Capitulo 1
Seattle parecía cada vez más irreal, desde los últimos once meses todo parece ir a ritmo más lento, han pasado más de trecientos días desde que se fue y no eh olvidado ningún detalle de ella, en especial su hermoso rostro que aparece constantemente entre mis sueños . La he buscado desde el día en que decidió marcharse sin mirar atrás y he dedicado demasiados investigadores para incluso poder encontrar una pista de su paradero, pero nada, todo ha sido inútil, es como si se la hubiera tragado la tierra.
Suelto un suspiro, doy media vuelta y me alejo del ventanal de la oficina, me arrojo sobre mi silla y devuelvo mi total atención a los papeles que tengo sobre la mesa, leo uno tras otro hasta que unos toques en la puerta llaman mi atención.
-Adelante-
-Señor Pent, es mi hora de salida, ¿necesita algo antes de que me valla? - negué con la cabeza.
-Está bien, puedes irte- asintió y salió cerrando la puerta detrás de él. Alejandro Gandul, mi nuevo asistente por decirlo de alguna forma, después de la estupidez que cometí con Sabana me negué en rotundo a volver a tener a una mujer como secretaria, Alejandro estuvo trabajando durante un tiempo en el área de administración y después de haber leído su currículo y lo bien que se desempeñó en ese tiempo no dude en ofrecerle la oportunidad y parece que hasta el momento la ha aprovechado bien, es casado y tiene un hijo pequeño, según sus datos, debe estar ansioso por poder volver con él.
Me paso ambas manos por el pelo y giro sobre mi silla hasta quedar de frente al ventanal, ¿Qué estará haciendo ella en este momento? Quizá leyendo un poco, a ella le encanta leer, también cocinar y lo hacía de maravilla, o quizás este en algún bar, bebiendo y bailando junto a un idiota que tal vez no sabe nada de ella y solo quiere sacar un polvo.
La sola idea de que pudiera estar con alguien más, que otra persona pueda disfrutar de su cuerpo, me enferma, me enfurece y siento ganas de querer a cualquier bastardo que ose tocar su piel, besar sus suaves y exuberantes labios, sentir la suavidad de sus carisias, a cualquiera que pudiera tener alguna parte de ella. Suelto un gruñido y me pongo de pie, me acerco al mini bar y tomo una botella, sirvo un vaso de Bourbon y considero la idea de ir a algún bar embriagarme y acostarme con la primer mujer que me pasara por enfrente. Pero no, que demonios estoy diciendo, ella nunca haría algo así, mi cielo es demasiado inocente. Probablemente esté estudiando, sonrió al recordar las veces en las que la quedaron en la biblioteca a altas horas de la noche, devorando un libro tras otro y escribiendo pequeñas notas en su libreta.
-¿Por qué sigues despierta?- da un pequeño brinco por la sorpresa y se gira para mirarme.
-Esperaba a que volvieras, pero supongo que se me fue el tiempo- sonrió y me adentro a la biblioteca cerrando la puerta detrás de mí.
-¿Qué es lo que lees?-
-Tengo que entregar un ensayo y busco algunas citas-
-Mmm...- me acerque hasta pegar su espalda a mi pecho, rodee su cintura y hundí el rostro entre su cabello inhalando su aroma –Es tarde para hacer la tarea-
-Entonces seguiré mañana-
-Buena chica- deslice mis manos hacia arriba hasta encajar sus senos en mis manos –Ahora subamos a la habitación- soltó una risita y se giró entre mis brazos hasta quedar cara a cara frente a mí, paso sus brazos por mi cuello y deslizo los dedos entre mi cabello.
-Si señor Pent- escuche la sonrisa en su vos y solté un gruñido a la vez que la alzaba por la cintura y la dejaba sobre el escritorio antes de poseerla salvajemente.
Abro los ojos y el espejismo se desvanece poco a poco, de repente ciento un inmenso vacío y tomo asiento nuevamente sobre la silla de cuero, intento entenderlo pero no puedo, no encuentro alguna razón por la cual me haya abandonado, ella era mía y se había ido sin dar explicaciones más que una estúpida carta diciendo que tenía que hacerlo. Me masajeo las sienes y tomo mi teléfono para marcar al nuevo investigador y este atiende al primer tono.
-Fox-
-Soy Pent- tomo una bocanada de aire – ¿Has encontrado algo?-
-La vieron en la estación de Montana- ¿Montana, cómo demonio llego ahí?
-¿Otro estado?-
-Sigo buscando-
-Intenta enfocarte en su matrícula universitaria, no lo había considerado pero es posible que intente retomar las clases-
-Estaré en ello- termino la llamada y me pongo de pie dispuesto a volver a la mansión, salgo de la oficina y llego hasta el estacionamiento, subo a la parte trasera del todo terreno y Samuel comienza a conducir, llegamos a casa veinte minutos después gracias al trafico reducido y atravieso la puerta principal para subir a la segunda planta, camino hasta la antigua habitación de Alexis y tomo una ducha antes de meterme en la cama, abrazo su almohada tratando inútilmente de llenar un poco el vacío que siento y cierro los ojos sumiéndome en un profundo sueño.
⚪⚫⚪
Abro los ojos y apago el despertador antes de ponerme de pie, tomar una ducha y colocarme un traje gris de raya diplomática, entro a la cocina y saludo a Clara antes de tomar mi café y salir de ahí, atravieso la puerta de mi estudio y enciendo el ordenador antes de tomar asiento.
Es patético, pero enfrascarme en el trabajo es la única manera que tengo de distraerme y dejar de pensar en Alexis, paso la mayor parte del día en la oficina y el resto del tiempo en el estudio, duermo solo un par de horas y me mantengo en pie gracias a la cafeína. Logro terminar un par de hojas de cálculo antes de que el estrepitoso sonido de los tacones de mi madre irrumpa en la habitación.
-No respondes mis llamadas-
-Hola madre-
-Tampoco las de tu padre-
-Tengo mucho trabajo-
-No es verdad, simplemente estas evitándonos- observe su rostro y noto como sus ojos se llenan de lágrimas –No te alejes tú también de nosotros- me pongo de pie y me acerco a ella hasta envolverla entre mis brazos.
-Volverá- es todo lo que pude decir porque es lo que yo creo fielmente, Alexis regresara conmigo y no habrá nada que pueda evitarlo. Ayudo a mi madre a sentarse y le pido una taza de té a Clara para tratar de calmar sus nervios, suelto una maldición al escucha el sonido de mi teléfono y me acerco a él para silenciarlo cuando veo Fox en el identificador de llamada. Lo tomo y atiendo sin dudarlo.
-Pent-
-La encontré...- es todo lo que pude oír antes de atacarlo a preguntas, después de tanto tiempo, por fin volvería conmigo.