Le doy un beso en la frente y me incorporo para sacar el móvil del bolsillo, marco el número de Samuel y este responde al primer tono.
-Señor-
-Necesito que estés aquí mañana-
-De inmediato- termina la llamada y vuelvo junto a Alexis.
-Puedes quedarte aquí todo el tiempo que necesites- alza el rostro y me mira con sus preciosos ojos brillantes –Pero a cambio tendrás que vivir en otro lugar, buscare una casa y la adecremos-
-No estoy muy convencida de eso-
-No tienes otra alternativa cielo, es eso o te arrastrare a ti ya nuestro hijo de nuevo a Seattle- asiente haciendo una mueca y refunfuña algo entre dientes - Yo me quedare con ustedes todo el tiempo que decidas quedarte aquí- me mira con los ojos muy abiertos.
-No creo que sea una buena idea-
-Yo decido si es buena idea o no-
-No me trates como una niña-
-Te comportas como tal, así que no esperes un trato diferente-
-Lo que tú digas- pone los ojos en blanco –Ahora serias tan amable de irte, Ángel y Hana regresaran pronto- me quedo estático.
-Exactamente a que regresaran- entrecierra los ojos.
-Ellos viven aquí Brandon- el aire abandona mis pulmones.
-Olvida lo que dije, nos vamos ahora mismo a mi hotel-
-¿What? ¿Por qué? -
-No permitiré que mi mujer y mi hijo estén solos con dos tipos que no conozco-
-Pero yo si los conozco- me interrumpe –Ellos me han apoyado desde que descubrí que estaba embarazada-
-¿Descubriste? -
-Sí, me di cuenta cuando tenía casi tres meses de embarazo- suelta con total normalidad.
-Eso quiere decir que cuando te fuiste no lo sabias-
-No-
-No te creo- la sostengo por los hombros.
-No es mi problema si me crees o no-
-No pienso discutir sobre esto ahora, empaca tus cosas-
-Dije que no me iría-
-Perfecto entonces me quedo yo-
-No puedes quedarte, no hay lugar- chilla histérica.
-Si pueden vivir tres adultos aquí hay espacio para uno más, recogeremos mis cosas del hotel y pasare la noche con ustedes-
-No hay sitio-
-No me importa tener que dormir en el suelo cielo, no me iré a ningún lado-
-¿Por qué haces esto? Simplemente vuelve mañana-
-No me arriesgare a que intentes huir de nuevo y menos con mi hijo-
-Desde cuando eres tan paternal-
-Desde aproximadamente una hora cuando supe de la existencia de mi primogénito-
-¿Seguro que es tu primogénito? No dudaría que tuvieras más hijos por ahí- apreté los puños eh inhale profundamente tratando de calmarme.
-Siempre fui cuidadoso con respecto al sexo-
-Al parecer no tanto- su tono comenzó a molestarme.
-Contigo fue diferente, eres mi esposa- la miro directo a los ojos –Se suponía que tendríamos hijos, quizá no en tan poco tiempo, pero sucedió y en cuanto lo supiste saliste corriendo-
-Te dije que no lo sabía cuándo me fui y por si no lo recuerdas la última vez que estuvimos juntos yo no estaba en control natal-
-Te refieres a la noche donde me confesaste todo eso, en la cual me abandonaste, esa noche-
-Vete al infierno-
-Este lugar se le parece-
-Deja de insultar este lugar, por si no te has dado cuenta esta es mi casa y también la de tu hijo-
-No por mucho, puedes estar segura de eso- le doy la espalda y camino hasta la habitación, abro la puerta con sumo cuidado evitando hacer cualquier ruido y la entrecierro detrás de mí, me acerco al pequeño bultito que duerme tranquilamente sobre la cama y me siento junto a él, es simplemente precioso.
⚪⚫⚪
-No entiendo que hacemos aquí- la miro por encima del hombro antes de sonreírle.
-No pienso dejarte sola en ningún momento- rueda los ojos y se acerca hasta quedar a mi lado, se sienta en la orilla de la cama y mece a nuestro hijo que sigue durmiendo como si no hubiera un mañana.
Guardo la última de mis camisas dentro de la maleta y la cierro antes de colgármela del hombro, tomo las llaves y ayudo a Alex a incorporarse antes de salir de la habitación, llegamos a recepción y pago la cuenta antes de salir del hotel, cruzamos a la acera de enfrente y desbloqueo el auto antes de guiar a Alexis a la puerta del copiloto.
-¿El auto es nuevo?- me mira antes de sentarse.
-Lo alquile antes de venir aquí- asiente sin decir más y cierro la puerta para dirigirme al lado del conductor -¿Hay algún lugar donde podamos comprar algunas mantas, cojines o cualquier cosa que necesites?-
-Hay una tienda en la esquina probablemente encontremos todo ahí- asiento y enciendo el auto. Avanzamos solo un par de metros antes de detener el auto, bajo rápidamente para abrirle la puerta, la ayudo a bajar, le coloco una mano sobre la espalda y la guio al interior de la pequeña y modesta tienda.
-Buenas tardes- nos saluda una mujer de entre cincuenta y sesenta años sentada detrás de un mostrador de apariencia rustica.
- Señora Davis- contesta Alexis enérgicamente.
-En que puedo ayudarles-
-Necesitamos algún colchón inflable, mantas, almohadas y una cuna o algo en lo que mi hijo pueda dormir cómodamente.-
-No creo que la cuna sea necesaria- giro para mirarla.
-¿Por qué no?-
-Jonathan duerme conmigo, es muy pequeño- asiento a regañadientes al recordar la incómoda cama.
-Entonces solo mantas, un par de almohadas y el colchón- nos repasa con la mirada antes de brindarnos una sonrisa y nos guía a través de la tienda, me acerco a uno de los anaqueles y tomo algunas de las cobijas de mal gusto junto a varias almohadas, me incorporo y antes de volver observo una caja con una mantita color azul, tiene algunos conejitos blancos dibujados así que la tomo sin pensarlo dos veces y vuelvo junto a Alexis.
Pago y cargo todo en la camioneta, conduzco hasta el edifico de Alexis y bajo rápidamente para ayudarla, me mira con cara de pocos amigo pero la ignoro antes de tomar mi maleta y las compras. Terminamos de subir las escaleras y tomo nota mentalmente de evitar que la nueva casa tenga escaleras, se ve agotada y apenas puede abrir la puerta principal, cierro detrás de nosotros y maldigo al ver a los dos sujetos cómodamente tirados sobre el sofá.
-¿Y todo eso?- apunta uno de ellos a las bolsas que llevo en manos.
-Algunas compras- asiente no muy seguro y repasa con mucha lentitud el bolso de viaje que llevo en el hombro –Brandon dormirá aquí hoy- murmura Alexis después de un rato –Se quedara en mi habitación-
-Podemos hablar un momento- dice a la vez que se incorpora.
-Tal vez luego, me siento cansada- vuelvo la vista rápidamente hacia ella y me acerco hasta ponerle una mano en la espalda.
-Vamos a tu habitación- asiente comenzando a caminar y la miro con los ojos bien abiertos, ¿obedeció así, sin más? extrañado me apresuro y la sigo a paso rápido. Cierro la puerta detrás de nosotros y espero a que Alexis deposite a mi hijo sobre la cama.
-Te ayudare a preparar todo-
-No, lo hare yo, te ves agotada, solo recuéstate y descansa un poco-
-Quisiera tomar una ducha, llevare a Jonathan con Ángel, él lo cuidara-
-¡No! Lo cuidare yo, dúchate tranquila-
-¿Alguna vez has cuidado un bebe?-
-No-
-Llamare a Ángel-
-Confía en mí, prometo que no voy a moverlo o despertarlo y si comienza a llorar llamare a ese sujeto- me mira dudosa antes de soltar el aire y comenzar a buscar un cambio de ropa.
-Ahora vuelo- asiento y comienzo a preparar mi improvisada cama sin despegar en ningún momento la mirada de mi hijo, coloco tres mantas sobre el suelo y arrojo una almohada sobre estas, tomo un par más y las distribuyo alrededor de mi bebe, me siento en la orilla de la cama y lo contemplo silenciosamente. Si alguien me hubiera dicho un año y medio atrás que yo terminaría casado y con un hijo me habría burlado en su cara y lo creería un loco, ahora sin embargo estoy aquí, en una horrenda habitación contemplando a la personita más hermosa y perfecta del universo.
-Ciertamente se parece un poco a ti- sonrió sin poder evitarlo.
-Claro que sí, es muy guapo-
-Espero no sea un engreído- suelto una risita y me giro para mirarla, lleva puesta una fea pijama rosa chillón con un simio en el frente.
-Lista para dormir- me burlo antes de ponerme de pie, camino hasta una esquina donde está mi maleta y la abro hasta encontrar un pantalón de chándal y una camiseta a juego, me incorporo y comienzo a desvestirme.
-¿Qué crees que haces?- me mira con las mejillas sonrosadas.
-Me preparo para dormir-
-Puedes cambiarte en el baño-
-Podría pero no quiero, no es nada que no hayas visto antes cielo- se gira bruscamente y se adentra a la cama, revisa que todo esté bien y se gira dándome la espalda. La imito y me tiro sobre mi cama improvisada, intento algunas posturas para sentirme cómodo y termino por acostarme de espalda. -¿Por qué Jonathan?- pregunto después de un momento. Espero paciente una contestación y me permito mirarla un minuto más antes de cerrar los ojos e inhalar profundamente –Descansa cielo y tú también angelito-
-Descansa- abro los ojos de golpe.