Capítulo 3

1533 Words
Alina iba llegando a su casa se fijó en que la camioneta de Fernando no estaba, él normalmente le avisaba cuando iba a salir, sabía que haciendo algunas llamadas podría resolver la incógnita de a donde salía, pero no estaba segura de poderse enfrentar a la verdad ella seguía adorando a Fernando. Alina tomo aire para serenarse los chicos estaban en casa era mejor si ellos no intuían que algo iba mal entre Fernando y ella, quería que ellos disfrutaran de su hogar. Alina se bajó de su camioneta le puso la alarma, por el rabillo del ojo le pareció ver a alguien que la observaba, de inmediato se dirigió a donde le pareció ver a la persona, pero por más que busco no vio a nadie, estaba a punto de darse por vencida cuando se le presentaron dos jóvenes altos fuertes y vestidos como trabajadores. -Buenas tardes señora solo queríamos presentarnos, espero no haberla asustado. Alina ya conocía a los chicos por las fotos que Santiago le había mostrado, pero ellos realmente eran muy sigilosos no estaba asustada, pero ellos habían logrado ponerla en alerta. -Me da gusto el tenerlos en mi casa chicos Santiago me los ha recomendado ampliamente, espero que de ambas partes estemos satisfechos. -No se preocupe no somos principiantes sabemos hacer nuestro trabajo. -Me da mucho gusto escuchar eso chicos son justo lo que necesito. Los jóvenes solo asintieron le hicieron una reverencia con su sombrero y se alejaron tan callada mente como aparecieron. Alina sentía que podía confiar en esos jóvenes parecían muy confiados en sí mismos y ella tenía que tener fe en que así sería era la única ayuda que tenía por el momento. -Niña que bueno que llegaste. -Pasa algo Nana. -Los chicos salieron y no han regresado, tenemos a una chica en la sala muy molesta. -Iré a tratar de apaciguarla prepárale un té con esas galletas tan ricas que hiciste ayer. -En un momento se los llevo niña. Sue estaba en la sala como se lo comento Nana Marina ella caminaba de un lado a otro viendo por los ventanales de ves en ves. -Hola Sue ¿Te encuentras bien? -No señora no entiendo por qué Mateo me ha dejado tanto tiempo sola. -Es normal que él quiera salir a montar en este lugar creció, pero porque no fuiste a acompañarlo tenemos caballos muy mansos. -No me gustan los animales. -Es una lástima este lugar está lleno de ellos. -Si lo sé, pero él me prometió que solo estaríamos poco tiempo aquí. Alina no dijo nada más se sentó en el primer sillón que estuvo a su alcance, comprendió la situación de inmediato, Mateo no debería de irse él pertenecía al lugar que tanto quería, sería un duro golpe para Fernando el saber que su hijo se volvería a marchar. -Niña aquí está el té. -Gracias Nana, siéntate Sue acompáñame a tomar este rico té que nos ha preparado Nana Marina. Sue se sentó tomando su té, Alina la estudiaba con detenimiento algo en ella no le agradaba aparte de su sofocante forma de ser estaba segura de que Mateo no la hubiera llevado a su hogar si ella no lo hubiera obligado.  No estaba cien por ciento segura de esto, pero sabía que estaba muy cerca de la verdad conocía demasiado a Mateo sabía lo que él hubiera hecho y por supuesto él no les hubiera impuesto la presencia de una desconocida, sobre todo a Yohana a ellos les gustaba pasar tiempo juntos estaba segura que Sue lo sabía. Se escucharon pisadas acompañadas de risas provenientes de la entrada de la casa, Alina observó como Sue dejaba su tasa rápidamente en la mesita de la sala, ella estaba preparándose para dar batalla lo que no sabía ella es que Alina no se lo permitiría. Los chicos entraron en la sala, Alina sonrió automáticamente ellos parecían tan felices, pero Sue no estaba de acuerdo se levantó bruscamente y se fue encima de Yohana antes de que Alina reaccionara ya Mateo se había colocado en frente de Yohana para protegerla. -Ahora me vas a decir que no hay nada entre tú y esta mosca muerta. -Cállate Sue. -Se divirtieron mucho, verdad, sabía que ella era importante para ti, pero no sabía que tanto. -Vamos Sue hablemos en privado. -Nada de hablemos, me quiero ir de este lugar ahora mismo, sabía que tenía que acompañarte tenemos un buen futuro lejos de aquí. - ¿De qué está hablando esta joven Mateo? Todos en la sala quedaron en silencio nadie se había percatado de la presencia de Fernando, el más preocupado era Mateo gracias a Sue su padre se había dado cuenta de una manera no muy grata que no se quedaría. -Papa yo puedo explicártelo. -No digas más Mateo acompáñame. Fernando se dirigió a su despacho, Mateo en automático lo siguió. -Cierra bien la puerta. Mateo se sentía muy apenado con su padre él siempre había estado cuando lo había necesitado. -Papa yo sé que te estoy decepcionando sé que prometí volver para ayudar con la Hacienda… -Mateo quiero pedirte un gran favor. Mateo se quedó serio observando a su padre, en ese momento noto por vez primera su rostro cansado, sus ojos tristes su padre siempre fuerte parecía derrotado. -Estoy enfermo Mateo los resultados me dirán exactamente cuál es el problema, pero por lo pronto olvido todo sé que estoy actuando mal al pedirte esto, pero estoy desesperado necesito un poco de tu tiempo te necesito hijo. A Mateo se le estrujo el corazón su padre le pedía ayuda algo que jamás había hecho, el parecía muy vulnerable, Mateo se acercó a Fernando y lo consoló como él lo hiciera cuando Mateo era un niño. -Todo saldrá bien Papa estaré aquí para ti, deja todo en mis manos tu dedícate a ponerte bien. -Lamento mucho el interponerme en tus planes. -No digas eso tu jamás has escatimado en dármelo todo, deja que te regrese un poco de lo mucho que tú me has dado. -Gracias hijo. -Supongo que no le has dicho nada a Alina verdad. -Se lo diré cuando sepa a qué me estoy enfrentando, Se lo mucho que quieres a Alina Mateo, pero te pido que me guardes el secreto mientras descubro lo que me tiene así. -No estoy de acuerdo Papa, pero si eso te hace estar tranquilo hagámoslo. Alina permanecía en la sala, Yohana se había ido a su recamara, Sue caminaba de un lado a otro de la habitación, de pronto se escuchó la manija de la puerta de la biblioteca Mateo y Fernando salieron como si nada, Mateo tomo de la mano a Sue parecía que quería hablar con ella, Fernando se acercó a ella. -Qué te parece si vamos a cenar fuera. Alina parpadeo barias veces sin creerse lo que estaba escuchando. -Claro. -Solo deja me doy un baño y nos vamos. Alina siguió con la mirada a Fernando no entendía que había ocurrido, pero lo agradecía, tener al hombre que amaba por unas horas era el mejor regalo que alguien pudiera darle. Fernando solo tardo quince minutos, Alina se le hacia agua la boca al ver a su hombre tan guapo y varonil. -Me he tardado mucho cariño. Alina solo atino a mover negativamente la cabeza se levantó del sillón donde estaba sentada y se lanzo a los brazos de Fernando, este la recibió envolviéndola entre sus brazos con tanta ternura que Alina se le humedecieron los ojos. Alina podía sentir al Fernando de siempre ese hombre atento, dulce siempre preocupado por que no le hiciera falta nada, pero entonces cual estaba siendo el problema, no quería pensar demasiado no por esa noche que prometía ser inolvidable. -Cariño será mejor que nos vallamos, supongo que deseas ir a tu restaurante favorito. -La verdad no importa en donde cenemos. -bien me pondré creativo. Fernando tomo a su mujer de la mano para caminar juntos hacia la salida. -Niña, Fernando ¿van a salir? -Voy a llevar a mi mujer a dar un paseo Marina, te encargamos a los chicos. -Desde luego no se preocupen. Marina no pudo ocultar la alegría que sentía de ver a sus muchachos de nuevo juntos, ella no era de meterse en la vida de los demás, pero había notado la tristeza en los ojos de su niña Alina, esa noche sus ojos azules brillaban de nuevo parecían dos hermosas estrellas como esas que se mostraban al llegar la noche y que podían iluminarlo todo. Alina iba sentada muy cerca de Fernando en la camioneta, el volteaba a verla de vez en cuando y apretaba su mano con ternura. Alina no deseaba entablar una conversación temía meter la pata y echar a perder el momento, su lado racional no le daba tregua deseaba con todas sus fuerzas el hacerle algunas preguntas a su amado esposo. -Lo que quieres preguntarme ¿Puede esperar? Alina levanto de golpe su cabeza la cual llevaba recargada sobre el hombro de Fernando. -Me conoces demasiado Fernando, pero te daré una tregua. -Eso te lo agradeceré por siempre. -No creo que sea para tanto. -Para mi si lo es cariño, te juro que para mi lo es.  
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