—Mira, eso no será necesario. —¿Qué? —Date cuenta. Yo sólo estoy poniendo las cartas sobre la mesa, lo mismo que con ella. Vi sus ojos y vi los tuyos, ninguno se atreve siquiera a mentirme. Por más que lo quieran negar, va a suceder. —¿Y qué planeas hacer? ¿Qué trato quieres hacer? —Mueres de ganas por venirte ¿no es así? Voy a darte a elegir, boca o culo otra vez. Lo único que vas a hacer es acompañar a la querida Raqui en eso de andar sin ropa en casa. Te quiero desnudito mañana, tarde y noche mientras estés en casa. —¿Y si digo que no? —No hay nada. Ni boca, ni culo ni nada, nunca más. Te pago lo que acordé con mami y más nunca me volverás a ver. Tranquilo, no diré ni pío a nadie de esto nunca, se lo debo a Sandra y tampoco es que quiera perjudicarte. —Un poco drástica. ¿No crees

