Capítulo 36

1301 Words

El lugar era sinónimo de una tranquilidad serena. Nadie podía interrumpir su trabajo ni mucho menos sus pensamientos. Y aquella noche tenía mucho de ambas. Sus ojos miraban expectantes los miles de papeles que tenía por firmar pero no le importaba. Disfrutaba de de estar solo ya que nadie podía molestarlo. Eran cerca de las doce de la noche, miró el reloj de bolsillo que tenía en su traje y lo guardó cuando se dio cuenta que era hora de marcharse a su casa. Comenzó a juntar los elementos esparcidos en la mesa de su escritorio, los ordenó y los guardó en el maletín color negruzco. La puerta de su oficina se abrió de golpe, su corazón se sobresaltó al ver al recepcionista del edificio aparecer por su puerta. —Siento molestarlo señor Thomas, perdón señor James—Dijo corrigiendo. James

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