Capítulo 1
La temporada de la cosecha es la mejor en la Hacienda la Monarca, Alina se siente muy orgullosa del progreso que se ha logrado, sus clientes se han convencido de que no por ser una mujer no obtendrían la misma calidad que obtenían con su padre.
Alina respira con satisfacción, si su padre pudiera verla en ese momento estaría orgulloso de todo lo que ella había creado, claro que el trabajo era en equipo, Fernando su esposo la había apoyado incondicionalmente, como extrañaba aquellos años en que eran inseparables, donde ambos no podían estar sin el otro, ella seguía amándolo de la misma manera, pero el parecía estarse alejando cada día más.
Se vio al espejo, aún era joven, sus facciones solo se habían acentuado con los años, su cuerpo era esbelto, el trabajo en el campo la mantenía en forma, solo sus ojos parecían dar cuenta de lo que sentía su corazón parecían apagados, el azul intenso que los caracterizaba ya no estaba, anhelaba tanto el sentir las caricias de su esposo, en ese momento necesitaba tanto de sus palabras de apoyo.
Tocaron a la puerta suponía que sería su Nana, si fuera Fernando entraría sin avisar, se dio un ultima vistazo en el espejo y sonrió para sí misma la vida seguía con o sin ella, que mejor que seguir avanzando.
-Pasa Nana, sigo sin entender por qué tocas la puerta, sabes que estoy sola.
-No está por demás el avisar mi niña, te ha llegado otro sobre igual al de la semana pasada.
Alina sintió un vuelco en el estómago, si las cosas seguían así, tendría que pedir ayuda.
-Gracias Nana, no ha regresado Fernando, ya casi es hora de ir a recoger a los muchachos.
-Si quieres lo llamo, últimamente está muy despistado, el pobre trabaja sin descanso.
-Es verdad Nana, Fernando es muy trabajador, háblale será mejor que le recordemos que día es hoy.
Alina no había reparado en ese detalle, era verdad que Fernando estaba muy despistado últimamente, no era algo normal en él, ya que era un hombre muy observador y cuidadoso con los detalles.
-Por fin tendremos de vuelta a ese par, esta casa ya no es la misma sin ellos.
-Tienes razón Nana, Yohana y Mateo llenaban este lugar con su alegría y juventud.
-Mi niña aun eres joven, puedes tener un par de pequeños.
-En algún momento lo pensé Nana, pero ya es tarde, esperare con paciencia a los nietos, estos no tardaran en llegar.
-Eso espero, ahora los jóvenes ya no quieren tener hijos, los chicos han pasado mucho tiempo fuera de casa.
Alina se acercó a su Nana y la abrazo cariñosamente.
-Ellos son los mismos no debes de preocuparte mujer, ya lo veras.
-Me voy deje las tartas en el horno, le llamare a Fernando.
Alina vio como su Nana salía a toda prisa, para los años que tenía seguía siendo una mujer fuerte, esa mujer era muy importante en su vida, la seguía tratando como una niña, no se le pasaba nada, le extrañaba que no hubiera hecho algún comentario sobre su relación con su esposo, suponía que también Fernando era importante para ella.
Alina tomo el sobre con manos temblorosas, no había duda era igual al anterior, amarillo sin remitente, tenía que abrirlo encontrara lo que encontrara era una situación que tenía que enfrentar.
Dentro solo había una hoja doblada a la mitad, la desdoblo y se quedó pasmada, se sentó en la silla más cercana, la hoja tenía una foto de sus hijos y bajo ella un escrito con letras de periódico ¿VUELVEN LOS PEQUEÑOS?
Alina se sentía muy desesperada, la situación la estaba rebasando, era hora de pedir ayuda, quien fuera la persona que mandaba los sobres sabía todo sobre su vida y todo indicaba que había estado siguiendo a los chicos eso ya era demasiado, con sus pequeños nadie se metía, era hora de pedir una cita con el jefe de policía.
Fernando revisaba las facturas de los últimos meses, sabía que había un error en alguna parte, pero no lograba encontrarlo, comenzaba a comprender que lo que parecía un episodio de estrés se había convertido en algo más, continuamente olvidaba cosas, eso lo estaba desquiciando, el teléfono sonó sobresaltándolo.
-Si diga.
-Fernando soy Marina solo para recordarte que hoy llegan los muchachos, ya deberías estar aquí, Alina ya está lista.
Fernando reacciono con desesperación pasándose la mano por su cabello, cerro los ojos y tomo un profundo suspiro, eso era el colmo olvidar a los chicos.
-Gracias por recordármelo Marina voy para haya.
Fernando jamás había consultado a un doctor pero la situación parecía ameritarlo, estaba seguro que Camilo podría ayudarlo, él no solo era un muy preparado especialista si no un gran amigo, era algo que necesitaba en ese momento, se sentía perdido, confundido, algo dentro del parecía estarse desvaneciendo, como si con el pasar de los días su cabeza perdiera datos y recuerdos, no quería preocupar a Alina sabia lo intensa que era y lo mucho que se preocuparía, esa situación era suya y así la enfrentaría.
Tomo el teléfono y marco el número de Camilo, este contesto al segundo timbrazo.
-Hola.
-Que tal Camilo habla Fernando, como te encuentras.
-Fernando que grata sorpresa me tenías muy abandonado, en que puedo ayudarte.
-Necesito que me consultes.
-Claro, pero porque tanta formalidad puedes venir cuando quieras.
-Te parece hoy mismo por la tarde.
-Si, te estaré esperando amigo.
-Gracias nos vemos, tenemos que ir a recoger a los chicos al aeropuerto.
-No me digas que ya vuelven.
-Pasa muy rápido el tiempo verdad.
-Ni que lo digas amigo, nos vemos más tarde.
Fernando colgó el teléfono y salió de su oficina tenía que concentrarse al máximo para actuar lo más normal posible, Alina era una mujer muy lista pero por el momento estaba poniendo toda su energía en lograr que su galería despuntara algo que estaba logrando, él estaba muy orgulloso de ella, cosa que se proponía la lograba, sabía que la estaba lastimando al alejarse de ella, pero le preocupaba que su amada mujer intuyera que algo le estaba pasando, estaba seguro que ella dejaría todo por estar a su lado pero él no deseaba que ella dejara su sueño a un lado.
Estaba llegando a la puerta de la casa cuando la vio salir, Alina era muy hermosa, esa mujer era su vida, jamás se imaginó la felicidad que tendría a su lado, la magia que creaba con solo tenerla cerca lo llenaba por completo si en ese momento se tuviera que ir de ese mundo lo aria muy feliz y agradecido, Alina había llenado su vida por completo.
-Fernando estamos retrasados, los chicos llegaran en cualquier momento.
-No te preocupes tanto cariño, los vuelos siempre se retrasan.
Alina sonrió, Fernando parecía el mismo de siempre, ella se acercó y se abraso a él, dejándose confortar por sus brazos fuertes.
-Te pasa algo cariño.
-Solo deseaba sentir tu calor, últimamente no hemos tenido mucho tiempo para estar juntos, te extraño.
Fernando le acaricio la espalda con ternura, no sabía que era peor, el esconderle lo que le estaba sucediendo o el alejarse de ella pretextando el exceso de trabajo, su mujer se sentía sola, él también la extrañaba, esperaba tener un diagnostico para esa tarde, eso tendría que terminar, ambos se necesitaban.
-Pronto se terminará el trabajo de la cosecha y tu terminaras con los últimos retoques de tu galería, tendremos tiempo para hacer algo juntos.
Alina se separó un poco de Fernando para verlo a los ojos, ella necesitaba hacerle esa pregunta que le daba vueltas la mayoría del tiempo.
- ¿Aun me amas Fernando?
Fernando se quedó muy quieto, observando a su mujer, sus ojos estaban húmedos, hasta ese momento se dio cuenta de lo que estaba haciendo con su silencio, herir a quien más quería.
-Dejar de amarte, sería como dejar de respirar.
Alina se abrazó a su esposo, aun no entendía su alejamiento podía sentir su ternura como en otros tiempos, esperaba que solo fuera el exceso de trabajo que tenían ambos, se sentía tan bien en sus brazos en ese momento lo necesitaba tanto.
Fernando se alejó un poco de ella, puso sus manos en sus mejillas y la acerco hacia él para besarla, su mujer reacciono con pación, sabía que en la intimidad también él estaba fallando, pero era tanta su frustración por lo que le estaba sucediendo que no tenía cabeza para nada más, se pasaba la mayor parte del tiempo tratando de recordar lo que tenía que hacer, por las noches regresaba tan cansado que solo deseaba cerrar los ojos y no pensar en nada.
Alina se separó de su esposo deseaba quedarse envuelta en sus brazos, pero tenían que ir al aeropuerto esperaba que los chicos ya hubieran llegado.
-Debemos irnos, los chicos ya deben de estarnos esperando.
Yohana fue la primera en entrar por la sala de espera, observó a su alrededor, pero no logro ver a su hermana suponía que estaría en camino la hacienda quedaba algo lejos del aeropuerto, decidió comprar una revista y pasar el rato.
Alos quince minutos anunciaron la llegada del avión donde venia Mateo, Yohana se levantó de su silla y se acercó a las puertas por donde él entraría, no tardó mucho en verlo atravesar las puertas, sus miradas se encontraron de inmediato, ellos no habían perdido contacto en todo ese tiempo, pero no se habían vuelto a ver solo se llamaban.
Mateo se había convertido en un hombre muy atractivo con una personalidad muy magnética sus movimientos eran elegantes, era un hombre muy masculino que atraía las miradas femeninas a su paso, el no dejaba de observarla, pronto estuvo cerca de ella.
-Estas hermosa Yohana.
Yohana no sabía cómo reaccionar, él tomo la iniciativa y la abrazo, ella pudo respirar su colonia que le embriago los sentidos de inmediato.
Mateo era muy alto y tenía un cuerpo muy atlético, podía sentir sus músculos fuertes a través de su camisa, él se separó y puso sus manos en sus hombros.
-De verdad que te extrañe pequeña.
-Yo también te extrañe Mateo me da gusto verte.
-Ya estoy aquí amor.
Yohana se quedó observando a la chica que se acercó a Mateo, el rodeo su cintura con su brazo atrayéndola hacia él.
-Ella es Yohana Sue, mi pequeña Yohana.
Sue extendió la mano hacia ella, Yohana solo actuaba en automático.
-Me da mucho gusto conocerte Yohana, Mateo me a contado tanto de ti que siento como si ya te conociera, espero que lleguemos a ser buenas amigas.
Yohana no podía articular palabra, sentía que algo en su garganta le impedía hablar, solo movió la cabeza afirmativamente.
-Chicos ya están aquí, sentimos llegar tarde.
Alina como siempre había llegado en el momento más oportuno, Yohana se lanzó a sus brazos las dos hermanas se fundieron en un largo abrazo, habían pasado mucho tiempo sin verse, Yohana se sentía muy orgullosa de tener una hermana como Alina, ella le había entregado tanto amor, sin importar que no fueran de la misma sangre.
Mateo se les unió en el abrazo, enseguida le siguió Fernando, el momento era muy emotivo, Alina no podía estar más feliz su familia estaba reunida de nuevo, deseaba que nada cambiara, pero de pronto sintió una presencia que no le era familiar se giró y se topó con una joven que los observaba con curiosidad.
-Alina papa, les tengo una sorpresa.
Mateo se acercó a la joven y la abrazo.
-Ella es Sue mi novia, la he traído para que la conozcan, queremos casarnos pronto.
Fernando y Alina solo chocaron miradas la noticia era como un balde de agua fría sobre ellos, Mateo no les había comentado nada.
-Nos da mucho gusto conocerte Sue, es una sorpresa la noticia, Mateo no nos había comentado nada, pero eres bienvenida, será mejor que nos vallamos les parece.
Alina no dejaba de observar a Yohana ella fingía muy bien pero no la podía engañar, la noticia del compromiso de su gran amigo no le había caído nada bien, Mateo y las chicas venían en la parte de atrás de la camioneta, Mateo era el que llevaba la conversación contándole a Sue sobre la hacienda, al mismo tiempo que llevaba tomada de la mano a Yohana.
Yohana se sentía muy incómoda, Mateo la llevaba de la mano ella hacia intentos de soltarse, pero él tomaba su mano con fuerza, no volteaba a verla, pero sabía que era consiente de ella en todo momento, el seguía la conversación con su novia, suponía que Mateo trataba de disculparse por no haberle contado de su compromiso ellos se contaban todo.
La llegada a la Hacienda fue una salvación para Yohana ella quería distanciarse todo lo posible de esa escena.
Nana Marina solio a recibirlos, Yohana la abraso con mucha ternura esa mujer había sido como su madre, Mateo también se acercó a saludarla y presentarle a su novia, ella estaba muy contenta con su llegada, se extrañó un poco por la noticia, pero no hizo ningún comentario.
Yohana se disculpó y se fue a su recamara, Nana Marina se llevó a la invitada para mostrarle su cuarto, Mateo acompaño a Fernando, él quería mostrarle los últimos sementales y pedirle algunos consejos sobre la administración de la Hacienda, Alina le había dicho a Fernando que no era el momento, pero ellos querían pasar el rato juntos, era natural después de tanto tiempo.
Alina quería hablar con Yohana, pero suponía que ella venia cansada, sentía que su pequeña hermana estaba sufriendo, pero ella no lo admitiría, siempre creyó que sus chicos acabarían juntos, que se harían cargo de la hacienda, pero nada estaba saliendo bien, las cosas se estaban saliendo de control lo primero sería ir a hablar con Santiago iría resolviendo los conflictos conforme se fueran presentando.
Santiago ya la esperaba en su oficina, Alina se sentó en la silla frente a su escritorio y sin más preámbulos le mostro los sobres que le habían llegado, Santiago parecía preocupado al abrir los sobres y revisarlos.
- ¿Sospechas de alguien en particular?
-La única persona en quien podría pensar ya no está en este mundo, pero sabes que ella tenía un cómplice que también era su pareja sentimental, él estaba dispuesto a hacer lo que fuera por ella, no lo se podría quererse vengar.
-Investigare esa posibilidad, realmente no sé dónde termino ese hombre tendré que hacer algunas llamadas.
-Quien quiera que sea sabe todo sobre mi familia, debo protegerlos sin que ellos se den cuenta no quiero que Yohana se asuste, ella ha estado muy bien todos estos años, dime que puedo hacer, si contrato guarda espaldas ellos sospecharan deseo que no vivan con temor.
-Ni siquiera se lo has contado a Fernando.
-Él está muy ocupado con la cosecha, no quiero poner más responsabilidades sobre sus hombros.
Santiago la observaba detenida mente frotándose la barba.
-Tengo un par de chicos que podrían ayudarte, podrías emplearlos como vaqueros ellos estarán atentos al movimiento a su alrededor, nadie sospechara de ellos saben hacer muy bien su trabajo, pero te costara.
-Eso no es un problema, los puedes mandar cuanto antes, de verdad estoy muy preocupada.
-Que le dirás a Fernando.
-No te preocupes por eso en esta temporada se necesita mucha mano de obra los contratara en seguida.
-Si estas segura mañana mismo ellos estarán por tu propiedad, solo debes estar al pendiente te mostrare sus fotografías, solo tu sabrás quienes son debes lograr que sean contratados.
-Ya te dije que no será un problema, pero estaré al pendiente.
-Sabes que deseo ayudarte Alina, pero sería mejor si Fernando también estuviera enterado, ambos son mis amigos no me gusta esto de mantener las cosas en secreto, Fernando te adora deberías de decírselo si se entera de que yo sabía lo que estaba pasando y lo oculte se enojara conmigo y sabes lo importante que es su amistad para mí.
-Lo entiendo Santiago y agradezco tu ayuda, pero tú eres el encargado de la seguridad, tal vez cuando sepa algo en concreto se lo cuente a Fernando, pero por el momento no, espero que encuentren alguna pista en los sobres gracias por tu ayuda mantenme informada si sabes algo.
-Lo are Alina.
Alina salió a la calle el día era muy caluroso, pero ella se sentía más optimista esos jóvenes estarían al pendiente de cualquier situación, el problema no estaba resuelto pero su familia tendría protección, su vida volvía a complicarse, no quería caer en el fatalismo, pero no había nadie más ella asumiría el problema.
-Alina...
Alina se giró hacia donde provenía la voz se topó con Camilo que la observaba con una gran sonrisa algo muy característico de él.
-Camilo que gusto verte nos has tenido muy olvidados.
Camilo se acercó a ella y le dio un beso en la mejilla, Alina de verdad le alegraba el haberse encontrado con él en esos momentos necesitaba distraerse un poco olvidar los problemas que la rodeaban.
-El trabajo de un médico es de tiempo completo, pero dime que haces por aquí.
-Solo daba la vuelta.
-¿De verdad? te vi salir de la oficina de Santiago.
Alina se quedó en blanco que podría decirle a Camilo, él la observaba muy fijamente esperando su contestación, sabía que si le mentía el sabría, además no quería seguir callando
-Tengo mucho calor, que te parece si nos tomamos algo refrescante.
-Buena idea.
Camilo le ofreció el brazo y Alina se agarró de él, juntos caminaron hasta una heladería, el interior estaba muy fresco se sentaron en una mesa uno frente al otro, Camilo la observaba esperando que ella comenzara a hablar, pero Alina no sabía cómo empezar, Camilo parecía adivinar su conflicto interior y le tomo la mano para darle ánimos.
-No sé lo que te está pasando, pero sé que lo solucionaras, eres una mujer fuerte y muy cabezota, en el buen sentido de la palabra.
-Gracias, sé que lo resolveré, pero a veces quisiera esconder la cabeza en algún lugar y no salir hasta que todo esté resuelto.
Camilo le sonrió con ternura acariciando su mano que tenía entre las suyas.
-Se a lo que te refieres, pero estoy seguro que no permitirías que nadie se inmiscuyera en tus asuntos, solo date un respiro estas un poco cansada.
- ¿Y tú que andas haciendo?
-Vine a ver a un paciente, es un chico que se lastimo con una sierra eléctrica.
- ¿Fue grave?
-Nada que no lo arregle un par de puntadas.