Camilo observaba con atención a Alina ella le estaba abriendo su corazón, entendía lo difícil que era para ella el confiar en alguien más, ella estaba pasando por dificultades, él deseaba protegerla tomarla entre sus brazos, consolarla, pero en su lugar solo podía tomar su mano y escucharla.
Alina termino de contarle sus conflictos, se pasó las manos por el rostro y le sonrió, esa era Alina una mujer que se caía, pero su fuerza interior siempre lograba sacarla a flote.
-Supongo que no tenías planeado pasar la tarde escuchando el drama de alguien.
-En todos estos años he aprendido a conocerte, sé que no eres una persona que pida ayuda o que se queje por algo, me siento alagado de poder hacer algo por ti, aunque solo haya sido el escucharte.
-Has hecho mucho por mi este día, sentía como una losa sobre mis hombros, ahora me siento mucho mejor.
-Eso es perfecto Alina, pero tengo que irme me espera un paciente.
-Si yo también tengo que volver.
Camilo la ayudo a levantarse de la silla le tomo la mano con ternura y la abrazo.
-Estoy seguro de que todo saldrá bien.
-Gracias yo are que sea así.
Camilo solo sonrió viendo como Alina se alejaba, respiro profundamente, no sabía que estaba pasando entre ella y Fernando ellos eran la pareja perfecta pero ahora ambos tenían secretos, él sin buscarlo se encontraba en medio.
Camilo llego a su casa ya Fernando lo estaba esperando, él parecía nervioso, Camilo se acercó a él y le dio un fuerte abrazo.
-Vamos entra tienes mucho esperando.
-No acabo de llegar.
Ambos entraron al consultorio de Camilo este le hizo una señal a Fernando para que tomara asiento.
-Tu dirás Fernando en que puedo ayudarte.
-Siento que me estoy perdiendo Camilo, últimamente me olvido de todo hasta de como tendría que hacer las cosas, estoy perdiendo a mi mujer, paso el día luchando contra mí mismo, esto se está convirtiendo en una pesadilla.
-Has padecido dolores de cabeza, visión borrosa.
-Si en los momentos que estoy más estresado.
-Tendrás que hacerte una resonancia lo antes posible, deberías hablar con Alina ella tiene derecho a saber por qué te estas alejando de ella.
-Sabes que es demasiado protectora me tendría todo el día en casa.
-Es verdad Fernando, pero esto podría ser muy serio no lo podrás ocultar por mucho tiempo.
Fernando se quedó pensativo, dentro del ya sabía que la situación no era cualquier cosa, pero que se lo dijera Camilo le hizo sentir miedo.
-Vamos a tomarlo con calma, primero hay que ver los resultados.
Camilo le dio la orden para los estudios, Fernando los tomo su mano temblaba ligeramente, Camilo estaba preocupado por su amigo, no podía asegurarlo, pero todo indicaba que se trataba de un tumor y por lo que Fernando le había contado este crecía rápidamente.
Fernando se levantó de la silla ofreciéndole la mano a Camilo en señal de despedida.
-Me are los estudios lo antes posible, nos veremos pronto.
Fernando salió del consultorio, Camilo se quedó observando el campo por el ventanal, era impresionante la manera como podía cambiar todo de un momento a otro, le esperaban duras pruebas para sus amigos.
Yohana salió a dar un paseo por la Hacienda el mantenerse en su cuarto no le aria sentirse mejor Mateo se casaría eso era un hecho solo le hubiera gustado que él se lo dijera.
Todo parecía igual, las caballerizas estaban ocupadas por hermosos sementales, había mucho ajetreo por el lugar.
-Pareciera que en este lugar no pasa el tiempo.
Yohana se sobresaltó al escuchar la voz de Mateo a sus espaldas, se giró esperaba verlo con su novia colgada de su brazo, pero solo estaba él, observando todo a su alrededor.
-Tienes razón nada ha cambiado, pero porque no has traído a tu novia para que conozca el lugar, estoy segura que se enamorara de las crías mira parecen niños pequeños.
-A ella no le gusta el campo, es alérgica a casi todos los animales.
Yohana guardo silencio Mateo parecía distante, ella sabía lo mucho que le gustaba el campo, no entendía por qué se quería casar con alguien que no soportaba lo que el tanto quería.
-Creía que al terminar tu carrera le ayudarías a tu padre con el manejo de la Hacienda.
-No me quedare Yohana, me han ofrecido un buen empleo algo que no puedo rechazar.
Yohana sintió un vuelco en el corazón, Mateo se iría definitivamente.
-Tu padre realmente lo va a lamentar.
-Él debe de entender que yo tengo que seguir mi camino, comenzare mi propia familia.
-Espero que estés tomando la decisión correcta.
Mateo le dio la espalda poniéndose a observar los potros, algo le decía a Yohana que él no estaba tan seguro de lo que quería hacer, Yohana se dio media vuelta estaba a punto de alejarse cuando escucho la voz de Mateo, aunque más bien era un susurro logro escucharlo.
-No te vayas por favor.
Yohana deseaba aligerar la tensión que se percibía ellos jamás tuvieron problema para comunicarse, al contrario, uno adivinaba lo que el otro diría.
-Qué tal si salimos a montar, el sol no está muy fuerte podemos recorrer la Hacienda como lo hacíamos cuando niños.
Mateo la volteo a ver con una sonrisa en su rostro, volvía a ser el mismo de siempre.
-Buena idea.
Mateo la tomo de la mano juntos se dirigieron a los establos donde se encontraban los caballos mansos y los utensilios para ensillar, Mateo ensillo ambos caballos y ayudo a Yohana a subir al suyo, Yohana no perdía de vista a Mateo él seguía siendo muy atlético se veía muy bien sobre la montura del caballo.
-Qué te parece si jugamos unas carreras de aquí hasta los pastizales.
-Y si te gano que me darás espero que no me quieras consolar con dulces.
-Te gustaban mucho los dulces.
-Si, pero ya soy una adulta y no me hace bien comer tanta azúcar.
-Que sea una sorpresa si ganas, pero que te hace estar tan segura de que ganaras.
Mateo espoleo al caballo este salió al galope, Yohana solo movió la cabeza en forma negativa él seguía siendo el mismo tramposo ella lo imito y pronto iba a la par con él.
Yohana sentía el viento en el rostro se sentía libre de nuevo ese lugar era tan hermoso los prados estaban llenos de flores silvestres, los árboles frutales desprendían dulces olores, había llovido mucho en esos días el rio rebosaba de agua cristalina demasiado tentador como para no darse un chapuzón.
Llegaron muy parejos hasta los pastizales Yohana gano por muy poco ambos desmontaron para refrescarse a la sombra de los robles.
-Sigues siendo muy buena para montar te prometo que te daré tu sorpresa pronto.
-Déjalo no tiene importancia.
-De que hablas en esto se va mi honor.
Yohana no le siguió la plática sabia lo obstinado que podría llegar a ser Mateo, en su lugar se dirigió hacia el rio al estar lo suficientemente cerca pudo ver su reflejo en las aguas cristalinas Mateo se le unió.
-Deberíamos de darnos un chapuzón.
-Estás loco no traemos traje de baño.
-Y cuando lo has necesitado.
Mateo comenzó a quitarse la ropa sin ningún pudor Yohana estaba tan asombrada que no podía quitar la vista del bello cuerpo de Mateo, él se había convertido en todo un hombre cada parte de su cuerpo estaba muy bien trabajado.
-Vamos Yohana no seas puritana te he visto muchas veces en ropa interior.
-Éramos unos niños Mateo.
-Contare hasta cinco si no te metes yo lo are por ti, mira me volteare para que tengas privacidad.
Yohana sabía que Mateo no estaba jugando él era capaz de eso y más, se despojó rápidamente de su ropa y se introdujo en el agua, esta estaba deliciosamente fresca, Mateo solo llego hasta el tres cuando se giró.
-No me dirás que no valió la pena.
Yohana se sentía cohibida, pero estaba de acuerdo con Mateo había valido la pena cada minuto de ese día lo había valido, todos esos años había extrañado tanto a su amigo, era poco probable que un día como ese se volviera a repetir.
-Lamento no haberte contado nada sobre Sue.
Yohana observó por unos instantes a Mateo lo que menos se imaginaba es que él quisiera darle una explicación.
-Supongo que tus razones tendrás, pero no le contaste ni a tu padre.
-Lo intente, pero él siempre tenía algo que hacer, tu estas, molesta conmigo.
-No molesta no, solo un poco dolida, esperaba ser la primera en enterarse de algo tan importante.
Mateo la observó con detenimiento después sin previo aviso la tomo entre sus brazos, Yohana al momento se tensó, ellos casi estaban desnudos.
-Discúlpame no fue mi intención herirte.
Yohana trato de soltarse de los brazos de Mateo, pero el parecía no darse cuenta de la situación, el acariciaba con ternura su cabello, ella pronto se relajo entre sus brazos y dejo caer su cabeza en el hombro de él, pero para ella las sensaciones eran demasiado intensas.
-Sera mejor que volvamos Mateo no le avisamos a nadie que saldríamos a dar la vuelta.
-Supongo que tienes razón, sal tu primero yo nadare un poco más, te daré tiempo para que te cambies.
Yohana salió del rio se cambio como pudo sus manos le temblaban, seguía sintiendo la piel de Mateo sobre la suya, era una sensación que difícilmente olvidaría.