REVELACIÓNES

657 Words
La semana continuó con la tensión en aumento. Sara sentía que cada día que pasaba se hacía más difícil ocultar sus verdaderos sentimientos. La presencia de Nicolás era constante, y aunque apreciaba su amabilidad, no podía ignorar el creciente malestar de Diego. El viernes, después de clases, Diego le envió un mensaje a Sara: "Podemos hablar después de la escuela? Te espero en el parque". Sara aceptó, sabiendo que no podían seguir evadiendo lo que estaba ocurriendo entre ellos. Cuando llegó al parque, Diego ya estaba allí, sentado en un banco bajo la sombra de un roble. Al verla, se levantó y le hizo una seña para que se sentara a su lado. —Hola, Sara —dijo Diego, con una mezcla de determinación y nerviosismo en su voz. —Hola, Diego. ¿De qué querías hablar? —preguntó Sara, aunque en el fondo ya lo sabía. Diego respiró hondo antes de hablar. —Sara, he estado pensando mucho en nosotros, en lo que está pasando. No puedo seguir fingiendo que todo está bien cuando claramente no lo está. Sara lo miró, sintiendo su corazón acelerarse. —Diego, yo también he estado pensando mucho. No quiero que nuestra amistad cambie, pero siento que hay algo más entre nosotros que no hemos enfrentado. Diego la miró intensamente. —Sara, la verdad es que... estoy celoso de Nicolás. Me molesta verlo cerca de ti porque... porque me importas más de lo que creí posible. Me he dado cuenta de que mis sentimientos por ti van más allá de la amistad. Sara sintió una oleada de emociones. Había esperado tanto tiempo escuchar esas palabras, pero aún así, la realidad la golpeó con fuerza. —Diego, yo... yo también siento lo mismo. Desde que llegué a esta escuela, te has convertido en alguien muy especial para mí. No sabía cómo decírtelo, y luego Nicolás apareció, complicando todo. Diego tomó la mano de Sara, sus ojos llenos de sinceridad. —No quiero perderte, Sara. Si tienes sentimientos por Nicolás, lo entenderé. Pero necesitaba que supieras lo que siento por ti. Sara apretó la mano de Diego, sintiendo una mezcla de alivio y felicidad. —Diego, Nicolás es solo un amigo. Me agrada, pero mis sentimientos por ti son mucho más fuertes. No quiero estar con nadie más que contigo. Diego sonrió, visiblemente aliviado. —Entonces, ¿quieres intentarlo? Ser algo más que amigos. —Sí, quiero intentarlo —respondió Sara, sintiendo que un gran peso se levantaba de sus hombros. Diego la acercó y la abrazó, un gesto que significaba más que mil palabras. Sara sintió que, por primera vez en mucho tiempo, todo estaba en su lugar. Mientras caminaban juntos por el parque, hablando sobre todo lo que habían estado reprimiendo, Sara se dio cuenta de que enfrentar sus sentimientos había sido la mejor decisión. Aunque sabían que no sería fácil y que habría desafíos, estaban dispuestos a enfrentarlos juntos. Al día siguiente, Nicolás los vio juntos y no pudo ocultar su sorpresa. Se acercó a ellos con una sonrisa forzada. —Veo que finalmente se han dado cuenta —dijo Nicolás, intentando sonar despreocupado. Diego, con el brazo alrededor de Sara, asintió. —Sí, Nicolás. Sara y yo hemos decidido intentarlo. Nicolás miró a Sara, sus ojos mostrando una mezcla de tristeza y aceptación. —Me alegro por ustedes. De verdad —dijo, aunque su voz temblaba ligeramente—. Sara, siempre serás una gran amiga para mí. Sara sonrió, agradecida por su comprensión. —Gracias, Nicolás. También valoro mucho tu amistad. Con eso, Nicolás se despidió y se alejó, dejándolos solos. Diego miró a Sara, sus ojos llenos de promesas y esperanza. —Esto es solo el comienzo, Sara. Juntos, podemos enfrentar lo que venga. Sara asintió, segura de que había tomado la decisión correcta. Con Diego a su lado, sentía que podía enfrentar cualquier desafío. Mientras caminaban de la mano, el futuro se veía más brillante que nunca.
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