Cuando todos confirmamos que íbamos a ir a esa academia, el colegio solo tardo dos días en organizar todo o en confirmarlo al menos, parecía como sin nosotros hubieran planeado todo, y solo esperaban una confirmación para hacer todo.
Había pasado una semana, y hoy era el día que íbamos a viajar a California. Y tranquilos, esta semana no había pasado nada, lo máximo que había pasado era que mi abuelo me había dado dinero para mis gastos en Estados Unidos, bueno, no me lo había dado directamente a mi sino que se lo dio a mis padres para que me lo ingresaran en una cuenta bancaría, y ellos me dieron una tarjeta vinculada a esa cuenta.
Baje revisando una lista de cosas que llevaba en mi maleta.
Mi madre se acerco a mi y me coloco bien mi camiseta.
—Mama—me queje.
Iba vestida con un pantalón de chándal gris y una camiseta con un elefante rosa, y obviamente mis zapatillas rosas.
—Ponte una sudadera, por si hace frío—me dijo mi madre.
La mire.
—¿Pero tú te das cuenta que voy a Los Ángeles?—le pregunte y ella me miro.
—¿Y?—me dijo tranquila.
—Que es el lugar más caluroso del mundo—me queje.
Ella me miro.
Sin decir nada, subió a mi habitación y bajo con una sudadera rosa, me la puso y la mire.
—Mama—me queje.
—¿Llevas todo lo necesario?—me pregunto.
La mire.
—Si te preguntas si llevo las medicaciones, están todas en mi mochila con mi ordenador—le dije señalando mi mochila rosa con un oso.
Ella me miro.
No dijo nada, y se callo pero reviso mi mochila donde estaba mi móvil, mi e-book, mi estuche de cargadores y mi ordenador. Había pensado en llevar libros en físico pero tendría que llevar dos maletas enteras y no era el plan, por lo que un e-book sería algo más ligero.
—Recuerda que en ahí también las puedes comprar las medicaciones—me dijo.
Cogí mi móvil y la mire.
—Se lo que tengo que hacer—le dije, ella me miro sería—Tranquila, no me voy a morir—le dije.
Mi madre me miro.
Estaba preocupada y era normal. Jamás me había separado de ellos, ni un solo día jamás había dormido fuera de casa, ni en casa de mis abuelos por lo que dejarme ir a otro país era algo complicado para mi madre pero sobre todo para mi padre.
—Venga, vamos al aeropuerto—me dijo mi padre.
Los dos me ayudaron a cargar las maletas para después subir al coche e ir al aeropuerto, este estaba algo lejos de nuestra casa, porque nosotros vivíamos más cerca del mar que del centro y el aeropuerto estaba casi en la otra punta.
—¿Estás nerviosa?—me pregunto mi padre y le mire.
—¿Por que debería estarlo?—le pregunte.
Mi madre que estaba en el asiento del copiloto me miro.
—Hija—me llamo la atención.
—En algún momento de la vida viviríamos separados por lo que todo el drama es tontería, son etapas de la vida—le dije y ella negó—Además que si voy a ser presidenta, debo aprender a esconder mis emociones—les dije tranquila.
Los dos me miraron.
—Mira a la carretera—le ordene a mi padre, quien me hizo caso.
Odiaba la irresponsabilidad.
Tras eso, llegamos al aeropuerto y salimos del coche para entrar.
Había muchas personas, cosa que me daba bastante asco, odiaba a la gente en general. Por ello, mi padre tuvo que agarrarme para que no huyera y cuando vio a mis amigos con los idiotas se acerco a ellos, arrastrándome con él.
—A ver niños—dijo el director y sacando de un sobre los billetes de avión.
Le mire, tenía grandes ganas de quitarle los billetes para hacer las cosas más rápido porque el hombre era muy lento, pero me mantuve tranquila ya que sino me iban a castigar o echar para atrás mi viaje y era algo por lo que no me apetecía pasar.
—Para que no haya peleas, los asientos se han puesto de forma aleatoria—dijo.
Le mire.
Sabía que si remarcaba eso era porque no me iba a gustar con quien me iba a sentar.
Cogí mi billete de avión y lo mire.
—Asiento 12A—dijo Emma.
La mire, y luego mire a todos para ver las caras de la gente.
—Me parece que vamos a compartir viaje—comento mi primo.
Me lamentaba por mi amiga, porque tendría que aguantar a mi primo en todo el viaje.
—13A—dijo Noah.
—13B—comento Dalton y puse los ojos en blanco.
—13C—comento Skyler.
Les mire y luego mire a Jayden, rezaba para que le hubiera tocado en el asiento 12 B o C porque si le tocaba cerca mío creo que me iba a morir.
—¿Cuál es el tuyo?—me pregunto Jayden.
Le mire.
—9B—dije.
Él sonrío.
—Parece que vamos a compartir tiempo—comento Jayden y me enseño que su asiento era el 9A.
No era solo que estaba lejos de mis amigos, sino que iba a compartir más de diez horas con el viaje , en un espacio donde no podría moverme y donde no podría hacer nada más que estar sentada a su lado, y no era que no iba a poder leer o hacer otras cosas porque seguramente me estaría molestando bastante todo el tiempo.
—¿Quién me cambia?—pregunte y nadie dijo nada.
Nadie dijo nada.
—Hija, deberás aguantar—comento mi padre.
Suspire.
Quería gritar y pegar a todo el mundo pero no podía hacer nada, no si quería ir al viaje, no si quería tener esa beca y conseguir dominar el mundo.
No dije nada.
Mi padre me ayudo a que facturara mis dos maletas, mientras los demás hacían lo mismo y se acerco a mi una vez todo estuvo listo.
—Llámame cuando llegues—me pidió.
—Si me acuerdo lo hago—le dije.
Él beso mi mejilla sin decir nada, tendría que entender que aunque le quisiera llamar, el cansancio y lo demás podría hacer que las cosas no salieran como quisieran y que no pudiera llamar, pero lo intentaría.
—Pasajeros del vuelo 3429D con dirección a Los Ángeles, vayan a la puerta de embarque—dijo la voz del altavoz.
Abrace a mi padre y luego a mi madre.
—Buen viaje mi niña—me dijo mi padre.
Asentí y agarre a Dalton del brazo para ir con él a la puerta de embarque agarrada a Dalton y seguida de los demás, mis amigas iban alado de Dalton y los otros tres idiotas iban detrás nuestro.
—Voy a matarle—dije y Dalton me miro.
—Cálmate—me dijo y le mire.
Me molestaba que nadie, que ninguno de mis amigos fuera capaz de hacer el esfuerzo de cambiarme de asiento o de ayudarme con el hecho de que tuviera que compartir mi espacio con Jayden.
Pero no solo paso eso, sino que tuve que entrar por otra puerta con él, mientras que los demás iban por otro sitio, todo esto me daba rabia.
—Ten cuidado por donde pisas—me dijo Jayden que iba por delante mía indicándome por donde teníamos que ir.´
—Estás caminando así que no puedo pisarte—le dije.
Él se paro para mirarme.
—No me des el viaje eh—me aviso.
No le respondí, aunque pude hacerlo pero sabía que si me ponía muy pesada ahora, el me daría el viaje sin dejarme dormir o leer por lo que no quería.
Llegamos a nuestros asientos, me senté y me puse el cinturón.
—¿Qué vas ha hacer en el viaje?—me pregunte.
Le mire y saque mi e-book, le mire.
—Leer y espero que no me molestes—le dije.
—No tienes que ser borde—comento Jayden—Podemos hablar eh—me dijo.
Le mire, y mientras lo hacía encendí mi libro electrónico para que se cargara el libro que estaba leyendo.
—Pillado, no te molesto—me dijo mientras se recostaba en el asiento para dormir y así dejarme leer tranquila.