Tres automóviles de lujo llegaron a la mansión De Anda, en el primero viaja Luis, detrás de él llegaba el abuelo y al final arribaba el auto de Anthony. Erika observaba la escena que parecía de película como si unos mafiosos llegarán en busca de alguien. —Luis, papá ¿que sucede? No me dejan entrar a casa. Con un tono frío y una mirada sumamente furiosa Luis habló tan fuerte y claro como podía. —Esta ya no es tu casa Erika, toma tus cosas y largo de aquí. —¿Es broma no? Papá di algo. Daniel De Anda se acercó y le dio una bofetada. Erika quedó atónita por lo sucedido llevándose las manos al rostro soltó unas lágrimas antes de hablar. —¿Cómo pudiste papá? Jamás me habías levantado la mano. —Y eso fue lo que te hizo falta para que aprendieras a ser una buena persona. Como se te ocurrió

