Capítulo 4

1506 Words
Yohana se encontraba en la bañera tratando de relajarse le preocupaba lo que Fernando había hablado con Mateo sabia lo importante que era uno para el otro esperaba que todo hubiera acabado bien, no quería ver a Mateo triste. Yohana se dio cuenta que ya el agua se había enfriado salió de la bañera se puso su bata afelpada, se vio al espejo se soltó el cabello que llevaba en un moño alto aun no tenía sueño, pero no deseaba bajar quería quedarse con lo bueno que había vivido ese día.  había traído un par de novelas con ella justo lo que necesitaba para conciliar el sueño, al salir del baño se dio cuenta de que no estaba sola, Mateo estaba recargado en el marco del ventanal observaba a lo lejos como viendo sin ver, los hombros un poco encorvados le decían a Yohana que las cosas no le habían salido del todo bien con su padre. Ella se acercó a él tratando de no asustarlo, Mateo parecía estar muy concentrado en sus pensamientos, le hablo muy quedamente. - ¿Te encuentras bien? Mateo parecía no haberla escuchado él seguía viendo a lo lejos, Yohana se sentó en el descanso del ventanal la noche estaba muy bella el cielo repleto de estrellas había un delicado aroma que lo inundaba todo. -Ya no me voy a ir Yohana. Yohana dejo de ponerle atención a la noche para fijar su vista en Mateo este parecía que su mundo se le estaba cayendo a pedazos, se levantó y lo rodeo con sus brazos. -Tranquilo estoy aquí sabes que puedes confiar en mí, Fernando te adora se que lo que te haya dicho no lo sentía realmente. -Esto no es tan fácil Yohana, nosotros no peleamos. -Entonces porque estas así, tan triste, que es eso que no es tan fácil. Mateo se giro abrazándose a Yohana, ella podía sentir la humedad de su rostro eso le partía el corazón. -Mi padre está muy enfermo Yohana, no quiero perderlo, él me ha pedido ayuda, puedes imaginarte a un hombre como él pidiendo ayuda. Yohana sintió como si alguien le estrujara el corazón, Fernando era muy importante para todos ellos, no quería ni imaginarse lo que sentiría Alina cuando se enterara, por que estaba segura que ella lo ignoraba por completo. -No te pongas así, primero hay que ver que dice el especialista, porque Fernando ya acudió a uno ¿verdad? -Si, me hablo de unos estudios. -Entonces hay que tomárnoslo con calma hay que esperar los resultados de nada sirve el perder el control, Fernando es un hombre muy fuerte, lo que me preocupa ahora es Alina porque ella no está enterada. -Yo no estoy de acuerdo con ocultarle el asunto, pero mi padre me pidió que le guardara el secreto, solo quiero que él este lo mejor que se pueda. -Esto nos va a explotar en el rostro, Alina es demasiado intuitiva solo es cuestión de tiempo para que ella se entere. Alina por el momento estaba disfrutando dejándose llevar por las suaves notas de una canción country, Fernando la había llevado a cenar de ahí a un bar cercano donde se podía bailar, ambos estaban disfrutando de ese momento. -Cariño nos vamos. -No estas disfrutando. -Desde luego cariño, pero aun quiero llevarte a otro lugar. -Si es así vámonos me gustan mucho las sorpresas. Fernando se sentía muy relajado eso estaba permitiéndole el disfrutar de unas horas al lado de su mujer, hacia tanto tiempo que no podía tenerla tan cerca, solo deseaba unas horas más.  Ella iba acorrucada en su costado Fernando podía aspirar su aroma que siempre había logrado enloquecerlo no podía engañarse a él mismo tenía miedo de perder su mundo sus recuerdos despertar un día y no reconocer a la mujer que mas había amado, no quería imaginarse un mundo sin ella. -Tienes frio. -No cariño estoy bien. -Me vas a decir a donde vamos. -Adivina es el lugar donde todo comenzó entre nosotros. -La cabaña. -Si, recuerdas éramos unos tontos, yo ya te amaba, pero aún no podía creer que una mujer como tú, se pudieras fijar en mí, la pación no nos dejaba razonar me traías como un loco por ti. -Siempre has sido un hombre muy atractivo con un físico estupendo porque no me habría de fijar en ti. -Supongo que soy un hombre con mucha suerte. -Ambos tuvimos suerte al encontrarnos, hemos tenido una buena vida juntos yo aun te amo Fernando. -Para mí, tú eres todo mi mundo. Alina deseaba creer eso con todo su corazón, pero la realidad le decía todo lo contrario, en ese momento fingiría que esa era su realidad.  llegaron a la cabaña, Fernando se bajo de la camioneta y ayudo a Alina a hacer lo mismo, la tomo de la mano ambos entraron, Fernando prendió el estéreo puso música romántica y tomo a su mujer entre sus brazos. -Esto es mejor que estar entre personas desconocidas, aquí tenemos más privacidad ¿te gusta? -El lugar no importa siempre que estés tu conmigo. Fernando se quedo observando a su mujer por un momento perdiéndose en sus hermosos ojos azules le acaricio su cabello con ternura para a continuación disfrutar de sus labios, al principio solo rosándolos, pero luego devorándolos con hambre contenida, con toda la desesperación de un hombre que sabe que su mundo esta a punto de cambiar para siempre. Alina se dejo llevar por la pación que la dominaba, después de tanto tiempo, olvidada por su hombre, Fernando realmente parecía necesitarla él la acariciaba como si tuviera miedo de que en cualquier momento ella pudiera desaparecer. Fernando la tomo en brazos dirigiéndose a la recamara ahí la termino de desnudar deteniéndose para admirar su cuerpo quería grabar cada momento en su descompuesta cabeza tenia que convencerse que no todo se iría. La pación se desbordo entre ambos seguían siendo tan compatibles como siempre al alcanzar la cima por las mejillas de Alina habían rodado algunas lagrimas que Fernando había limpiado con ternura, en ese momento se había dado cuenta de lo egoísta que había sido con su mujer. Alina se acorruco en Fernando deseando que ese momento no terminara, el extendió una frazada y los tapo a ambos. -Cariño quiero que me prometas una cosa. -Claro dime. -Si yo algún día me olvido de lo mucho que te amo, tú me lo podrías recordar. Alina le pareció algo muy extraño lo que Fernando le estaba pidiendo, pero aun así se lo prometió, Fernando respiro satisfecho la envolvió entre sus brazos y se quedó profundamente dormido. Alina no podía dormir observaba el rostro de Fernando en la penumbra quería entender que estaba pasando, su esposo se había entregado a ella por completo algo que no aria si estuviera con otra mujer, pero entonces cual era la causa de su lejanía, Alina acaricio la mejilla de Fernando como si de esa manera pudiera entender. El nuevo día llego Alina seguía sin encontrar contestación a sus preguntas su única alternativa era que el hombre dormido a su lado las contestara, el problema era que él parecía no querer hacerlo, la frustración amenazaba con ahogarla decidió levantase, pero Fernando la sintió al instante al parecer no estaba dormido. -Estas tratando de escapar. -No sabia que era una prisionera. El tono en la voz de Alina puso en alerta a Fernando, él sabia que ella tenia muchas preguntas y estaba claro que ella no era una mujer paciente pero no quería contarle nada hasta no tener todas las respuestas de su enfermedad. - ¿Tienes hambre cariño? ¿Te puedo cocinar algo rico? Alina respiro con resignación no podía luchar ante tanta ternura, se acostó de nuevo quedando de frente a Fernando él observaba con una sonrisa en el rostro. -Has ganado por el momento, pero tendrás que hablar tarde que temprano esto me está cansando. -Lo se cariño, solo dame un poco de tiempo. Alina estaba cada vez mas confusa Fernando de pronto volvía a ser el mismo, pero todos esos meses había sido como un extraño. -Entonces que me dices mi amor ¿Te hago el desayuno? -hagámoslo entre los dos. -Lo que la reina diga. Fernando se levanto poniéndose solo el pantalón ofreciéndole la mano, Alina se la tomo, él le ofreció su camisa ella se la puso haciendo que Fernando sonriera. -Ya no recordaba lo hermosa que te vez con mis camisas. -Y yo no recordaba lo guapo que te vez sin ellas. Alina paso muy cerca de Fernando tocando su pecho haciéndolo respingar al momento, ambos se dirigieron a la cocina, Fernando saco todo lo necesario para preparar unas tortitas, Alina puso la cafetera sin dejar de observar a Fernando este seguía siendo un experto en la cocina en poco tiempo ya estaban desayunando. Alina no se había dado cuenta del hambre que tenia hasta que sus tortitas desaparecieron de su plato al levantar la vista Fernando la veía con ternura. -Que, nunca has visto a una mujer hambrienta. -Tan hermosa como tu no.   
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD