El hombre de la casa 34-2

1200 Words

—¡Uf! Puedo acostumbrarme a esto, nene. ¡Cómeme como si tuvieras hambre! ¡Así, cabrón! Vi de reojo que su cabello se mecía por encía de mí, era ondulado y se sacudía con los movimientos de su cabeza. De nuevo, una mano se posó sobre sus pequeñas tetas para estrujarla sin piedad. —Bueno —dije después de minutos de sólo oírla gemir—, el trato era que iba a escuchar lo que sabes. —¡Vamo’! ¡No sea así! —Sigue contándome y yo sigo —dije, con un dedo ya introducido y tan sólo frotaba deliberadamente la parte opuesta a su clítoris. —Bueno, va. —Dime a qué te refieres con lo del sueño frustrado. —¡Ay, nene! No tienes paciencia. Bueno… te cuento. Pon a trabajar esa lengua. —Obedecí—. ¡Uf! Cuando Sandra llegó al gimnasio, era como un conejito asustado, no hablaba con nadie y una como instruct

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD