CAP,04.

4311 Words
ALEXANDER. —Ya sé que están bastantes decepcionados por todos nuestros desplantes, pero entiéndannos, el trabajo nos colma. Por ello, les trajimos a Sabine, su nana—La mujer pasa, dándole inicio al miedo. Al terror. Soy pequeño pero siento cuando alguien no me cae bien y esta señora solo da miedo. •ø• Mi reloj biológico es el que me despierta todos los días a las cinco y cuarenta de la mañana, a veces un poco antes, a veces un poco después, pero nunca llego siquiera a las seis, o bueno, no desde hace tres años. Por esa razón es que me sorprendo cuando siento el sol entrando por las persianas, esa es la razón de no tener unas oscuras en la casa, resultan innecesarias cuando te despiertas y es todavía de noche. En Inglaterra son pocos los días soleados y más cuando estás a nada de entrar en invierno, como en efecto lo es, puesto a que estamos por cerrar Septiembre. La luz me empieza a molestar tanto que tengo que poner una mano sobre mis ojos. Intento moverme y siento una presión por todo mi cuerpo. ¿Qué tengo encima? Siento un brazo por mi cuello y una pierna en mi cadera, todo provocando que no pueda hacer ni un movimiento, el cuerpo es cómodo, pero necesito pararme y trabajar. Mis dudas se aclaran cuando al abrir los ojos, veo la cara de Cleo pegada a la mía, como si nos hubiéramos estado besando. Duerme como un ángel, su piel con algo de color está suave como una seda, sus ojos cerrados y haciendo pequeños movimientos, al igual que su nariz la cual no es perfecta pero si pequeña y tierna, sus labios rosados y entreabiertos se ven tan... —¿Qué carajo?—Grito ante mis pensamientos y empiezo a negar con la cabeza. —¿Qué te pasa?—Responde gruñendo, dándose la vuelta y acomodándose en mis sábanas de seda gris perlado. —¿Tú eres la que está en mi cama y preguntas que, qué pasa?—Bufo y me paro, totalmente desconcertado. No sé ni que hora es, lo único que puedo presentir es que no es temprano, lo cual significa llegar más tarde hoy a casa. Cleo duerme con mi suéter, lo denominó como suyo, le queda grande y es divertido. Está en postura fetal, su cabello de distintas tonalidades marrones, revuelto por su cara y por mis sábanas, es largo, más que cualquiera y por eso ocupa un espacio considerable. —Anoche tenías pesadillas, gracias a mí logras dormir bien. ¿Así me agradeces?—Su voz está pesada, en todo este tiempo ni siquiera ha abierto esos ojos color café—. Púdrete—Me he fijado que Cleo no dice groserías, ternura. ¿Por qué volvieron las pesadillas? No tiene sentido. Suelo tenerlas en días significativos, no estamos ni cerca y la piel me pica, con la necesidad de huir o quedarme en casa porque algo malo va a pasar, es como si mi cuerpo me alertara. —¿Qué...? ¿Tú....? —Si, yo—Entierra su cara en la almohada. No voy a negar que caí rendido y dormí profundo, lo que no es muy fácil para mí ya que mi cabeza está en mil cosas y no logra desconectar. —¿Puedes estar lista como a las doce para ir a una reunión con mi psicóloga?—La señora Franco me va a escuchar. —Si, si—Sube su mando restándole importancia—. Pero déjame dormir en paz. Ni siquiera le pido que se mueva porque sé que no lo hará y sería injusto dañar sus horas de descanso en paz. Por obvias razones, no me da tiempo de ejercitarme, por lo que tengo que bañarme de manera rápida, escoger cualquier traje beige y bajar a desayunar. Las nueve y media de la mañana, lo repito y no lo creo. Normalmente estoy en la oficina a las siete y cuarto, eso ya es tarde. MarieLu me tenía el desayuno caliente y listo para cuando bajo. Omelette con champiñones y jugo de naranja recién exprimido. No hay tiempo para postre o fruta, salgo como si me dijeran que afuera está la cura para la muerte, antes le digo a MarieLu que despierte a Cleo cuando se acerque la hora y llame a William para que la busque. Hoy tengo una reunión importante por zoom, del resto solamente Elijah me dijo que tenía que hablar conmigo. Nosotros no solemos interrumpirnos en horas de trabajo, él es bueno en lo que hace y yo odio que me molesten cuando debo controlar una empresa tan comprometedora como lo es "Daniel's high-end companies and corporations". Y "Daniel's Hotels around the world" todos saben que la compañía era el sueño de Eric y las construcciones la mía, hicimos las dos y yo me terminé quedando con ambas. Aunque próximamente pienso fusionarlas, estoy en el proceso para quedar con la segunda ya que mi compromiso es mayor. Mi mejor amigo me dijo que no era algo de trabajo, o sea que no era para la casa de su familia y no entiendo que otra cosa puede ser, tomando en cuenta la urgencia con la que habló. Al llegar todos corren a sus puestos, unos no llegan y se quedan parados en la mitad del pasillo fingiendo que están haciendo algo más que perder su tiempo e intentar perder el mío. Doy el buenos días a lo alto y responden a coro. De diez a diez y cuarenta y cinco estoy reunido con Armando Hilton. De once a once y media una entrevista con una tal Roberta que me quiere de portada en su revista y después estaré hasta las doce y cuarenta con Elijah, puesto a que Cleo no se ha despertado y a esa hora es que puede la doctora Franco. —Señor Culpepper—Es mi asistente, una vieja amiga de mi mamá que estaba aburrida y quería hacer algo con su vida, creo que ha envejecido diez años conmigo, no soy fácil de tratar—, Ya el señor Grobatig está acá. —Que pase—No quito la mirada de mi computadora, en el proceso me llega una llamada de Violet pero la omito, hoy realmente no puedo estar ocupado en otras cosas. Mi oficina es un espacio demasiado mío, hay una gran ventana que me muestra la ciudad de Londres en todo su esplendor. Una biblioteca de techo a piso, lleno de todos mis libros que usé desde primaria hasta graduarme en Harvard, mamá los recolectó y resulta que quedan bien. Mi escritorio es de vidrio porque amo las cosas así, como es bastante claro en mi casa, hay lámpara que cae del techo como si fuera un pájaro, luz blanca; dos sillas negras frente a la mía que es de cuero, alta y color crema. Por otro lado hay dos pequeñas mesas con cuatro sillas, no como en mi oficina porque me da asco el olor a comida en sitios cerrados pero ahí, a veces me siento a merendar mientras veo mi ciudad y hago algo tan sencillo como pensar. —Te ves de la mierda—Elijah siempre va vestido con trajes de colores que literalmente nublan mi visión. Su chaqueta hoy es color azul rey, camisa blanca debajo y pantalones vino tinto, no sé como hizo para que combinara. —No ha sido un día fácil, Elijah. Dime que no me hiciste omitir una reunión porque me quieres hablar de Ava o Mareya. Elijah... Dios. Él es muy maduro para un sinfín de cosas como a su trabajo o en lo que a su hermana y familia respecta, pero del resto es un autentico desastre. Para nadie en Inglaterra es un secreto que hace años, su padre perdió un caso, se volvieron locos y le incendiaron la casa. Fue una época mala para ellos, ahí perdieron muchísimas cosas, pasaron a vivir en una zona bastante mala de Inglaterra, mientras recuperaban todo poco a poco y ahí apareció Ava. Elijah tenía solamente quince años y pasar de un terreno a otro de tan forma drástica, le pegó muy duro; no le gustaba estar con Eric y conmigo porque veía nuestra casa y se sentía pobre, en el colegio se empezaron a meter con él y bueno, en pocas palabras, todo era una mierda. Pero en esa residencia, vivía esta niña de cabello n***o que empezó a hablarle en busca de un amigo para pasar las tardes puesto a que sus papás trabajaban mucho, sobretodo su mamá que siempre la ha sacado para adelante pero eso tenía el precio de no estar nunca con ella. Elijah y Ava se hicieron inseparables, poco a poco el padre de mi mejor amigo logró estabilizarse pero su matrimonio se fue por un barranco en el proceso, se separaron, la madre de él vive ahora en las afueras de la ciudad con su marido e Isiodora, la pequeña luz de Elijah. El papá, por otro lado, consiguió una mujer hermosa que tenía una hija como ella y ahí se complica todo. Claro que Elijah y Ava no terminaron cuando su situación cambió para mejor, todo lo contrario, estaban más felices pero todo se complicó cuando ella fue un verano a pasarla con su madre viajando de mochilera y mi casi hermano conoció a Mareya, su hermanastra y su maldita perdición. Resulta que esta pasa bastante tiempo con su padre pero decidió que era hora de venirse a Inglaterra para terminar sus estudios. Mareya es la niña más dulce que he conocido y he ahí el problema, tiene dieciocho años nada más, se llevan una década exacta y Elijah se odia por eso; ella es angelical, tranquila, una adolescente que no presenta ningún problema, estudia mucho para poder llegar a ser una gran ingeniera y eso a mi mejor amigo lo está volviendo loco, literalmente. La conoció ese verano, hace dos años y creyó que todo fluiría bien pero resulta que no se le sale de la cabeza y que ella, a parte, esta perdidamente enamorada de él, se lo dice todos los días con la mayor honestidad posible. El otro día, justamente cuando llegó Cleo, su padre le pidió que cuidara a Mareya, terminaron acostándose y él sorprendiéndose porque no era virgen, a lo que ella respondió "si tú puedes tener a tu novia, yo puedo cogerme a quien me de la regalada gana" ¿Se equivoca? No. Pasa que Elijah había sido bastante delicado y, a parte, él jamás le terminaría a Ava porque ella ha sido siempre la persona que lo ha apoyado y le ha demostrado que no todo es el dinero. —No... ya yo lo resolveré—Va hacia una esquina, se sirve un trago y se sienta al frente de mi—. Quiero hablarte de Cleo. —Lo que me faltaba—¿No le basta el lío que tiene en la cabeza como para ahora meter, a parte, a mi roomie? —Alexander, no quiero con ella—Sus palabras alivian—. No cuando sé como la miras—Enarco una ceja—. Ese no es el punto. En resumidas cuentas, ayer me metí en el baño de mujeres pensando que estaría Ava y resulta que me la conseguí a ella. —¿Y? —Y la vi toda llena de morados—Me hace quitar la cara del ordenador y recordar el día que la conocí—. Soy abogado, Alec. Sé cuando marcas en el cuerpo son golpes de maltrato y esos lo eran, tenían las formas de las manos y a parte, tenía un chupon en el cuello que, aunque ya se estaba borrando, lo vi. A parte, su piel ya está acostumbrada a eso, lo noté por los colores y sensibilidad Admito que lo que está diciendo me está dejando fuera de base. Cleo no parece una niña maltratada, o sea, si sé que tiene sus problemas porque la escuché llorando la primera noche pero pensé era porque estaba viviendo conmigo. A pesar de que no seamos los más cercanos, no quiero que esté mal, ninguna mujer en este mundo lo merece, o bueno, nadie en general pero menos que menos la dulce Cleo, se ve tan indefensa y frágil, a pesar de que sus facciones demuestran lo contrario que no sé como alguien le pondría una mano encima para no tocarla con la delicadeza que se requiere. —¿Que supones?—Pregunté de una vez, pensaba hacerme cargo de esto tan bien como se pudiera, ella me ayudó en la noche, no merece menos. Tampoco tendré a alguien que sufre constantemente en mi casa, soy más que eso. —Bueno, me tomé mi tiempo y la stalkee porque no pensaba venir a interrumpir tu tiempo sin una valida teoría—Asiento—. Es inútil todo lo que trates de conseguir por su perfil, son puras selfies de ella, sola. No hay ni una con su familia—Me muestra su teléfono, un i********: con solamente cuatro publicaciones—. Conseguí una historia antigua con una tal Jessica Fernandez, en el perfil de esta si hay varias fotos, todas viejas—La chica es dulce, probablemente latina, cabello n***o azabache, ojos grandes, cara de mala y se viste increíblemente bien—. También conseguí a un tal Bruno White—Mis alarmas empiezan a sonar—. Resulta que él fue a visitarla en Venezuela, pero vive en Estados Unidos, Nueva York—Mmm...como Truth y Violet, interesante—. Resulta que lo investigué y él tiene una orden de alejamiento por violencia, Alec. A parte, Cleo lo bloqueó de todos lados al llegar a Inglaterra. —¿Me compras una nueva línea telefónica?—Fue lo único que pidió cuando nos vimos. Mierda ¿cómo no me di cuenta? Sus llantos, su cara hinchada en la mañana, la razón por la que no salió de la piscina... Tiro todo al piso, vasos de vidrio, botella de whiskey, lámpara, voy a por la computadora cuando Elijah me para y me obliga a que me tranquilice. Yo he sufrido el maltrato, yo sé lo que es estar mal, sentir que eso es lo normal, que es la única forma de demostrar que te tienen aprecio pero no está bien y no pienso permitir que ni Bruno White o cualquier otra persona le vuelva a poner un puto dedo encima, como que me llamo Alexander Culpepper. Va más allá de mí, no soporto la injusticia. —En lo personal, creo que también hay problemas con la familia pero creo que ya eso si lo puedes investigar tú por tu lado. Ni Chloé ni Derek tienen una foto con ella y la descripción de la mamá es mami de baby Malia. Quisiera decir que me sorprende pero la verdad es que no, esa gente es un desastre. —¿Hay forma de comprobar que es el tal Bruno?—Sin pruebas no hay delito, fácil. —Jessica tiene su número en su descripción de i********:—Ni siquiera mencionaré lo idiota que es solo por eso, pero está bien. Descuelga al quinto tono. —¿Hola? ¿Quién es? —Hola, Jessica. Soy Alexander Culpepper. —¡Oh por Dios! —Te llamo para hablar de Cleo—Voy directo al grano, mi psicóloga ya viene llegando y también Cleo. —Oh, claro. ¿Cómo la conoces? Esto es raro. —Es mi novia—Elijah dijo que tenía que decir algo así, una mejor amiga no suelta información a un extraño. —¡Wow!—Esta es la mujer más expresiva jamás conocida—Bueno, supongo que ha pasado tanto tiempo... —De eso te quería hablar, le quería hacer una sorpresa en casa y para ello quise contactar a sus amistades, aunque noté que eres su ex mejor amiga, perdón por la equivocación. —Cleo siempre será mi mejor amiga, Alexander. Nuestra amistad no se acabó porque no funcionara. —¿Y entonces por qué? —No me siento cómoda hablando de esto... pero lo haré porque confío en que por fin alguien sabrá llevar esta situación—Habla casi que susurrando, prácticamente pego el teléfono a la corneta para que podamos escuchar Elijah y yo—. No tengo mucho tiempo, necesito ser rápida. —Habla, no te interrumpiré. —Bien. Todos sabemos que Cleo sufre mal tratos de su familia, es obvio que lo sabes si eres su novio. —Claro—Miento, el ardor en mi garganta y en mis orejas. Elijah me pide paz con la mirada mientras hace notas, grabarla es contraproducente. —Bueno, Coco siempre ha estado acostumbrada a eso, golpes, patadas, jalones de cabello, a ver si es que ya era hasta normal que se gastara toda su mesada en maquillaje—La escucho sollozar con una pequeña risa—. Sus padres siempre han sido una mierda pero no existió peor parásito en la vida de Coco como lo fue Bruno. Sus padres trabajaban en la embajada, no sé ni que cargo pero llegó con sus caros zapatos y carros a querer arrasar con todo. La más manipulable y la primera que cayó fue Cleo, con su esperanza de por fin estar con alguien apuesto y que de verdad la quisiera, a fin de cuentas era lo único que ella quería—La lástima se siente—. No lo negaré, el cabron hizo las cosas malditamente bien, la buscaba, le regalaba flores, la llevaba a sitios, joyas y un sinfín de cosas. La relación empezó cuando teníamos diecisiete años, o bueno, ella, siempre ha sido menor. Pasaron un verano juntos, completamente y cuando llegaron, él ya no soportaba a nadie al lado de Coco, la celaba, peleaba con ella, incluso llegó a encerrarla en su cuarto para que no saliera en la noche. Elijah y yo hacemos la misma cara de asco, maldito psicopata. —¿Estás? —Si, si, es solo un tema difícil... continúa. —Te entiendo—Baja de nuevo la voz, que sentimental—. Fueron varios escenarios, no te los puedo explicar todos pero si que llegó un punto en el que le prohibieron que yo fuera su amiga. Una noche, se sentía mal, rompió esa regla y vino a mi casa, Bruno la violó en consecuencia—Un grito ahogado sale de mi garganta, junto a mis venas haciendo presión en mis brazos y un nuevo dolor de cabeza atormentandome, ahora es definitivo, lo tengo más claro que nunca, protegeré a Cleo. Ahora tiene sentido que sea tan reservada y actúe a la defensiva, tiene pánico de todo—. Me enteré porque lo escuché a él diciéndoselo a un amigo, decidí que debía alejarme porque realmente no quería verla mal. Sus padres no estaban en la ciudad en ese momento y ella no fue a clases, estos se enteraron y Derek le cayó a golpes también. Hice lo posible por ayudarla, te lo juro, Alexander, pero era imposible, ella decía que eso era lo único que conocía por amor y que no pensaba cambiarlo, que mejor era que por lo menos le pegaran a que nunca le prestaran atención, como Chloé. Ahora debo dejarte, espero que te funcione lo que te dije y entiendas mis razones, no sé si tú eres un maldito como él pero te pido que porfi, no le hagas daño, no sé cuanto más puede aguantar Coco. —Por mí no te preocupes. Puedes venir cuando quieras, Jessica. Gracias por tu ayuda—Tranco. Necesité venir a la terraza y relajarme porque sino terminaría yendo a Nueva York a cometer un asesinato del que no me sentiría en lo absoluto culpable. La mujer es algo tan valioso, que se debe respetar tanto pero que la gente no lo hace, odio eso. En lo personal, mi madre Celine ha sido lo mejor de mi vida, la he tratado siempre como la reina que es, si hay un charco de agua yo soy capaz de lanzarme en el piso para que ella pase; así me criaron, así debe ser. No estoy diciendo que todos sean como yo o como lo era Eric pero algo que no puede faltar es el respeto. Respecto a Derek, soy capaz de terminar de mandarlo a la quiebra y hacer que sus cuentas lleguen a cero en un maldito segundo, pero primero hablaré con papá porque ser así de radical e inmaduro, solo me estaría costando más caro. Siguen existiendo baches y el principal es Bruno. Después de escuchar la historia tétrica lo único que quiero es ayudar a Cleo, a que supere todo y me deje entrar en su vida, no porque esté enamorado, no porque haya algo más, sino porque merece conocer algo más allá de la burbuja. Yo sufrí, yo sé lo que es estar en un hueco y estoy seguro de que poco a poco puedo ir adentrándome y uniéndome a ella para hacerle la vida más fácil y mostrarle una realidad diferente, una donde si es feliz. Yo tenía menos, ella lleva toda su vida así según lo que puedo concluir y ha de normalizarlo porque ni ayuda ha buscado según lo visto. Nadie merece ser así, me supera. No sé cuál es mi necesidad de ayudar siempre a las personas, pero así es, no permitiré que viva en mi casa con tantos temores. Cleo vino a Londres a tener otra vida y la ayudaré a que la construya, si necesita un pilar, lo seré, me otorgo la responsabilidad ya que es obvio no hay nadie más. William. *Señor, ya dejé a Cleo en la oficina ¿algo más? Lo llamo y le digo que no mientras bajo por el edificio el cual es solamente de cuatro pisos. La sala de reuniones consta de una mesa grande, para veinte personas. Una silla blanca de cuero y una computadora ahí, todas blancas a parte. Hay un televisor grande y cámaras. —Cleo ¿De verdad tienes sueño?—La despierto de sorpresa y se pone roja cual tomate. Lleva un jean n***o junto a un suéter blanco y zapatos altos azul. —Estoy molesta contigo—Voltea los ojos y se vuelve a acomodar en la silla, que a parte, es la mía. Este lugar es muy cómodo. La temperatura es siempre perfecta. —Mmm ¿y por qué?—Acerco mi silla a la de ella, lleva una cola alta que impacta contra mi cara cuando se voltea, eso por lo menos la hace reír, huele a alguna mierda dulce como miel—Estem... —Lo siento—sus carcajadas inundan la habitación—. Esta mañana me despertaste—Frunce el ceño—, Y a parte me trataste mal cuando yo solo querías que durmieras tranquilo—Por sus ojeras debajo de sus negros ojos, puedo predecir que ella tiene los mismos problemas de sueño que yo, a diferencia de que nadie jamás los ha cuidado. —No fue mi mejor reacción, lo siento. Fue raro encontrarte ahí. —¿Alexander Culpepper?—Entra la doctora a la habitación—¿A que se debe tanta urgencia? Ni siquiera pienso saludar a esta vieja mentirosa. —Resulta que usted me ha dicho que la única persona que logró que yo durmiera en paz fue mi hermano y que no sucedería de nuevo porque esa conexión es de una vez. Sorpresa, anoche dormí con Cleo y fue pesado. Usted me dice si estoy perdiendo mis malditas libras en sus caras consultas o que carajo pasa contigo o conmigo—La de ojos café se sorprende ante la dureza de mis palabras pero no pierde su postura, sin embargo, se nota que tiene bastante sueño y que de aquí se irá directamente a la cama. La doctora Franco es una señora de cuarenta años, negra y con un afro bastante bonito que siempre me ha llamado la atención por su cuidado. Es flaca y normalmente va vestida de plateado y tacones de aguja. —Alexander—Voltea los ojos—. Sufres de extrema dependencia del sueño y lo sabes. Eric te acompañó durante veintitrés años, después lo intentaste con tu madre, tu padre e incluso Marie y no funcionó ¿o me equivoco? —No lo haces. —Bien, porque no se trata de que duerman contigo solamente sino de que te hagan sentir seguro. No sabía que tenías pareja, sin embargo, es normal que siempre ellos nos hagan sentir mejor porque nos transmiten su amor. Tienes muchos traumas y debes de descansar porque sino te terminarán comiendo el cerebro y haciéndote caer en una demencia en fase uno. Pasar tres días despierto no es normal y ya que te niegas a un tratamiento... esta es tu mejor opción. Tómalo o déjalo. Tengo trabajo. Mi recomendación es que sigan durmiendo juntos y que vean si funciona, sino, te tocará medicarte, lastimosamente—Sale de la sala de reuniones, después de darle un beso a Cleo. Cleo para tranquilizar la situación comenta que no tiene problema en dormir conmigo, solo si cambio las persianas y acepto. Quizás también es bueno para ella. Decido que nos podemos ir juntos al apartamento para comer y tanteé el terreno con respecto a Bruno, me dijo que ellos habían terminado puesto a que era muy poco probable pudieran estar juntos de nuevo. Me dijo que él la hizo sentir segura al comienzo pero que después fue costumbre y de ahí solo hubo un paso para caer en golpes que ella ni predijo ni se interesó, estaba acostumbrada. Lo más escalofriante es ver como Cleo habla de la historia sin dolor, secretos o se inhibe, sencillamente suelta todo como si el día a día de las personas fueran relaciones tóxicas.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD