El hombre de la casa 32-1

729 Words

Tragué saliva mientras ella se acostaba boca abajo sobre la toalla, su culo estaba a la vista y volví a tragar saliva, me había hecho babear. Su piel era morena y aparte tenía marcas de bronceado en brazos y hombros, pero ninguna de tirantes. Calenté mis manos antes de aplicar el aceite de romero, ideal para articulaciones lastimadas, lo ideal sería usar el de eucalipto, pero al probarlo, me percaté que genera un poco de ardor en la piel. Sus hombros estaban muy tensos, así que fui aplicando más fuerza de a poco y le indiqué que me avisara si le molestaba. —¡Tú dale! ¡Échale pichón! Lo mío es lo rudo, papi. Si aquél cuerpo tonificado ya era suficiente para acelerarme el pulso, esa acento y forma de hablar tan despreocupadamente sensual eran echarle gasolina al fuego. Hice caso a sus pala

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD