ALEXANDER. Respiro traición. Inhalo dolor. Toda mi cabeza es un montón de recuerdos, de reproducciones de lo que en algún momento fue según mi percepción porque para Cleo, nunca fuimos. Si hubiese sido de otra manera, a ella jamás se le fuese pasado por la mente actuar de la manera en que lo hizo y es que la deducción es sencilla: Cleo no me amó, ni ama. Se me hace difícil imaginar lo idiota que fui como para llegar a cumplirle los sueños a quien solamente quería destruirme, a quien no dudó ni cinco minutos en clavarme un cuchillo por detrás. Sin razón. Sin sentido. Sin coherencia. ¿Qué justificación podría tener Cleo Relish como para joderme de la manera en que lo hizo? ¿Para dejar que sus hijos presenciaran una traición fatal? Estaba asquerosa Cleo, toda borracha maloliente, co

