CAPÍTULO XV

1285 Words
"El sexto sentido, existe" Angy. Algo va mal, muy mal. Mi cabeza da vueltas, estoy sudando frío y un extraño escalofríos recorrió mi espina dorsal hace un minuto cuando desperté. — ¿Que me sucede? —Observo con detenimiento mis manos las cuales no paran de temblar. Y, respiro con mucha dificultad. — ¡Mika!, ¡Mika!... —grito lo más fuerte que puedo para ser escuchada en donde quiera que se encuentre mi cuñado, pero nadie aparece. — ¡j***r! Sueno casi en un susurro puesto que mi voz se está apagando. Me levanto a duras penas, al parecer toda fuerza y estabilidad que un día tuve desapareció justo en este momento. Al tambalearme sin querer derribo un florero y un milagro sucede antes de caer bruscamente al suelo. Trisha me ve con el ceño fruncido por instantes y corre a mí para luego comenzar a gritar el nombre del chico de cabello n***o con azul, quien aparece minutos después cubierto de harina y muy preocupado. — ¿Qué paso? Trato de pronunciar alguna palabra pero no soy capaz de hacerlo, algo en mi está fallando después de tanto tiempo y no me agrada. Más personas empiezan a aparecer tras unos minutos y me miran como si fuera el mejor espectáculo del mundo. El padre de Dylan empuja al Reil el chico de cabello arcoíris y se agacha justo frente a mí, coloca sus manos alrededor de mi rostro y da un soplido justo frente a mis ojos... No sé porque todos los demás se han quedado mudos en realidad ya que no hace nada del otro mundo. Sangre... Necesito sangre... Esa voz que escucho proviene de dentro de mí y me hace estremecer, es como si algo se estuviera apoderando de cada parte de mí ser, no puedo controlarlo. —Marcy, sal del cuerpo de Angy. —Comenta con el ceño fruncido Deylan y Trisha le mira horrorizada. — ¿De qué está hablando? —pregunta, es evidente que está muy confundida. Siento que el aire se vuelve pesado, me cuesta y duele como la mierda tratar de tomar tan siquiera una bocanada del mismo. — ¿Que le esta... —las palabras de la morena quedan al aire y la vista de todos se quedan posadas únicamente en mí. No sé qué sucede pero siento que me encuentro más cerca del techo de lo que normalmente estoy, el sonido de algunos vidrios quebrarse llegan a mis oídos y cuando por algún extraña razón mi cuerpo da un giro y observo una imagen en el espejo frente a la cama quedo impactada. Estoy volando. No, mejor dicho. Estoy flotando en el espacio entre el suelo y el techo, tengo los ojos fuera de órbita de un color tan n***o que da miedo, mi piel esta pálida y muerdo mi labio inferior de una manera tan brusca que veo correr la sangre. — ¡Ya basta! —Grita mi suegro molesto. —Dame el mensaje y lárgate, Marcy. Una risa ronca y tenebrosa sale de mi garganta, no puedo mover ni un musculo... Es como si fuera yo solo en físico pero dentro alguien más mueve los hilos de mi cuerpo. —Veinticuatro horas. Solo eso te da ella para que lleves a tu ejército al sanatorio. —Un dedo largo y deformado es colocado en alto por esa cosa que me manipula. —Ni más, ni menos... Ya no queda tiempo. Dicho eso pude sentir nuevamente como la respiración volvía a la normalidad y para mi mala suerte caí sin aviso al suelo rebotando, haciendo que mis huesos crujieran por el golpe y logrando que sienta un dolor incomparable en todas partes, tanto que las lágrimas me abandonaron y no puedo ni abrir la boca. * * * Un segundo basta, solo eso. Para dejarme llevar por la tempestad que está por atacar la calma en la que estuve sumergida por cuatro semanas, un mes para ser exacta. Deylan Woods, es más que un esquizofrénico con sed de sangre. Mika, no es solo un chico que anhela tener la aprobación y el cariño de su hermano... Ellos son mucho para tan poco mundo, desde que caí al suelo aquella mañana todo se volvió un poco más claro y menos terrorífico. El impacto fue tan fuerte que una de mis costillas se quebró, al igual que mi brazo izquierdo y ambas piernas, termine en la cama siendo atendida por una especie de enfermera y digo "especie" porque aquí nadie es lo que aparenta ser y no quiero llevarme ningún tipo de sorpresa en el futuro. La mujer siempre que venía a ver cómo estaban mis heridas tenía su rostro cubierto con una tela blanca y fina, su cuerpo con una de color n***o y lo más extraño del caso no poseía ojos. Pero, lo raro no es que sus cuencas estuvieran vacías sino la capacidad de ver sin ellos, podía incluso saber cuándo alguien entraba o salía de la zona prohibida sin que alguien le dijera. No necesitó ayuda de nadie para encontrarme y su habilidad con la medicina es tan sorprendente que en un periodo de tiempo tan corto sano por completo mis fracturas, me sorprende que ni siquiera cicatrices quedaran. —Ten cuidado. —Comenta Dymitri la tan llamada "Ojos de Dios" por su capacidad de ver a las personas aun estando ciega y a varios metros. Coloco con cuidado las botas de combate y la veo de reojo, se ha quedado viendo en dirección a la pared hace un buen rato y no tengo ni idea. —Descuida, lo tendré. Termino de alistarme, hace unos minutos me dijo que podía irme y entrenar estos últimos días con los chicos y de verdad que lo deseaba en lo más profundo de mí ser. Camino para salir por la puerta que hace unos cuantos días permitió la entrada de muchas personas a la habitación solo para ver un espectáculo sobrenatural. —Hablo enserio. —Me sostiene del brazo y trago un nudo que no sabía que tenía, sus cuencas vacías me miran fijo y su rostro pálido está muy serio. —Veo algo perseguirte y por más que intente alejarlo sigue ahí... —Suspira profundo— no sé qué es, pero no se parece en nada a esas personas con las que tengo que lidiar cada que hablo con Deylan. Frunzo el ceño ante lo que ha dicho, ¿algo persiguiéndome?... Quizás sea Marcus. —Tranquila, Dymitri. Prometo que tendré mucho cuidado. —En el tiempo que hemos podido pasar juntas ha surgido una especie de lazo de amistad, quizás no igual al que tengo con Trisha pero sí muy parecido al que tengo con g*****a. —No lo entiendes Angy, eso que te persigue no es normal. Te rodea como una nube negra por tu cuerpo, es como si estuviera preparada para formar parte completa de ti en algún momento. La habitación ha quedado en un silencio incomodo, aterrador. No pensé volver a sentir miedo desde que me hablo sobre todo el rechazo que debieron soportar esas personas que me esperan en el campo, y comprendí que ellos no eran así al nacer la sociedad fue quien los volvió lo que son. —Te digo algo —coloco una mano sobre su hombro y ella suelta el agarre. —He llegado muy lejos y no voy a detenerme. Sea lo que sea eso que sientes no va a ganarme, nadie lo ha hecho y no lo harán, jamás. —Da una tenue sonrisa y sin darme cuenta ella desaparece, me quedo sorprendida por lo que acaba de suceder y como la cobarde que soy salgo corriendo hasta donde están los demás.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD