Capitulo 4

1169 Words
Siento que me falta el aire y busco a tientas algo de lo que poder sostenerme, observo a la pequeña personita envuelta entre mantitas blancas que llora desconsoladamente y siento unas inmensas ganas de tomarlo en brazos y consolarlo, por el rabillo del ojo observo que Alexis me mira atentamente desde la puerta y después de algunos segundos se acerca con paso inseguro, incapaz de poder apartar la mirada, como le quita un par de mantas de encima y después lo toma en brazos, lo mece con cuidado sobre su pecho y comienza a susurrarle palabras cariñosas hasta que comienza lentamente a tranquilizarse y por fin deja de llorar. Ver a Alexis de esa forma es un recuerdo que se quedara grabado a fuego en mi memoria, veo de nuevo al pequeño bebe sobre su pecho y comienzo a hacer cuentas mentalmente, quizás tenga dos meses lo que correspondería al tiempo en que estábamos juntos, lo que significa que es mío, mi hijo. Por dios, me paso ambas manos por el pelo y tiro fuertemente de él. Me arrojo sobre la vieja cama matrimonial y hago una mueca por lo incomoda que es esta. Espero paciente a que mi hijo se tranquilice y entonces subo la mirada ahora hasta conectarla con la de Alexis que me mira entre molesta y aterrada, lo que solo logra confundirme más, me pongo de pie y camino hasta ellos, examino a detalle esa pequeña carita rosada por el llanto y arriesgándome a ser rechazado, extiendo la mano y deslizo los dedos por toda su carita, tiene unas preciosas mejillas regordetas que están húmedas por el llanto, abre su pequeña boquita rosada al tiempo que deslizo los dedos por su barbilla y noto como poco a poco comienza a cerrar sus ojitos, acomodo su sencillo gorrito blanco y me aparto para dejarlos pasar. Con una inmensa ternura deposita a mi hijo sobre la cama y comienza a envolverlo nuevamente entre las mantas, lo arrulla un poco más y se aleja lentamente de él evitando hacer cualquier movimiento brusco que pueda despertarlo, extender la mano y recoge algunos cojines del suelo, los coloca a su alrededor y después se incorpora nuevamente hasta estar junto a mí. Me obligo a apartar la mirada y repaso la habitación con sumo cuidado, es una recamara de quizá ocho metros cuadrados a lo mucho, con una horrible cama en mal estado y una mesita de noche al lado izquierdo de esta, tiene un pequeño closet de dos puertas junto a la puerta y una silla repleta de bolsas y cajas con ropa al lado. Frunzo el ceño y vuelvo la vista hasta Alexis que hasta el momento se mantiene callada, con la mirada baja y se retuerce los dedos sobre el vientre. La repaso ahora a ella con la mirada y se me seca la garganta al ver lo delgada que esta, tiene el rostro demasiado delgado y desde lejos podría verse como apenas y puede mantenerse en pie. Me muevo rápidamente y camino al otro extremo de la habitación, quito las bolsas y cajas de las silla con sumo cuidado y se la acerco para que pueda sentarse, niega en silencio y reprimo un gruñido, le pongo las manos sobre los hombros y la obligo a sentarse, hace una mueca y me arrodillo para quedar a su altura. -¿Estas bien?- asiente son decir palabra –Háblame cielo, que ocurre, te duele algo- -No- levanta la vista –Hablemos en otro lado- asiento rápidamente y la sujeto del brazo para volver a la pequeña salita, entrecierra la puerta detrás de nosotros y al salir observo al mismo sujeto que me abrió la puerta ¿Qué sigue haciendo este idiota aquí? Estoy por decirle que se largue cuando de la nada aparece otro sujeto con los restos del jarrón en las manos. -Alex cariño, ¿Quién es tu amigo?- me atraganto con mi propia saliva al ver cómo me repasa lentamente con la mirada. -Hana, él es Brandon- me sonríe descaradamente, tira a un contenedor los restos del jarrón y se acerca hasta mi con paso rápido, me tiende la mano y dudoso se la estrecho- Brandon él es Hana- -Hannan Albarado, pero puedes decirme hana- flirtea descaradamente –Soy de España, Madrid para ser exactos- -Brandon Pent- me limito a decir hasta que un carraspeo llama mi atención, le suelto la mano, giro el rostro y encuentro al primer sujeto mirándome con los ojos entrecerrados. -¿Terminaste de coquetear?- frunzo el ceño desconcertado por su pregunta -Sera mejor dejar a Alex sola con este sujeto para que hablen- -No te pongas celoso cariño, solo estoy siendo cortes- ¿cariño? creo que perdí el hilo de la conversación. -Están comprometidos- susurra Alexis junto a mí, asiento y sin poder evitarlo rodeo su cintura con un brazo y la acerco posesivamente hasta mí. Los dos sujetos me dedican una última mirada y salen del apartamento dejándonos por fin solos. -Es hora de hablar- me giro para mirarla y veo que sigue igual de pálida –Por favor siéntate, parece que en cualquier momento fueras a desmayarte- -Estoy bien- -Siéntate- me obedece a regañadientes y se arroja sobre el feo sofá, me acomodo frente a ella sobre la mesita de centro y rodeo sus delgadas piernas entre las mías, la observo un segundo más y comienzo a hablar- -¿Ibas a decírmelo alguna vez?- rehúye mi mirada. -No- susurra después de un tiempo. -Maldita sea, como puedes decirme eso como si nada- me pasó ambas manos por el cabello. -Es la verdad- ¿la verdad? Cuando se volvió tan sínica. -Bien- tomo una fuerte bocanada de aire y me tranquilizo para no comenzar a gritar -¿Qué hubiera sucedido si no te hubiera buscado, si te hubiese dejado ir? ¿Jamás me lo hubieras dicho, jamás me hubiera enterado que tengo un hijo?- -No es tu hijo- -Claro que es mi hijo maldita sea, no puedes negármelo es como si ahora mismo estuviese viendo mi propia fotografía- -Es mío- -Nuestro- -No, es mío y contestando a tu pregunta, si no me hubieses encontrando yo lo habría criado sola- -¿Sola, de verdad?- miro todo a nuestro alrededor -¿En este lugar?- -No tiene nada de malo- contesta a la defensiva. -Claro que sí, este lugar es una pocilga- se encoje en su lugar y me pateo mentalmente ante la rudeza de mis palabras- Tengo que sacarte de aquí, ni mi mujer ni ningún hijo mío vivirá de esta manera- suavizo mis palabras –Empaca todo lo que quieras cielo, nos hospedaremos en un mejor lugar antes de volver- -No me iré- -No te estoy preguntando- me inclino para quedar cerca de su rostro –Piensa en nuestro hijo, en lo riesgoso que es este lugar para el- contengo el aire al ver que sus ojos se llenan de lágrimas. -Por favor no me obligue a volver- ciento como algo se desgarra en mi interior ante sus palabras, le deslizo un mechón de pelo detrás de la oreja. -Siento que me haces quedar como un villano- susurro sobre su frente. -Es que lo estas siendo- cierro los ojos con fuerza. -¿Y si te ofrezco otra solución, algo en lo que estemos los dos de acuerdo?- me mira insegura por unos segundos pero después termina asintiendo.
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