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1204 Words
Narrado Liam Baje de la habitación de Nadia algo molesto. Nadia tenía sus problema su entendía que por eso pudiera ser de una forma concreta pero no creo que tuviera todo el derecho del mundo. —¿Alguien me puede explicar que le puede pasar para ser tan idiota?—les pregunte a los adultos. Los cuatro me miraron. —¿De quien hablas?—me pregunto mi madre. Me senté a su lado cayendo rendido. —De Nadia—dije y todos me miraron—He intentado hablar con ella para que este bien con eso del viaje pero parece que ni aunque le paguen sería amable—me queje. Narrado Liam Estaba molesto, demasiado. No entendía porque tenía que aguantar estas situaciones, me metía donde no debía y encima me daban una hostia en la cara por ser amable, e intentar que la gente se sienta mejor, me llevaba una patada emocional. Respire y me prepare para otra patada emocional. Baje de la habitación de Nadia algo molesto.  Nadia tenía sus problema su entendía que por eso pudiera ser de una forma concreta pero no creo que tuviera todo el derecho del mundo a ser así de cruel y malvada con todo el mundo, intentaba con todo mi cuerpo, ser bueno y comprensivo pero me lo ponía dificil. —¿Alguien me puede explicar que le puede pasar para ser tan idiota?—les pregunte a los adultos. Los cuatro me miraron. —¿De quien hablas?—me pregunto mi madre. Me senté a su lado cayendo rendido. —De Nadia—dije y todos me miraron—He intentado hablar con ella para que este bien con eso del viaje pero parece que ni aunque le paguen sería amable—me queje. Todos me miraron. —Sabes que tiene un problema—me dijo mi tía y la mire. —Eso no le da derecho a ser así—me queje. Desde siempre, mi prima fue la que todos miraban mal en la familia por su gran carácter y su forma tan extraña de ser, no era por falta de cariño porque su padre, era la persona que más cariño le daba del mundo enterró, si ella quería le compraba lo que deseaba y su madre por muy dura que fuera, le daba el mundo enterró y le permitía muchas cosas por locas que fueran. Era verdad que mi abuelo era duro con ella pero solo él era cruel con ella, duro por así decirlo pero los demás eran un encanto con ella más que con otros de la familia pero ella se victimizaba. —Ten le paciencia—me dijo mi tío y le mire. Con Nadia siempre era la misma historia, tener paciencia para que la pobre no se alterara ¿Pero que pasaba con los demás? ¿Con los sentimientos de sus amigos? ¿O los míos? —¿Y es bueno que vaya?—pregunte. Dado a sus problemas y en ocasiones dependencia emocional que tenía sobre su padre, no sabía si era lo mejor que se fuera a ese viaje, no por su inteligencia, esa estaba segura que no se vería afectada. —Si—dijo su padre y le mire—Ya he hablado con las personas que debía hacerlo—dijo y le mire. —¿Sus psiquiatras?—pregunte. —Liam—me grito mi madre y le mire. Todos me miraron. Se suponía que esa palabra estaba prohibida pero no era nada malo, no era un crimen decirlo. —Si—dijo mi tía, la madre de Nadia y la mire—Dicen que un cambio de aires pueden ayudarle —comento mi tía y la mire. La mire. Se que querían lo mejor que ella, pero no se que pretendían, ¿Qué yo cuidara de ella sin estar avisado o que ocultara sus manías ante todos? No se que pretendían, pero no me iban a usar sin encima contar me lo, no era un idiota que pudieran usar. —Deberás vigilarla—me dijo mi tío. Le mire. —Y eso ¿Cuándo me lo ibais a decir?—les pregunte. Ellos me miraron. —Tienes razón—comento mi tía y la mire—Se que debíamos haberte avisado antes pero es que no sabía como decirlo—me conto mi tía. La mire. —Pues explícamelo—comente. Todos me miraron impresionados. —Solo tienes que vigilar que no le den ataques—dijo mi tía y le mire.´ —No tienes porque hacerlo—comento mi madre y le mire—Tienes diecisiete años, y si no quieres hacerte responsable de esto, no tienes que hacerlo—dijo mi madre. La mire atento. —Lilibet—le llamo mi tía a mi madre. Las dos se miraron sin decir nada, eran hermanas por lo que se entendían sin hablar. —No le puedes poner esa responsabilidad a mi hijo—comento mi madre. —Solo se lo he propuesto, el decide—comento mi tía. —¿Qué pasa si no acepto?—pregunte. Todos me miraron. —Que Nadia no podrá ir—comento mi tío. Le mire. —¿Por que no le pedís a sus amigos que la cuiden?—me queje. Ellos me miraron sorprendidos. —Es verdad, que les pagáis para que sean sus amigos—dije. Todos me miraron sorprendidos. —Liam—me llamo la atención mi madre, Me apoye en el sofá y les mire cruzándome de brazos. Era un enorme secreto, que mi tío pagaba a Dalton, Emma y Skyler para que aguantaran a Nadia, no sabía si seguía haciéndolo, pero se que cuando Nadia entro en la adolescencia y su enfermedad empezó a afectarle más, mi tío pidió a sus amigos de la infancia, que querían irse, que siguieran siendo sus amigas y les daba dinero a cambio. —¿Tú como sabes eso?—me preguntaron. Le mire. —Un día, vi como le dabas dinero a Skyler y hable con ella—dije. Mi tío me miro impresionada. —¿Desde cuando lo sabes?—me preguntaron. —Dos años—dije. Llevaba dos años sabiendo eso, y lo ocultaba, porque a diferencia de mis tíos, yo quería de forma sana a mi prima y dejaba que ella fluyera con sus problemas sin que eso le supusiera algo de que avergonzarse o sentirse mal por nacer así. —¿Ella lo sabe?—me preguntaron. —No—respondí tranquilo—Creo que saberlo le hará demasiado daño—dije y me miraron—Quizás su personalidad es demasiado fuerte pero es frágil, y no pienso hacerle sentir como que nadie la quiere porque yo si la quiero—dije. Mi madre me miro impresionado. —No estarás insinuando que no la quieren ¿no?—me dijo y la mire. —No—dije y todos me miraron—No insinuó nada, si sienten eso, es porque algo de verdad hay—les dije. Todos me miraron impresionados. —Deberíais dejar de ocultarle cosas—les dije. En ese momento Nadia bajo de su habitación, por lo que esta conversación se había terminado.
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