Los mensajes dejaron de llegar, pero yo no dejaba de revisar el paso del tiempo en el celular o en el reloj de la cocina. Me di cuenta de que el bulto entre mis piernas era imposible de disimular, no estaba dispuesto a ponerme un tercer bóxer y la idea de liberar la tensión me orilló a jalarme los problemas en el baño… con los recuerdos de esos videos porno de masajes aún proyectándose en mi cabeza. Holaaaaaa 🤩🤩🤩 Ya estoy saliendo 🏃🏽♀️ en un ratico llegoooooo Me lavé la cara una vez más… debí haber comprado guantes de látex. Quizás habría alguna pastilla en el botiquín que pudiera calmarme, algún desinflamante o algo… Ya iba por la quinta caja de pastillas, revisando indicaciones y contraindicaciones de manera compulsiva cuando el teléfono sonó. —¿Aló? —era ella, tenía un acento vene

