Diego se encontraba pensando en su oficina lo que había presenciado el día anterior en su casa entre su joven mujer y su sobrino. Su oficina daba a una calle bastante céntrica de Madrid, y mientras contemplaba el ir y venir de los viandantes, recordaba las escenas y, pese a sentirse engañado, en el fondo se notaba excitado, dado que aquella situación en el fondo le producía un morbo tremendo. Cuando había alcanzado la edad de los cincuenta años por fin logró encontrar el amor de su vida, y tras unos años de noviazgo logró convencer a la que ahora era su mujer, Tina, para contraer matrimonio. Esta era bastante más joven que él, la cual recién había cumplido los 30 años, siendo además era una mujer bien parecida, un poco gruesa, de estatura más bien baja, pelo castaño y unos ojos negros pre

