y me empuja fuerte, ¡haciendo que caiga al suelo y aprovecha en abrir el caño- Daniela! ¡No! ¡Mis pastillas no! - grito llorando. - ¿Puedes callarte? Suficiente mal ejemplo ya eres para mi hijo ahora como para que encima te pongas a gritar como una loca. - Me pueden decir que esta... Daniela!!! ¿Qué hiciste? - Liam entra y mira toda escena. - Siempre soy yo la mala. ¿No te das cuenta Liam? Ahora no quiere comer lasagna la niña. ¡¡¡Y está tomando estas porquerías!!! Haz algo _________, busca trabajo, ¡no lo sé mierda! - ¿Puedes ir a buscar a Jacob en vez de seguir gritándole? Ella nos necesita coño y tendrá sus razones si no quiere comer. - Esto no se queda así - dice antes de salir. - ¿Me quieres contar por qué no deseas comer? - Es algo tonto- susurro apenada. - Te recuerda a él ¿cierto? - inquiere y asiento llorando- ven aquí- dice abrazándome- ¿recuerdas cuando terminé con Dani y yo no quería ni siquiera tomar agua porque le recordaba a ella? - pregunta sonriendo y yo asiento- ¿recuerdas lo que hacías? - Preparaba jugo. - Me ayudaste muchísimo __________ y Harry también, lo que Dani no entiende es que llegó el momento de apoyarte a ti. ¿Te parece si traigo ese pollo con ensalada que te encanta? - No, no deseo causar más problemas con Dani. Comeré la lasagna. - Igual estaba horrible- dice haciendo un gesto de desagrado- y Jacob quiere panqueques. Volveré en unos minutos. - Gracias Liam, en serio, gracias. - No me agradezcas... Todavía. No quería decirte nada aún porque no deseo que te sientas presionada, pero... En la escuela de Jacob necesitan una asistente de enfermería y pensé en ti. Podrías aprender más y recibir algo de dinero. ¿Qué dices? - Eres el mejor amigo del mundo Liam- digo abrazándolo- no sé cómo agradecerte, por tanto. - ¿Podrías vigilar que a Dani no le dé un paro cardíaco? Parece que Jacob anda escondido porque se hartó de los gritos de su madre. - Lo encontraré- digo. Sonríe y sale de mi habitación. Entonces me pongo a pensar ¿qué diablos estoy haciendo con mi vida? Me la paso sentada aquí llorando todo el día y al final no hago nada. La vida sigue sin importar si estoy feliz o no. El tiempo no perdona ni espera a nadie. Me dirijo sigilosamente por las habitaciones en busca de mi pequeñín. Estoy a punto de abandonar la habitación de limpieza cuando oigo risas desde el armario. Y al abrirlo me encuentro con Jacob. Mi sorpresa es mayor cuando veo que no está jugando sino haciendo una videollamada. Con Harry. Mi Harry. Cuanto tiempo sin verlo. Y justo cuando lo hace tiene que verme así. Espantosa. Llena de ojeras. Prácticamente hecha mierda. Y él parece tan fresco. Tiene aspecto de recién levantado, pero tiene color, y la mirada dura. Como si siguiera con su vida aún sin estar yo en ella. - ___________- dice apenas audible. - Dios... Harry, Jacob, ¿podrías darme el teléfono? - Claro- responde sonriendo- adiós tío Harry. - ¿Cómo estás? - pregunta rascando su cabello. - Bien- miento- comenzaré a trabajar en estos días. ¿Y tú? - He estado mejor. Me haces falta. Mucha. Mierda, parezco un arrastrado ¿cierto? - No... Nada de eso. - ¿Sabes? No planeaba esto, Jacob me llamó y... Verte cambió todo. Me estaba sintiendo mejor... Te extraño amor. - También te extraño Hazz. No sabes cuánto. - Cariño yo... - ¿________? ¿Qué demonios haces en la habitación...? ¿Ese es el teléfono de Liam? - Yo... - ¿Qué haces hablando con ese criminal _________? ¡Dame ese teléfono y tú Harry no vuelvas a llamar aquí eh! - No Dani espera- digo tratando de poder seguir hablando con Harry, pero ella corta la comunicación- ¿es en serio? Eres peor que una niña. Nena... -toca mi hombro- tienes que dejarlo ir... - Sé que es lo mejor. Pero hay algo que me impide hacerlo. Es más fuerte que yo Dani... Lo necesito conmigo aquí... Es como una droga. - Y las drogas matan. Tu amor por él también. Debes entender eso linda. Comenzar tu vida de nuevo, eres joven y tienes todo por delante. Sólo tienes que poner de tu parte. Adiós pastillas y adiós Harry. Son las tres de la mañana y me dirijo a mi baño, localizo lo que quedan de mis píldoras. Si quiero comenzar a trabajar debo dejar de tomarlas, o no podré estar lúcida. Abro el caño y dejo que se diluyan una por una. Dani tiene razón, debo ser otra ________, tengo todo a mi favor. Una nueva vida. Una mejor vida. Una tranquila vida. Y entonces viene lo difícil. Despedirme de Harry. Prendo una cerilla e intento quemar una de nuestras fotos. Fue de mi cumpleaños. Derek la tomó apenas nos vio y creo que es la más perfecta que tenemos. Irónicamente es la última también. Suelto la foto al quemarme el dedo. Puedo renunciar a todo. A mis píldoras. A mis horas de sueño. Pero no puedo renunciar a él. A mi más grande droga.
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